El partido ha comenzado con un equipo soriano muy concentrado que conseguía mandar en el marcador en los primeros puntos, (5-2). Pero a medida que avanzaba el set Unicaja empezaba a subir su nivel y, rápidamente, el marcador cambiaba de rumbo con dos puntos de ventaja para los verdes al llegar al tiempo técnico (10-12).
A partir de aquí, el juego local se resintió mucho y la ausencia de Manu Salvador, lesionado en un tobillo, se notaba en un ataque en el que Jiménez y Macarro se tenían que multiplicar. Todo parecía decidido con el 15-23, pero la salida a la cancha de Andrés Portero cambió radicalmente el choque.
El colocador celeste salió al saque y comenzó a repartir zambombazos que fueron sumando puntos al casillero local hasta llegar al 22-23, volviendo locos a los aficionados. Pero hasta aquí pudo llegar el Río Duero, ya que Unicaja consiguió los dos últimos puntos que necesitaba para llegar al 22-25.
La segunda manga comenzó con un Unicaja que arriesgó más en saque y puso los primeros puntos en el marcador (1-4). Pero Los anfitriones no se vinieron abajo y consiguieron igualar la manga 8-8 e incluso ponerse alguna vez por delante. Para entonces ya estaba claro que el Braga era el jugador más decisivo de Unicaja y al final del set, cuando las cosas estaban más igualadas, apareció la figura de Moisés Cezar para con su buen hacer en el bloqueo sentenciar con un 21-25 demasiado claro para lo que había sido el set.
No se vino abajo el equipo celeste por el 0-2 que señalaba el marcador y jugó un muy completo tercer set, en el que fue ganando de hasta tres puntos10-13. Sin embargo, dos magníficos saques de Braga igualaron el set y dejaron en nada la ventaja local, que llegó hasta 19-18, momento en el que lo de Molducci encadenaron tres bloqueos seguidos y sentenciaron el choque con un 20-25 que no mostraba la igualdad que había marcado casi todo el set.
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