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La Guerra de los dos Mundos, sofocada por las grandes medidas de seguridad

La Guerra de los dos Mundos, sofocada por las grandes medidas de seguridad

PROVINCIA
Actualizado 11/11/2018 09:40
Bernat Díez

El Toro Jubilo 2018 discurrió bajo la concordia, la paz y el fuego ancestral. La Guardia Civil, que acordonó ferozmente la plaza ducal, evitó, indirectamente, que se produjesen choques entre animalistas y taurinos.

La Guerra de los Mundos que no fue tal. Reinó la paz -y respiraba aliviada Medinaceli- en la plaza ducal, por donde transcurrió el Toro Jubilo 2018 con una parsimoniosa tranquilidad. Las fuertes medidas de seguridad que acorazaron la villa soriana evitaron indirectamente las confrontaciones entre animalistas (antitaurinos) y los que defienden la tauromaquia, quienes gozan del respaldo constitucional en España.

Dos nubarrones que no llegaron a impactar entre sí. Sólo lo hicieron los del cielo de Medinaceli: una fina e intermitente lluvia, presente durante toda la jornada de este sábado 10 de noviembre, se apoderó del espacio nocturno, avivado entre hogueras y unos 10 grados de temperatura. La Guardia Civil evitó males mayores en la villa soriana, levantando un amplió cordón de seguridad. El municipio, entre vallas, rejas y calles cortadas. Cada perímetro que rodeaba la plaza, donde se celebró el Toro Jubilo, estaba controlado. Más de 20 coches de la Guardia Civil, un control tras otro y un sinfín de delegados designados para establecer el orden permitieron, directamente e indirectamente, que no ocurriese nada de nada. Hecho parecido a lo que deparó 2017. Nada que ver con los altercados desarrollados en 2016:

No se entenderán jamás porque sus Mundos se encuentran totalmente alejados. Los Taurinos y los animalistas, en una punta y en la otra, respectivamente, del planeta, no están dispuestos a tenderse ni puentes ni carreteras. Los primeros se amparan y se aferran a lo dictado por la el BOE -Ley 18/2013 para la regulación de la tauromaquia como patrimonio cultural: "La tauromaquia es cultura. El carácter cultural de la tauromaquia es indiscutible". Es más, su artículo 3 insta a "garantizar la protección de la tauromaquia". En la otra orilla de una postura con muchos peajes y sin apenas vías legales a las que sujetarse, los animalistas, los que defienden que el toro de Medinaceli es "torturado a fuego". Es el caso del Partido Animalista PACMA. Y si hay tortura, el artículo 5 de la Ley de Protección de Animales en Cataluña, una de las comunidades más avanzadas en esta materia, prohíbe "matar a los animales por juego, perversidad o tortura".

¿Responden a esas consideraciones el Toro Jubilo, las corridas taurinas o el Toro de la Vega en Tordesillas? La organización animalista Anima Naturalis, la que logró entrar en el citado 2016 a la plaza ducal de Medinaceli, pudo ser testigo en ese ejercicio de "una de las tradiciones taurinas más terroríficas que aún perduran en España". La Carta Magna de España comprende que "no sólo las corridas de toros" forman parte del espectáculo cultural, sino que hay además "un numeroso conjunto de tradiciones y festejos". En ese saco están los festejos y las tradiciones del Toro Jubilo y del Toro de la Vega, que los animalistas tachan de barbaries. De hecho, en Castilla y León existe una Ley que regula la protección de los animales de compañía y una Ley de espectáculos públicos y actividades recreativas en las que se protege tan sólo la "integridad del ciudadano". Los animales, apoyados por el Congreso de Diputados, se conforman, por ahora, con pasar de ser "cosas" a "seres vivos" en España.

Al barro

Olía a fuego, mezclado con un fuerte hedor a gasolina en combustión. Chispas en el aire nocturno y humo gris en el búnker alzado en Medinaceli. Los mozos de la Asociación Toro Jubilo de Medinaceli alimentaban las llamas. Al Coliseo romano, el ruedo estaba dispuesto para asimilarse a la obra del Imperio, se iba a ver "al torito en la plaza", gritaba un niño pequeño, mientras hacia el gesto de los cuernos en la frente con sus manos. Una mujer, en las inmediaciones de la plaza, se lamentaba con un vecino: "Vaya día, ¿eh?". Sí, la noche, semifría y lluviosa, no acompañaba a la tradición ocelitana.

Lo demás, lo esperado, lo habitual para unos cuantos y lo deplorable para otros. Fuego, barro, tanto en el suelo como embadurnando al morlaco, festejo ancestral y un toro rebelde y ensogado entre llamas en los cuernos.

Ya está disponible la galería de fotografías correspondientes al Toro Jubilo 2018 en Medinaceli.

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