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El secreto de Arenillas para luchar contra la despoblación

El secreto de Arenillas para luchar contra la despoblación

Actualizado 03/12/2018 20:44

Arenillas es un caso único. Es un pueblo que escapa de la tendencia y sobrevive pese a las cifras que lo rodean. Aquí no se pierde población. Este núcleo mantiene 52 vecinos de los que 10 son menores de edad. La receta no es sencilla pero sí efectiva: sus vecinos huyeron del victimismo y se pusieron manos a la obra antes que nadie.

Mucho hay que buscar para encontrar un núcleo de población en el que el 20 por ciento de sus vecinos sean menores de edad. Este es precisamente el caso de Arenillas, un municipio soriano que no solamente ha conseguido mantener su población desde 1980, sino que de sus 52 vecinos, 10 son niños o adolescentes.

Soria es la provincia española con menos nacimientos. En 2016 no llegaron ni a los dos bebés nacidos al día, al registrar 626 a lo largo de todo el año. De los 600 pueblos de Castilla y León en los que los niños han desaparecido completamente del mapa, la mayoría se localizan en esta provincia.

Este pueblo del sur de Soria, Arenillas, contaba en los años 50 con 302 habitantes, número que fue descendiendo hasta que tres décadas después los vecinos que resistían decidieron ponerse manos a la obra para mantener lo que tenían.

En 1984 nació la Asociación cultural ‘Comunidad de vecinos de Arenillas’, el germen de lo que se puede considerar como la receta contra la despoblación (sin milagros pero una fórmula que ha demostrado que funciona). Los ingredientes son: la unión de voluntades en la misma dirección, optimismo, trabajo en equipo y espíritu reivindicativo que viene de antiguo y no cesa.

A través de Cruz Roja, en septiembre de 1991, se instaló en el pueblo una familia de origen rumano con dos hijos. En años posteriores se consiguió que llegaran otras familias (españoles sudamericanos y de Europa del Este). Luis Gismera es presidente de la Asociación Cultural y explica que “vimos que esto se venía abajo y teníamos que hacer algo. Hablamos con Cruz Roja y solicitamos familias con niños en edad escolar. Aquí hay dos empresas de albañilería y un señor de Tánger se instaló para trabajar de pastor”. Pero no se conformaron con la petición de nuevos vecinos, “a los que llegan se les ofrece un alquiler por 60 euros al mes, y luego entre todos se les echa una mano en lo que necesiten. Un colchón, sábanas, una cazuela,... Todos tenemos algo en casa con lo que poder ayudar”, explica.

Para alojar a estas familias se han ido rehabilitando viviendas municipales que permanecían cerradas como la casa de la maestra, la del secretario, la del médico o el antiguo consultorio. En total son 5 viviendas las que permanecen alquiladas a día de hoy, porque de las 32 familias que se han sucedido, tan solo 5 permanecen en Arenillas. “No salen bien todos los casos pero merece la pena intentarlo, porque alguno de ellos llevan más de 10 años viviendo en Arenillas y eso ha ayudado a mantener el pueblo vivo”, recalca Luis con un más que visible entusiasmo.

Más que un alquiler barato

Los vecinos de Arenillas han demostrado que no son de esperar sentados a que las instituciones lleguen con sus promesas de subvenciones.

Como ejemplo curioso aparecen las fiestas de verano. “Antes no había y tuvimos que hacer una manifestación a casa del alcalde José, para que trajese música en las fiestas”, apunta una vecina. Otro de los presentes alza la voz para contestar entre sonrisas, “pero fue una manifestación sin pistolas”. Se desata el orgullo patrio, “fuimos pioneros en volver a empezar y todos los pueblos de alrededor nos siguieron y recuperaron sus fiestas”.

A parte del apunte festivo, Arenillas luce su mejor cara porque entre todos, y también desde hace muchos años, lo mantienen cuidado y bonito. “En 1991 recibimos el primer Premio Nacional de Desarrollo Comunitario en la FIMA de Zaragoza. Valoraron hacenderas que realizábamos entre todos”, recuerda el presidente de la Asociación.

Además, han apostado por la cultura como gancho de atracción turística, y a lo largo del año ponen en marcha varias propuestas. El Boina Fest es el de mayor repercusión. “Nuestro festival de música contra la despoblación musical, cada vez nos sorprende más. A la última edición, la del pasado verano, vino más gente de fuera que de la provincia”.

También está en funcionamiento el albergue ‘La Casa del Curato’, que en los últimos tiempos da cobijo a actividades de relajación, mindfulness y desarrollo personal, que “son las que más reclama la gente, porque a dos horas de Madrid el nicho de mercado son las personas que buscan desconectar y desestresarse”, explica Sheila Mena, una de las vecinas de Arenillas.

Sheila y David, solo un ejemplo

David Parra y Sheila Mena son dos jóvenes que hace unos 6 años decidieron darle un cambio radical a sus urbanitas vidas. “Soy de Barcelona, vine hace seis años a vivir aquí con mi pareja porque queríamos cambiar de vida”, explica David y continúa, “tengo raíces en el pueblo porque mi madre es de aquí. Nos enteramos de que se jubilaba el carpintero de Berlanga de Duero, y nos decidimos a apostar por el mundo rural”. “Siempre habíamos soñado con esto y nos decidimos a dar el paso cuando empezamos a pensar en tener niños”, añade Sheila que bromea, al explicar que “desde que llegamos sólo tardamos un mes en quedarnos embarazados. El aire del pueblo lo hizo todo”.

Ahora son cuatro en la familia y los padres aseguran que “la libertad que tienen aquí no la conseguirían ni en Barcelona ni en otro pueblo más grande. Son felices. Los mayores han desechado sus miedos, y ahora los ven como oportunidades. “Son más sociables porque aprenden a tratar con gente de todas las edades”, afirma Sheila.

Futuro sin descanso

“Los políticos te dicen sois cojonudos, seguid así, pero luego no hacen nada”, se queja Luis Gismera. “No tenemos internet ni cobertura móvil, y para comunicarnos con la familia tenemos que subir a las eras que es en el único sitio donde hay una poca. La carretera es otro asunto, tiene un ancho de 4 metros entre líneas discontinuas. Cuando ocurre un accidente llega el helicóptero antes que el vehículo del centro de salud”.

Ahí sí necesitamos el apoyo institucional. Si solventásemos esas carencias, seguro que seríamos muchos más”.

Pero, aunque todo siga como hasta ahora, Arenillas seguirá manteniéndose, pues las fuerzas aquí no dan síntomas de flaquear. “Tenemos otras dos viviendas municipales que están exteriormente terminadas y sólo queda habilitar el interior. Entonces podrá venir una familia que ya ha solicitado su traslado, y otras que busquen como nosotros una nueva vida”, concluye David.

Más pueblos que mantienen población

20 pueblos han conseguido este año mantener el número de habitantes censados y 33 cerraron el 2017 en positivo.. Alconaba y La Póveda son dos de los pueblos que mantiuvieron sus cifras de vecinos. Golmayo, Langa de Duero y Almarza sumaron nuevas caras.

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