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La magia de ser mamá, también en época del coronavirus

La magia de ser mamá, también en época del coronavirus

NOTICIAS DE DURUELO DE LA SIERRA
Actualizado 11/04/2020 20:51
Encarna Muñoz

Belinda Fernández Bacigalupe será mamá por segunda vez en plena crisis del Covid-19. Esta durolense, aunque sabe a lo que se enfrenta, vivirá una experiencia completamente nueva. Nos cuenta cómo está siendo la recta final de su embarazo y descubrimos temores que comparten muchas embarazadas durante estos días.

Durante esta crisis sanitaria provocada por el Covid-19 han cambiado demasiadas cosas. La vacuna del confinamiento ha provocado que todos seamos un poquito menos libres para poder frenar al coronavirus. Se ha limitado al máximo el contacto social y el amor parece escondido detrás de cada puerta.

Aún así, la vida se impone a todo y su milagro continúa también produciéndose en la provincia. Belinda Fernández está a punto de ser mamá por segunda vez. Faltan pocas horas para que se cumpla el sueño de esta durolense y su familia pero, esta vez, toca hacerlo realidad con una dosis doble de valentía.

Un embarazo distinto

Un embarazo siempre es una buena noticia pero, en este caso, despertó la alegría de un pueblo entero. Belinda y Rubén llevaban tiempo deseando que llegase un hermanito o hermanita para Martín y por fin la cigüeña recibió el encargo.

Pero un virus llegado de Asia iba a provocar que los nueve meses acabasen de una forma extraña. Belinda nos cuenta que "desde que todo empezó no hemos salido nada de casa ni nos hemos juntado con nadie. Hemos comido porque mi madre nos traía la comida a la puerta".

Además, ha tenido que acudir sola a las últimas pruebas en el Hospital. "He ido a los basales en coche con Rubén y aunque podía entrar y quedarse en una sala, hemos preferido que me dejase en la puerta", recuerda.

Ya dentro del Santa Bárbara "todo estaba mucho más tranquilo de lo que imaginaba en un primer momento y me han tratado fenomenal". Nuestra protagonista cuenta que "en el Hospital está todo preparado para que el riesgo de contagio sea mínimo. Entras por una puerta distinta a la que utilizan los que acuden con síntomas de Covid-19 y utilizas otros ascensores. Además, nuestra planta que es la segunda está completamente aislada y no te encuentras con nadie. Lo tienen muy bien planificado". Todo esto hace que Belinda afirme con sinceridad que "no tengo ningún miedo".

La cuenta atrás

Belinda salió de cuentas el pasado lunes 6 de abril pero el bebé parece no querer separarse todavía de su mamá. Esta durolense de 42 años afirma estar "tranquila" pero su impaciencia no solo se intuye. "Tengo una barriga enorme, no me puedo mover", confiesa entre risas para asegurarnos que estos últimos días se están "haciendo eternos". Además, añade que "me han dicho que tengo que andar pero, ¡cómo voy a andar si estamos todos encerrados en casa!", ríe.

Las últimas pruebas médicas les han asegurado que todo sigue su curso dentro de la normalidad aunque, lo más probable, es que este lunes el basal indique lo más oportuno sea provocar el parto. Porque Belinda cuenta que "la última vez que me dieron el dato me dijeron que el bebé pesaba 3,600 kg. Hace una semana la médica decidió darle siete días de plazo así que, puede ser en cualquier momento".

El parto está próximo y se acerca irremediablemente el único instante al que temen Belinda y su familia. La crisis sanitaria del Covid-19 ha provocado que ni el padre, ni ningún otro familiar, puedan acompañar a la madre en el paritorio. "Es lo único que me da cosa pero confío plenamente en los profesionales. Sé que estoy en buenas manos", cuenta Belinda Fernández

Presentaciones por videollamada

Belinda estará sola durante el parto y supone que también después de este. Prefiere no pensar en lo que puede salir mal porque "nada va a salir mal". Además, también bromea sobre el posparto en el hospital reconociendo que "los barullos no me van. No me da pena que no haya visitas".

Eso sí, las tecnologías deberán ponerse de parte de esta familia durolense para que las presentaciones lleguen a los más importantes. "Me da pena por mis padres y por mis suegros. Tendré que presentarles al bebé por videollamada y eso para ellos y para nosostros va a ser duro", explica.

Pero no es el momento de ponerse triste. Es el momento de descansar para coger fuerzas y darle la mejor bienvenida a este nuevo soriano que crecerá feliz porque TODO SALDRÁ BIEN.

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