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Un experto de la UVa estima un retroceso del PIB entre el 4 y el 8% en CyL
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Un experto de la UVa estima un retroceso del PIB entre el 4 y el 8% en CyL

CASTILLA Y LEóN
Actualizado 27/04/2020 11:17
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El catedrático de Economía Aplicada de la UVa José Luis Rojo analiza el impacto del coronavirus en la economía de Castilla y León. Para acelerar la salida de la crisis, según José Luis Rojo, es clave realizar una apuesta tecnológica y educativa, persistir en la internacionalización y adecuar el tamaño de las empresas regionales a la globalización. Las perspectivas profesionales más prometedoras siguen siendo las vinculadas a las ingenierías y su base, a las actividades de proximidad y a la economía internacional y las finanzas.

La crisis sanitaria del Coronavirus ha provocado una crisis económica sin precedentes como consecuencia de la parálisis de la actividad. Algunas predicciones hablan ya de un retroceso económico y de derechos sociales que llevaría no solamente a España, sino a todo el mundo, a una situación similar a la vivida al periodo de entreguerras de principios de siglo XX.

Las primeras predicciones publicadas por el Fondo Monetario Internacional (FMI) proyectan que la economía global se contraerá un 3% en 2020, un 7,5% de media en la zona euro, y un 8% en España, porcentaje que el Banco de España eleva hasta el 13% en el caso de nuestro país.

En Castilla y León, las primeras estimaciones sitúan el retroceso entre el 4% y el 8%, según explica el profesor de Economía Aplicada de la Facultad de Ciencias Empresariales y Económicas de la Universidad de Valladolid José Luis Rojo, quien apunta también en un primer análisis a la resistencia de la región a las crisis debido a su particular estructura económica.

Aun así, el también coordinador del proyecto Hispalink (red que forma parte de un proyecto internacional que elabora las predicciones económicas en el mundo), cree necesario repensar el modelo económico de Castilla y León y apostar por la innovación, imaginando por ejemplo cuáles serán los productos que se demandarán dentro de dos o tres años, "para ello la apuesta tecnológica y educativa es clave".

1.-En Castilla y León, según los primeros análisis, ¿qué impacto económico va a tener esta crisis? ¿Va a afectar a todos los sectores de producción y a todos los territorios de la Comunidad por igual?

R. Una estimación del impacto económico de la crisis actual exige contemplar cuál va a ser el desarrollo puramente sanitario de la pandemia, así como la intensidad y duración de las medidas a adoptar por las administraciones. En ausencia de esa información, cabe hacer un análisis de escenarios. Hemos elaborado un escenario central, que implicaría un retroceso de la economía castellano-leonesa entre el 4% y el 8% para 2020, dependiendo de los ritmos de recuperación de la actividad y de los escenarios laborales y salariales. Las ramas más afectadas serán, previsiblemente, la hostelería, el textil y confección, el comercio, los transportes y algunas ramas dentro de la industria manufacturera, en ese orden.

2.- En relación con el resto de España, ¿cómo va a impactar la crisis?

R. Si bien los sectores afectados no van a ser muy diferentes en los ámbitos regional y nacional, a corto plazo cabe pensar en una mayor incidencia en las regiones más especializadas en productos turísticos de masas, y en las más dependientes de las cadenas de valor con fuertes componentes internacionales. A medio plazo, regiones más dependientes de la agroalimentación y de la actividad del sector público pueden encontrarse con mayores impactos, si bien ello depende de los escenarios de restricciones arancelarias y de contención del déficit que se planteen.

3.- ¿Qué factores regionales van a determinar la salida de la crisis de la Comunidad Autónoma?

R. La respuesta a esta pregunta está, en cierto modo, contenida en las anteriores. Una intensa actividad inversora, pública y privada, una senda realista y moderada en la contención del déficit, así como la apuesta por una economía desarrollada, y no en desarrollo, pueden ser determinantes.

4. ¿Qué obstáculos son los que habría que eliminar para acelerar la salida y aumentar el crecimiento?

R. Los obstáculos no son muy diferentes a los que se planteaban antes de la pandemia. La apuesta tecnológica y educativa es clave, si bien a corto plazo sólo muestra algunos de sus potenciales beneficios. Persistir en la internacionalización y en la adecuación del tamaño de las empresas regionales a umbrales compatibles con la globalización (lo que no impide la convivencia con microempresas para economías de proximidad) es, a todas luces, necesario.

5.- Dentro de la estructura económica de la región, ¿hay algún aspecto positivo que deba señalarse y que contribuya o pueda contribuir de alguna forma a frenar el impacto de la crisis económica?

R. Castilla y León se ha mostrado históricamente más resistente a las crisis en el sentido de que las contracciones de su economía han sido, en general, inferiores a las nacionales. No obstante, esa ventaja, derivada de una estructura menos puntera en ciertas ramas industriales y de servicios, se traduce en un menor dinamismo cuando la actividad remonta el vuelo. El mantenimiento de bajas tasas de desempleo, especialmente en el cuadrante nordeste de la región, facilita también que la actividad de las Administraciones se pueda orientar hacia políticas innovadoras.

6.- Siempre se dice que una crisis es una oportunidad, ¿para qué debería aprovechar la CCAA esta nueva oportunidad en el ámbito económico?

R. Debe repensarse el modelo de economía regional, en varios sentidos. En primer lugar, las empresas deben pensar en repensar su propia orientación y potencialidad, acometiendo inversiones tecnológicamente avanzadas y favoreciendo no sólo nuevas estrategias de comercialización, sino la investigación básica que puede propiciar una innovación del producto. Esta actividad, a la que no es ajeno el estudio de la dimensión empresarial, debe orientarse no sólo a los productos de fuerte demanda, sino a empezar a imaginar cuáles serán esos productos en dos o tres años. Las Administraciones deberían atender en mayor medida a la inversión innovadora que exige alta concentración de esfuerzos y estrategias a medio y largo plazo: formación, investigación, ingeniería, infraestructuras...

7.- ¿En qué sectores hay oportunidades o nicho de mercado para jóvenes con formación y para los emprendedores?

R. Aunque las oportunidades no son sectoriales, sino que se plantean en un mayor detalle, lo que obligaría a aumentar el zoom, los estudios de calidad (que los hay, y bastante detallados) indican que las perspectivas profesionales más prometedoras se orientan a varias áreas: por un lado, las vinculadas a las ingenierías y su base (matemáticas, física, química, informática), por otro, las vinculadas a las actividades de proximidad (medicina, fisioterapia, coaching, psicología, leyes, idiomas, cultura, economía de los territorios), y finalmente, las vinculadas con la economía internacional y las finanzas.

8.- Algunos aseguran que la crisis está modificando los hábitos de consumo y que, en concreto, en la alimentación las personas están recurriendo más a comercios de proximidad. Si esta dinámica se mantiene, ¿puede ser el campo una oportunidad para la salida de la crisis en la región y frenar la despoblación? o, por el contrario ¿va a acelerar la emigración y el abandono del territorio?

R. No creo que los hábitos de consumo cambien especialmente, que se recurra más a comercios de proximidad per se. Aunque es un tema que requeriría una discusión mucho más amplia, el cambio en las tendencias y hábitos de consumo vino para quedarse, y el comercio de proximidad subsistirá si sabe encontrar su sitio en relación con dichos hábitos, en horario, en productos, en capacidad para proporcionar respuestas formadas e informadas a los consumidores. Otra cosa muy distinta es si en el comercio de alimentación se recurrirá a proveedores del entorno rural. Aquí la pregunta es si el entorno agroalimentario rural va a adaptarse a los cambios de los consumidores en calidad, presentación, normativa alimentaria y medioambiental, etc. La estrategia de combinar las micro-explotaciones con las grandes cooperativas comercializadoras puede ser en este aspecto muy relevante. No obstante, la despoblación en el medio rural es un hecho, en nuestra región, que tiene muchas patas, y no sólo la actividad agraria tradicional.

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