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Una nueva edición atribuye el Lazarillo al burgalés Francisco de Enzinas
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Una nueva edición atribuye el Lazarillo al burgalés Francisco de Enzinas

CASTILLA Y LEóN
Actualizado 04/06/2020 12:34
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Un profesor de la Universidad de Coruña señala a este protestante castellano como autor de una de las obras más icónicas de la literatura española.

La reciente edición del Lazarillo de Tormes realizada por el profesor Alfredo Rodríguez López-Vázquez para la editorial académica Peter Lang (168 páginas, con los grabados de Meissonnier de 1846) atribuye el Lazarillo de Tormes al protestante Francisco de Enzinas (Burgos 1518 - Estrasburgo 1552). El texto también atribuye al mismo autor la segunda parte de la obra.

El profesor López-Vázquez es catedrático de Didáctica de la Lengua y la Literatura en la Universidad de Coruña, editor de numerosas obras del Siglo de Oro como El burlador de Sevilla o El viaje de Turquía de Pedro de Urdemalas, que atribuye al soriano Francisco López de Gómara. López-Vázquez ha investigado sobre el Lazarillo de Tormes en distintos momentos desde 1989, pero es desde hace unos años que se ha vuelto más activo en esta cuestión.

La atribución a Francisco de Enzinas, ya propuesta en 2006 por Roland Labarre aunque con escaso material probatorio, se basa principalmente en argumentos lingüísticos, especialmente el uso de las conjunciones adversativas "mas" y "pero" que presentan una frecuencia de uso extremadamente inusual en una época en que "pero" va desterrando progresivamente a "mas", mientras que en el Lazarillo la conjunción claramente mayoritaria es "mas" (88 mas frente a 2 pero).

El texto de la obra se ha fijado cuidadosamente atendiendo no sólo a las ediciones de 1554 (las más antiguas conservadas), sino también a la edición censurada por la Inquisición en 1573, que la crítica coincide en que fue elaborada a partir de la primera edición de la obra, además del cotejo con la edición de Bonaventura Carles Aribau para la Biblioteca de Autores Españoles en 1846, para la cual el erudito catalán se sirvió de una edición de Amberes de 1553, hoy en paradero desconocido. Para mayor precisión textual, se tienen también en consideración las traducciones francesas, holandesas, alemanas, e italianas del Lazarillo de Tormes.

La fecha de composición de la obra, en función de los cotejos textuales de las distintas ediciones y traducciones conocidas, se puede situar en 1548-1549, y la primera edición de la misma correspondería al año 1550, impresa fuera de España, en Estrasburgo o Amberes, probablemente salida de las prensas de Arnold Birckmann, impresor de varias traducciones de autores clásicos hechas por Francisco de Enzinas.

Francisco de Enzinas nació en Burgos, hijo mayor del comerciante y financiero Juan de Enzinas, factor de los Fugger y los Welser en España. Francisco acompañó a su padre en uno de sus viajes de negocios a Toledo en 1538-39, con motivo de la reunión de Cortes en esa ciudad, donde pudo presenciar el ingente negocio que suponían las bulas, además de presenciar diversos casos de abusos cometidos por bulderos, lo que dejaría una importante huella en el joven Francisco. En 1539 partió junto con su hermano Diego a Flandes, a estudiar en la Universidad de Lovaina, donde estudiaría durante un tiempo y se familiarizaría con la Reforma Protestante. En 1541 se marcha a Wittenberg a estudiar con el distinguido helenista y latinista Philip Melanchthon, mano derecha de Martín Lutero.

A sugerencia de Melanchthon, Francisco de Enzinas traducirá el Nuevo Testamento al castellano, obra que presentará al emperador Carlos V en Bruselas para su aprobación, pero que le acabará costando la cárcel por instigación del dominico Soto. Estas experiencias marcaron aún más a Enzinas, que se convertirá en una figura de referencia del protestantismo, llegando a cartearse con su mentor Melanchthon, con Calvino, el conde de Frisia Oriental, y otros muchos intelectuales.

En 1546, Francisco escribe sus memorias, dedicadas a Melanchthon con el título De statu Belgico deque religione Hispanica (Sobre el estado de Flandes y de la religión en España), en las cuales narra, con fina prosa latina, lo que le había pasado hasta la fecha, así como diversas cuestiones de la religión en España, tales como los abusos de los bulderos, o el "idolátrico" culto del Santo Cristo de Burgos.

Por invitación de Thomas Cranmer ocupó la cátedra de Griego en Cambridge, aunque al cabo de poco más de un año volvió al continente, instalándose en Estrasburgo, dedicándose a traducir e imprimir a clásicos griegos como Luciano, y varios libros del Antiguo Testamento (estos últimos con pie de imprenta falso).

Con este gran bagaje cultural, además de lecturas populares de la época como las cartas de Fry Antonio de Guevara, habría escrito el Lazarillo de Tormes como una crítica a las costumbres de la época, pero especialmente a los abusos de la Iglesia Católica en España, relato que llega a su culmen en el episodio del buldero, en el que Lázaro no interviene, es mero observador. Este episodio incluye pasajes que son casi idénticos a cómo Enzinas cuenta los abusos de los bulderos en sus memorias.

El Lazarillo de Tormes encaja puntualmente en el estilo literario de Francisco de Enzinas, además de en sus motivaciones ideológicas de crítica a la Iglesia. La falta de voluntad de poner su nombre en la portada del libro estriba en que había sufrido 14 meses de encarcelamiento con anterioridad por haber publicado el Nuevo Testamento, sin olvidar que a su hermano Diego lo quemó la Inquisición Romana por difundir la Reforma Protestante en la ciudad de los papas. El Lazarillo podría ser el "libro tuyo en español" por el que le pregunta el impresor Oporino (de Basilea) sobre qué hacer, en una carta de mediados de 1548. No parece que fuese ninguna traducción que tuviese entre manos, porque esas siempre aparecen referidas por el nombre del autor.

La Segunda Parte del Lazarillo la habría compuesto Enzinas en 1551-52, en el estilo El Asno, de Luciano de Samósata, autor que conocía profundamente por sus estudios y traducciones. La obra se vería publicada posiblemente de manera póstuma, igual que alguna otra obra suya, por iniciativa de sus amigos Oporino y Birckmann, que de esta manera obtendrían una buena fuente de ingresos para la educación y cuidado de las niñas de Enzinas, a las cuales Melanchthon se ofreció a adoptar.

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