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SAN JUAN 2020: Un amor que comenzó un Catapán y se selló en Las Bailas
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SAN JUAN 2020: Un amor que comenzó un Catapán y se selló en Las Bailas

CAPITAL
Actualizado 29/06/2020 22:13
Encarna Muñoz
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La historia de Rubén y Elena parece unida a San Juan. Aunque ellos se definen como "poco románticos", cumplieron todos los cánones al prometerse quererse para siempre a la orillita del Duero.

Las fiestas de San Juan son días que, si no tan románticos como las letras de algunas sanjuaneras (porque cuando estas salieron de las plumas de Don Paco y Don Jesús corrían otros tiempos), sí invitan al acercamiento entre personas. Un acercamiento del que han salido multitud de parejas que han acabado materializándose en promesas de amor eterno a la orillita del Duero.

Una de ellas es la que forman Rubén García y Elena García, dos sorianos que se definen como "poco románticos" pero que, quizá por su espíritu 100% sanjuanero, han ido cumpliendo progresivamente casi todos los versos de los himnos festivos sorianos. "Comenzamos a salir un día del Catapán cuando teníamos 17 años", cuenta Rubén y Elena completa afirmando que "yo era cuatro de una cuadrilla y no me imaginé que esto iba a ir tan en serio".

Tan en serio que, "después de años de novios y de vivir juntos", un Lunes de Bailas "puede ser que un poco animado por el tintillo de la bajada, me tiré a la piscina", afirma Rubén. Elena recuerda que "teníamos la tradición de hacer siempre el paseo a San Saturio y, cuando estábamos en la capilla rodeados de personas con sus oraciones, vi que se ponía de rodillas y me quedé en shock". El espectáculo fue completo porque "se me cayó el tambor y todo", cuenta el protagonista masculino de una pedida tan sanjuanera.

Rubén se vino arriba (y nunca mejor dicho) por "dar un paso más en la relación" cuando descubrió que "el año siguiente el día de San Juan caía en sábado". La boda, finalmente, no se celebró ese día pero San Juan fue, sin duda, determinante. Dos años después, esta pareja de sanjuaneros cumplieron con su barrio, fueron jurados y "en el Sorteo del año siguiente, cuando dejábamos el cargo, ya estábamos embarazados de nuestro primer niño". Todo redondo y sanjuanero, como marcan los cánones.

Algo que Rubén explica de la siguiente forma: "creo que la vida de todos los sorianos gira en torno a los sanjuanes, no somos talibanes, pero te marcan porque también viene dado por el clima, termina el curso, empiezan vacaciones y eso te marca todo el año".

El año de los NO Sanjuanes

"Este año está nublado y tenemos que ver como capeamos toda esta crisis que nos ha partido por la mitad", cuenta Rubén cuando se le pregunta por este año raro y triste. Afirma que tiene un recuerdo para cada soriano que ha pasado estos días en casa y con añoranza pero tiene una mención especial para "los chavalines que tienen entre 15 y veintipocos años". "Ese San Juan que nosotros vivimos cuando nos conocíamos solo dura 6 o 7 años y a ellos les han quitado uno", cuenta para volver al optimisto y suponer que "lo recuperarán aunque parezca un palo porque esos años se viven a tope".

Elena se suma a ese recuerdo para los más jóvenes pues cuenta que "ahora siento un poco de morriña aunque al ir con niños ya vives las fiestas de una forma distinta. Ya no es esa emoción de juventud".

¿Cambiará el Covid-19 los Sanjuanes?

Rubén y Elena también coinciden en creer que "el coronavirus no alterará la esencia de los Sanjuanes". Rubén señala que "pensábamos que el Covid-19 nos iba a cambiar a todos pero finalmente ha sacado algo muy malo de mucha gente. Si estamos como estamos, en una crisis brutal, y seguimos a palos, va a ser muy difícil cambiarnos a mejor".

Respecto a las fiestas, piensa que "esto no se va a quedar para siempre y en un año o dos se volverá a ser como siempre". Aunque no ve tan imposible que llegue algún cambio para quedarse "como cuando la tajada se comenzó a dar en bolsa y encasada al vacío". Pero, este sanjuanero de corazón cree que "el mayor problema sería la masificación y San Juan dejaría de ser la fiesta que es sin masificación. No me imagino Valonsadero sin gente en los chiringuitos o con limitaciones".

Suspender dos fiestas seguidas ahora mismo le parece imposible aunque es consciente de que "depende mucho de lo que venga. Si el 1 de marzo alguien me hubiese dicho que iban a suspender las fiestas lo tacharia de loco. No sabemos cómo puede desarrollarse"

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