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Nuestra noche roja estrellada

Nuestra noche roja estrellada

OPINIóN
Actualizado 21/07/2020 21:25
Guillermo Gracia

La noche de ayer, al menos medio centenar de aficionados del CD Numancia acudieron al estadio de Los Pajaritos a mostrar su reacción tras el descenso del club soriano a Segunda B. En la congregación hubo gritos, aplausos y momentos de nerviosismo entre los seguidores del club.

La noche de ayer, Soria estaba de luto. El CD Numancia cayó en un pozo llamado Segunda B. Al menos medio centenar de aficionados bajaron a Los Pajaritos a replicar en el que sería uno de los momentos más tristes de nuestra historia reciente. Gritos, aplausos y petardos sonaron en las inmediaciones del templo rojillo, de una afición que lo veía venir desde el año pasado. Ni el positivismo de nuestro entrenador Luis Carrión pudo evitar que quedáramos derrotados.

Pero ser del Numancia de eso se trata. De caerse y levantarse otra vez. El mundo entero debe de saber que nosotros no nos damos por vencidos tan rápido, de que esto es el principio de una nueva época, y que, tras 23 años, que se dicen pronto, en el fútbol profesional, volveremos para otros 23 más.

Debemos de tomarnos esto como un nuevo punto de partida, de renovar el club en su totalidad, no solo los jugadores. Todos sabemos que si un equipo desciende no es solo por la planificación deportiva, sino por todo lo que conlleva detrás del campo, en las oficinas. Este es un momento de inspirar, de probar y de ganar. Porque, si lo miramos con otros ojos, podemos darle la vuelta a la tortilla, y volver a Segunda para estar en Primera al año siguiente.

Ayer se demostró que sabemos dónde está el problema, y que debemos de solucionarlo. Esto es lo bueno de esta afición, que sabemos quién se merece un aplauso y quién no. Que sabemos a quién gritar y a quién animar. Que sabemos a quién dar la mano y a quién escondérsela. Porque somos gente cercana a los nuestros, y si un jugador responde a nuestros cantos, se merece un aplauso. El hecho de que jugadores como Higinio o Curro, antes de entrar en sus coches, vayan a saludar y a hablar con la afición, es motivo de orgullo.

Muchos dirán que Segunda B es un pozo sin fondo, pero no os equivoquéis, si un equipo bien formado compite a un buen nivel, podemos vernos de vuelta en Segunda en menos de lo que canta un gallo. Sino mirad al Mallorca, dos ascensos seguidos. Numantinos, numantinas, ahora no es momento de rechistar, de insultar o de llorar. Ahora es el momento de sentirnos orgullosos. Orgullosos porque no nos han tosido en 23 años, por ser uno de los clubes más ejemplares de España, tanto dentro como fuera del campo, humildes, siempre animando, con una afición que no se merece esto, pero que, aún así, anima los 90 minutos del partido, dejándose piel en los buenos y los malos momentos. Porque Numancia no es solo un escudo y una camiseta roja. No. Numancia es sinónimo de lucha, de aguante y de modestia. Y ya solo queda decir una cosa: ¡Aúpa Numancia!

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