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Así trabaja un rastreador en Castilla y León… y esto pasa si te llama

Así trabaja un rastreador en Castilla y León… y esto pasa si te llama

REPORTAJES
Actualizado 27/08/2020 18:32
Sergio García

Mónica Álvarez, enfermera, es uno de los 40 rastreados con los que cuenta la provincia de Soria. En Castilla y León son 622 los profesionales que siguen el rastro del Coronavirus. Así es su trabajo y así tenemos que actuar si un rastreador nos contacta.

Rastreadores, ellos son la clave para frenar la expansión del coronavirus. Sin duda la profesión de este año 2020 pues de su trabajo, y de las facilidades o dificultades que pongamos el resto de la población, depende que vayamos a un nuevo confinamiento o a una situación contenida del Covid-19 que nos permita volver a la normalidad más pronto que tarde.

Soria Noticias ha hablado con Mónica Álvarez, especialista en enfermería familiar y comunitaria para conocer cómo es su día a día. También responde a la pregunta que muchos se hacen; ¿Qué pasa si un contacto estrecho mío da positivo? Álvarez es uno de los 40 rastreadores de la provincia de Soria, y de los 622 en Castilla y León. La mayoría son personal de enfermería, aunque también hay algún médico, y Mónica explica que no todos están a tiempo completo dedicados al rastreo. Los primeros comenzaron su tarea el 11 de mayo, ella se incorporó al equipo de rastreadores a finales de mayo y nos atiende desde su despacho junto a la zona de pruebas PCR en la “zona Covid” del centro Soria Sur.

“Cada jornada de trabajo varía mucho, pero básicamente nuestra función es detectar lo más pronto posible los casos de positivo por coronavirus” explica. Cuando una persona tiene sospecha son ellos quienes contactan con ella para realizar una PCR en las siguientes 24 horas. Al hacerse el PCR se firma una hoja con el consentimiento para que puedan llamar a todos los contactos estrechos en caso de que el resultado sea positivo. El número de personas controladas por cada positivo varía mucho, desde las 2 o 3 personas a la veintena.

Se considera contacto estrecho a las personas que viven en el mismo hogar que el infectado y a todos aquellos que 2 días antes de empezar los síntomas, o 2 días antes del PCR en el caso de los asintomáticos, han pasado más de 15 minutos a menos de 2 metros de distancia sin el uso de la mascarilla. Álvarez explica que el número de contactos por cada positivo ha ido en aumento en las últimas semanas y que los adolescentes “generan más contactos porque hacen deporte sin mascarillas, tienen varios grupos de amigos…”

¿Qué pasa si soy contacto de un positivo?

Si nos llama un rastreador porque somos contacto de un positivo nos pondrán en cuarentena y en el caso de ser necesario nos trasmitirá la baja médica. A todos los pacientes del listado de seguimiento de un positivo se les realizan 2 test PCR, uno al captarlos y otro a los 10 días. Álvarez explica que no es extraño que el primero de negativo y el segundo positivo porque el virus tiene un periodo de incubación. Los rastreadores son los que también se preocupan de ponerles en contacto con los trabajadores sociales si no tienen comida o medicina para pasar los 10 días aislados.

Si una persona va al centro de salud con síntomas también debe quedarse en casa aislado con la correspondiente baja laboral hasta el resultado del test. El aislamiento se mantiene hasta que el test da negativo.

“Con una PCR negativa y sin síntomas a veces es difícil de entender que te tienes que quedar en casa” reconoce Mónica, pero es la única manera de evitar nuevos contagios ya que el virus “tarda un tiempo en positivizar”. Por ello, en ocasiones “la gente se confía, sale de casa y en la segunda PCR da positivo”. Si eso ocurre habrá contagiadas personas “que no deberían estarlo”.

La situación no es un juego y no cumplir con las medidas puede suponer una sanción. Si el rastreador detecta que la persona no está realizando la cuarentena se le propone al juzgado para la correspondiente sanción. “Pasa más de lo que nos gustaría, pero son pocos” reconoce.

Para los casos de positivos también hay recomendaciones de cara al aislamiento domiciliario; quedarse dentro de una sola habitación, comer a diferentes horas que el resto de convivientes, usar mascarillas en las zonas comunes, usar baño propio o limpiarlo después de cada uso y hasta separar los cepillos de dientes pueden ser pequeños detalles que nos eviten infectar a un ser querido.

Mónica Álvarez recalca que “los contactos de un positivo no están en aislamiento sino en cuarentena”, una cuarentena que si es necesario viene respaldada por una baja laboral. Cuarentenas y aislamientos que “la mayoría asume bien” y que, pese a las incomodidades, son junto al trabajo de los rastreados la clave para plantarle cara al virus.

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