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¿Está el paraje del Cerro de los Moros en peligro?

¿Está el paraje del Cerro de los Moros en peligro?

CAPITAL
Actualizado 07/11/2020 20:35

El proyecto de 1.180 viviendas en el Cerro de los Moros recibe la oposición de los sorianos, ante el miedo a que se destruyan los entornos del Duero, San Saturio y el Castillo.

La urbanización del Cerro de los Moros ha sido objeto de debate durante décadas. Un paraje en la zona sureste de la ciudad que miles de sorianos, como ha quedado comprobado con toda esta polémica, quieren conservar intacto y cuya edificación levanta muchos recelos por encontrarse en la ladera del río Duero, muy cerca de la ermita de San Saturio, y afectando directamente al parque del Castillo y su ladera hacia el río.

¿El problema? Que estos terrenos ubicados en el sector Sur D4 del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de la ciudad son edificables y de propiedad privada. El PGOU aprobado en 2006 bajo el mandato de la popular Encarnación Redondo califica esos terrenos como urbanizables, aunque eran construibles, al menos, desde 1984, y la propiedad, antiguamente vinculada a la familia Ridruejo y actualmente ligada al empresario de la construcción y de los medios de Méndez Pozo, ha solicitado una modificación puntual del plan para edificar en unos terrenos que son al 97% de propiedad privada y solo del 3% de propiedad municipal.

Era la asociación ecologista ASDEN la que ponía el grito en el cielo, después de que la Junta de Castilla y León diera el visto bueno al proyecto con una disposición en el BOCYL del 7 de agosto. A su queja se han sumado más de 5.000 sorianos que han firmado virtualmente una petición en Change.org para detener el proyecto. “Tenemos que impedir que construyan una urbanización sobre el paisaje soriano que cantó Antonio Machado”, señala Carmen Heras Uriel, la impulsora de la campaña.

Fue el primer teniente de alcalde y responsable de urbanismo, Luis Rey, quien tras las protestas de la oposición y de los ciudadanos salió a tratar de aportar algo de luz sobre el trámite en marcha, primero en la comisión de Urbanismo y luego en rueda de prensa. Lo hacía, aseguraba, “con el corazón partido”, señalando que el PSOE se opuso a aquel Plan General de Ordenación Urbana, y que están en contra de que se construya ahí pero que, a la vez, como equipo de gobierno deben de cumplir con el plan urbanístico.

La idea básica que trasmite es que el Consistorio no puede hacer nada para evitar la construcción, pero que trabaja para evitar el impacto de éste, si finalmente el proyecto se lleva a cabo. Y aquí Rey añade otro elemento importante, al cuestionarse si realmente la propiedad quiere llevar adelante el proyecto, o si simplemente se trata de cumplir los trámites para que el 1 de enero de 2022 el terreno no se convierta en rústico al no estar ordenado, perdiendo así gran parte de su valor. Rey recuerda que, en cualquier caso, la aprobación definitiva correría a cargo de la Junta.

El proyecto

Entre las herramientas del Consistorio para reducir el impacto visual del proyecto, está el cambio ya en 2010- de la edificación, que pasó de viviendas unifamiliares a construcción en altura. De esa manera se evitaría, aseguran, la construcción en la ladera que da hacia el río y hacia la ermita de San Saturio. Rey señala que el Consistorio recuperaría el 50% del terreno conforme a la ley, y que este sería precisamente el que pega al cauce del Duero. El otro punto conflictivo son los viales de salida de una urbanización de 1.200 viviendas y 4.000 personas. El proyecto plantea una salida por la propia ladera del Castillo. Se llegó a plantear hasta un túnel, hasta la zona de la concatedral. Un vial que, de llevarse a cabo el proyecto, el Ayuntamiento quiere recolocar hacia Los Pajaritos, aunque eso presente el problema de superar el desnivel de altura.

Con esos ajustes, el Consistorio espera solucionar el problema del impacto visual desde el río. Tanto es así, que Luis Rey llegó a afirmar que, de construirse, las viviendas “no van a salir en ninguna foto de San Saturio”, y tampoco afectarán a la vista de la ermita desde el Castillo. Colectivos como Soria Patrimonio cuestionan con evidencias gráficas este punto. Señalan que desde la vaguada se puede ver a pie de terreno la ermita, y que el punto desde donde está tomada la imagen se encuentra justo en mitad de la nueva urbanización. “Cualquiera que dé un paseo por esa loma sería incapaz de decir que no se verán los pisos”, lamentan desde Asden.

Mientras continúa el debate de si se verá o no se verá, qué impacto sería asumible, o cuál es el verdadero valor medioambiental de esos terrenos, el trámite administrativo –aún en una fase muy incipiente, continúa su curso. ¿Tendrá la machadiana curva de ballesta del Duero en torno a Soria nuevos vecinos? Solo el tiempo lo dirá.

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