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Un estudio participado por la UVa investiga una proteína para detectar qué pacientes sin riesgo pueden cursar una COVID-19 grave

Un estudio participado por la UVa investiga una proteína para detectar qué pacientes sin riesgo pueden cursar una COVID-19 grave

Actualizado 12/05/2021 07:53

A partir de un análisis masivo de muestras recolectadas por el IBGM, centro mixto Universidad de Valladolid-CSIC, un equipo de investigadores ha confirmado el potencial de esta proteína como biomarcador pronóstico independiente.

Según reseñan en la agencia Dicyt , tras el inicio de la pandemia, la comunidad científica ha tratado de determinar por qué el SARS-CoV-2 no afecta a todas las personas de la misma manera. Una edad avanzada, la obesidad, padecer diabetes o enfermedades cardiovasculares y respiratorias son factores de riesgo de COVID-19 grave bien conocidos, pero hay otros muchos aún por desvelar, como indica el hecho de que algunas personas jóvenes y sanas también requieran cuidados intensivos.

La búsqueda de biomarcadores que permitan detectar a estos pacientes y predecir su posible evolución adversa es clave para una rápida actuación y, en último término, para evitar muertes. Y los niveles de una proteína, GAS6, podrían constituir un biomarcador interesante. Esta es la conclusión a la que han llegado investigadores del Instituto de Investigaciones Biomédicas de Barcelona (IIBB-CSIC), el Hospital Clinic de Barcelona, el Instituto de Biología y Genética Molecular (IBGM, centro mixto Universidad de Valladolid-CSIC), el Hospital Clínico Universitario de Valladolid y la Universidad de Maastricht (Países Bajos).

La investigación parte de la búsqueda activa de biomarcadores en sangre para la Enfermedad Inflamatoria Intestinal (EII) en la que trabaja el Laboratorio de Inmunología de las Mucosas del IBGM. El equipo coordinado por David Bernardo tiene como objetivo avanzar hacia el tratamiento farmacológico personalizado de estos pacientes. Por el momento, los fármacos disponibles solo son paliativos, muy costosos y su eficacia apenas alcanza el 40%, de forma que conocer previamente qué pacientes son los que pueden llegar a beneficiarse de ellos tiene una gran relevancia.

Con la pandemia, el grupo consideró que la estrategia que estaban siguiendo para la EII podría ser interesante para COVID-19. “Como inmunólogos nos planteamos ayudar. Además tenemos buena colaboración con los hospitales y pensamos que podíamos hacer este abordaje en el COVID: recolectar gran cantidad de muestras de sangre de pacientes en el momento de su diagnóstico, pero en este caso no con el objetivo de tratarlos, sino de estudiar su evolución clínica”, recuerda Bernardo.

En apenas dos meses, entre marzo y abril de 2020, recopilaron 1.500 muestras de sangre de pacientes que acudieron al Hospital Clínico Universitario de Valladolid por sospecha de COVID-19 y resultaron positivos. El grupo procesó estas muestras para obtener plasma, células, genes, etc., y registró la evolución de cada paciente. Muchos fueron asintomáticos, algunos pasaron días en el hospital, otros incluso meses y una parte terminó falleciendo.

“Sabemos que hay factores predictores de una mala evolución pero no son ni mucho menos los únicos. Una persona de 90 años, obesa y con diabetes tiene todas las papeletas para cursar mal la enfermedad, sin embargo, hay personas con estas características asintomáticas y personas jóvenes y sanas en UCI. El objetivo es encontrar biomarcadores que nos permitan predecir la evolución de estos últimos”, agrega.

Un trabajo colaborativo

El equipo cuenta con financiación del CSIC y de la Junta de Castilla y León para localizar posibles biomarcadores y además colabora con otros grupos españoles en el marco de la Plataforma Salud Global, puesta en marcha por el Consejo en marzo del pasado año para poner en contacto equipos de investigación y potenciar el estudio del SARS-CoV-2.

“Pusimos el material que teníamos a disposición de otros investigadores y Pablo García de Frutos, investigador del IIBB-CSIC, nos contactó. Ellos sospechaban en base a sus trabajos previos que la proteína GAS6 podría ser interesante, así que nos propuso un estudio y les enviamos nuestras muestras para realizar un análisis masivo”, detalla el investigador del IBGM.

La proteína GAS6 desencadena una cascada de señalización intracelular y podría ser uno de los mecanismos que media en el reconocimiento del SARS-CoV-2 por nuestro sistema inmune. Incluso, se sospecha que junto con los receptores Tyro3, AXL y MERTK podría actuar como puerta de entrada del virus a las células.

Los investigadores midieron los niveles de GAS6 en las muestras de plasma de los pacientes COVID y también en controles sanos. Observaron mayores niveles en los pacientes infectados en relación a los controles y además determinaron que podría constituir un biomarcador del pronóstico de estos pacientes: aquellos que presentaban los niveles más elevados tenían una supervivencia significativamente menor.

“Cuando clasificamos a los pacientes en función de los niveles de GAS6 pudimos predecir aquellos con alta probabilidad de muerte. Ahora el siguiente paso es ampliar la muestra para validar este biomarcador, pero los resultados son prometedores y sería muy importante poder anticipar qué pacientes tienen riesgo de cursar mal la enfermedad cuando entran al hospital, independientemente de los factores de riesgo que todos conocemos”, concluye Bernardo.

Fuente: Cristina G. Pedraz/DICYT

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