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Castilla o Al-Andalus, ¿quién va?: viaje a la Tierra de Nadie, de Gormaz a Berlanga de Duero

Castilla o Al-Andalus, ¿quién va?: viaje a la Tierra de Nadie, de Gormaz a Berlanga de Duero

Actualizado 18/05/2021 10:26

Ruta por la que fue la Frontera del Duero, la línea que separaba el territorio musulmán y cristiano durante los siglos X y XI, y que discurre entre los castillos de Gormaz o Berlanga, y por pueblos amurallados como Rello. Galería con 30 imágenes.

Este viaje nos lleva a la Frontera del Duero, a la Tierra de Nadie, a la línea que separaba el territorio mulsulmán y cristiano durante los siglos X y XI. No es una ruta más, es toda una experiencia con la que despierta el alma, en un terreno que apenas ha cambiado en mil años, y en el que parece escucharse el ruido de caballos y el eco de soldados. Otro escarceo. Castilla o Al-Andalus. ¿Quién va? Estamos por el suroeste soriano, por la Marca Media de los musulmanes, desde Gormaz hacia Rello y Berlanga.

El ‘viaje’ lo iniciamos directamente en la impresionante fortaleza islámica califal de la localidad de Gormaz, construida en el siglo IX y ampliada en el X por Al-Haquem II. Es el castillo más largo de Europa; y su alcazaba es similar y está inspirada en la de la Alhambra de Granada. Este enclave militar andalusí era un puesto de avanzada esencial en la defensa de la llamada Frontera Media, paralela al río Duero, para frenar los avances de los repobladores cristianos.

Recorre el kilómetro perimetral amurallado de la fortaleza, con 28 torres. Curiosea lo que fue el alcázar y la torre del homenaje o de Almanzor (parcialmente reconstruido). Encontrarás información en diferentes puntos del recorrido. Pero, sobre todo, disfruta de la inmensidad de las vistas, del serpenteo del Duero. Sentirás la soledad y el aislamiento del lugar, la fuerza y el poder que provoca dominar todos los horizontes. Con la tarde, la luz subraya las formas y los colores del paisaje de los campos de cereal, del bosque alineado de ribera, o de las manchas de sabina y de pino resinero.

Solo distinguir la atalaya rocosa donde se asienta el castillo, en la distancia, ya impresiona. A Gormaz se llega, desde la capital soriana, en unos 50 minutos, tras recorrer 65 kilómetros. Hay que llenar el depósito de combustible, ya que no hay gasolineras durante la ruta.

Desde Soria se toma la carretera SO-100 (la de Quintana Redonda), se llega a la CL-116 (al llegar al cruce para ir a Berlanga de Duero) y se continúa en dirección a El Burgo. Pasado el río Duero se cogerá a la izquierda la carretera (SO-P-4140) que indica Quintanas de Gormaz. El paisaje ha cambiado. Atraviesas los pinares resineros, que nuevamente se vuelven a aprovechar.

Quintanas merece una parada breve. A pie de la travesía de la carretera están las escuelas, el ejemplo arquitectónico más llamativo de las escuelas rurales. De la década de 1960, Quintanas quiso dejar patente la fuerza económica que dejaba la producción de resina, en ese momento. Precisamente, hoy alberga un museo de la resina (teléfono 975 340 978).

Se seguirá en busca de la SO-160, y se continuará en dirección a El Burgo. Enseguida aparecerá la carretera de acceso a Gormaz, la SO-P-4198. El Burgo de Osma queda a unos 15 minutos y unos 15 kilómetros (carretera SO-160), y Almazán a unos 40 minutos y 44 kilómetros (por la CL-116 desde El Burgo).

El pequeño pueblo de Gormaz, con una veintena de habitantes, guarda el alma de la relevante historia medieval de Soria. Un cruento ataque islámico al castillo -cuando ya era cristiano, por el año 1081- y a la población asentada junto a él, hizo que el Cid protagonizara una reacción durísima de represalia sobre tierras cercanas, hoy de la provincia Guadalajara. Lo que ocurre es que esas tierras pertenecían entonces a la taifa islámica de Toledo, aliada y bajo la protección de Alfonso VI, lo que provocó el destierro del Cid por su acción.

A veces, los enfrentamientos entre cristianos y musulmanes no eran solo lo que parecían ser. Luego, el Cid obtuvo el perdón de Alfonso VI, volvió a Castilla y fue alcalde de Gormaz y de la cercana villa de Berlanga de Duero. No es casual, por tanto que Gormaz forme parte de la Ruta del Cid.

Al pie de la fortaleza está la ermita de San Miguel. La celebración de la Exposición de las Edades del Hombre, en el año 2009, puso en valor el descubrimiento de un magnífico conjunto de frescos románicos y su restauración. Es un templo que puede considerarse prerrománico, mozárabe o de repoblación (también se dice así)), construido hacia 1060. Su sencillez contrasta con el tesoro artístico de su interor. Una panel, frente a la ermita, recuerda cuando está abierto para las visitas (horarios restringidos. Teléfono 667 645193).

Y no hay que olvidar que estamos en la Ribera del Duero. Aunque los viñedos que había, lamentablemente, fueron arrancados buscando mayores rentabilidades en el cereal, la huella cultural se mantiene, y pueden verse algunas bodegas tradicionales, restaurándose recientemente un derruído lagar municipal, para prensar la uva y elaborar vino.

Se continúa el trayecto por la SO-160, para ir al pueblo amurallado de Rello. Se pasa por el vecino Recuerda (aconsejo un paseo por esta localidad, que conserva un interesante grupo de bodegas tradicionales conocido como la Ciudad de la Alegría. ¿Por qué será?

Rápidamente dejarás las fértiles tierras del Duero, para encarar el duro paisaje del entorno de la sierra de Pela. La carretera ascenderá hasta los 1.300 metros de altitud entre sabinares, encinas y carrascas. Es terreno de tiempo detenido, de pequeñas y casi despobladas aldeas, de pastos, de tainas y cercas de ovino desmoronadas. Por aquí se cría el mejor cordero, sin duda.

RELLO

De Gormaz a Rello hay 42 kilómetros y unos 40 minutos de viaje. La carretera es sinuosa, pero el paisaje lo merece. Se deja la SO-160 (después de Nograles y Sauquillo de Paredes) y se continúa por la SO-132, hacia La Riba de Escalote. Al llegar a este pueblo hay una sorprendente rotonda. Sigue hacia Barahona. Aunque no lo dice ninguna señal, Rello está a solo cinco kilómetros.

Construido dentro de sus murallas, en un cerro rocoso sobre el río Talegones, conserva su esencia medieval, sus puertas de entrada a la villa, los restos del castillo... Conjunto histórico-artístico desde 2001, Rello (con su rollo de hierro en la plaza) es uno de los pueblos más sugerentes de la provincia.

La ruta acaba en Berlanga de Duero (carretera SO-152, que se toma desde la rotonda de La Riba). Pero antes nos encontraremos con Caltojar (espléndida iglesia románica de San Miguel), y la joya de la ermita mozárabe de San Baudelio, en Casillas. Algo único. Otra sorpresa: la capilla ‘sixtina’ del mozárabe. En Berlanga está su centro de interpretación, que ofrece las reproducciones de todas las pinturas, vendidas en 1922.

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