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Valonsadero: Un viaje por la prehistoria

Valonsadero: Un viaje por la prehistoria

CAPITAL
Actualizado 25/09/2021 08:04

Juan Antonio Gómez-Barrera nos enseña las joyas del monte Valonsadero , un paseo en plena naturaleza en el que visitamos los más de 600 motivos rupestres que conserva el paraje desde su descubrimiento en 1951. El conjunto histórico-artístico recoge diferentes figuras como cuadrúpedos, serpentiformes o figuras humanas.

Soria recoge grandes tesoros como las pinturas rupestres de Valonsadero, encontradas a partir de 1951 y estudiadas por el catedrático arqueólogo Juan Antonio Gómez-Barrera desde hace 40 años. El arqueólogo comenzó a estudiar las pinturas en el 1975-1976 debido a que fue el tema de su tesis con 25 años, desde entonces no ha parado de investigar y pasear por las 36 estaciones que alberga nuestro querido monte.

El conjunto de pinturas rupestres está protegido por las leyes patrimoniales ya que las estaciones son Bien de Interés Cultural. Según el arqueólogo Gómez-Barrera, las manifestaciones artísticas del entorno se descubren oficialmente en 1951 por Bruno Orden Tierno, que era un pastor que paseaba con el rebaño por la zona del monte. Posteriormente fueron dadas a conocer por Teógenes Ortego, inspector de enseñanza media y delegado de un organismo que se llamaba Excavaciones arqueológicas peninsulares. Pero Gómez-Barrera comenta que hay que ir más allá de Bruno Ortego si se quiere conocer realmente quién encontró la primera pintura rupestre porque había gente que se dedicaba a la ganadería en esa zona y probablemente las descubriese pero no sabría ante qué se encontraba.

Pinturas rupestres

Las características generales que se plasman en los motivos de cada abrigo pertenecen al arte esquemático, mucho más simbólico, asociado a las primeras sociedades agro-ganaderas y metalúrgicas de la época del Calcolítico- Edad de Bronce. El ‘abrigo de las manos’ es el último que se ha encontrado en Valonsadero, con él ya son 36 estaciones y en total podría haber en torno a unos 600 motivos en todo el conjunto histórico-artístico. Cada abrigo está protegido por una verja de hierro desde 1980, que evita que los paneles sufran algún daño y una placa informativa para que el visitante sepa qué es lo que observa en cada panel de pintura esquemática. Todos los abrigos tienen un nombre elegido de manera topográfica según la zona en la que se encuentre el abrigo.

Las personas que pudieron realizar las pinturas, según el arqueólogo Barrera podrían ser grupos estacionarios, de gentes del eneolítico, más allá del neolítico, que empiezan a ser portadores de elementos metálicas de cobre. Estos grupos vivirían en las serranías por la zona del Royo o Cebollera y descenderían aprovechando los pastos de Valonsadero, siempre como elemento fundamental de referencia el Pico Frentes.

Las pinturas que podemos observar en los paneles de cada abrigo son figuras humanas, cuadrúpedos, peces, aves, zigzas que puede representar el agua, serpentiformes, armas, escenas de caza, de recolección, varios signos como ramiformes, petroglifoides o esteliformes y en el último abrigo, manos y dedos, figuras ancoriformes (personas que no se les representa con brazos, cabeza o con alguna extremidad).

Según el arqueólogo Gómez-Barrera, cree que sí se le da el valor que merecen las pinturas rupestres de Valonsadero y explica que “este conjunto se puede conservar si somos capaces de respetarlo, ya que es la única manera de que podamos llegar a los sitios para seguir descubirendo nuevos abrigos”. Arqueológicamente hablando está todo dicho, se pueden aportar nuevas cosas porque la ciencia está evolucionando constantemente, pero el mayor avance lo han dado los medios digitales que nos están permitiendo traer máquinas, que todavía son muy caras, para escanear un abrigo, por ejemplo, concluye el historiador.

Los abrigos encontrados hasta ahora en Valonsadero

Las covatillas

Se ve una figura humana muy esquemática, con cabeza, piernas, brazos y tronco, con un elemento alargado a su lado, que podría tratarse de una serpiente muy grande. Esta figura esquemática se repetirá a lo largo de todo el recorrido por las pinturas rupestres de Valonsadero.

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Covachón del Puntal

Es un gran abrigo que alberga gran variedad de motivos, uno de ellos es una pequeña pintura de apenas 7 cm que representa a opinión del arqueólogo una figura humana que está cogiendo al toro por los cuernos. Según Gómez-Barrera “es el detalle más bonito quizá de todo Valonsadero, lo que pasa que es muy pequeño”. Y añade que “a mí me recuerda a un recortador, que salta, choca en el lomo del animal para impulsarse y vuelve a saltar hasta el suelo". Además, explica que se inspira en las pinturas cretenses y recuerda que “estamos ante una sociedad de ganaderos y podrían tener rituales o juegos de este estilo".

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La Lastra

Los elementos principales de este abrigo son fundamentalmente, figuras humanas, puntos, trazos geométricos y barras. El problema de este, es que, según Gómez-Barrera, "tiene mucho polvo, habría que limpiarlo con un pincelito pero solo un día de trabajo es un dineral". El arqueólogo está trabajando actualmente en este abrigo debido al nuevo sistema de digitalización. El resultado de este trabajo lo presentará en un congreso en Italia. Explica que "tanto la erosión del sol como del agua acabará por comerse todas las punturas de este abrigo".

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El Mirador

La joya de la corona. Para Gómez-Barrera, el abrigo cumbre, comenta que "aunque solo estuviese este abrigo en Valonsadero nos daría igual, ya sería el capitán". El arqueóloco nos cuenta que "el mirador tiene de todo". En primer lugar, en este abrigo, el pintor ha tenido la pretensión de buscar un lienzo adecuado para pintar lo que quería. "Yo creo que cuando vio la oquedad le entró la inspiración", indica el historiador.

En este abrigo se pueden diferenciar "dos maneras". Por un lado, en el abrigo se observan motivos abstractos que se pueden asemejar con el agua o con corrientes y luego otros motivos que según Gómez-Barrera sí se pueden identificar "porque los he visto en las tumbas egipcias o porque es natural como por ejemplo el rebaño de cabríos que son cercados por varias figuras humanas". También encontramos motivos de recolección donde una figura humana apedrea un árbol para que caiga sus frutos, escenas domésticas o dos triángulos sobre otro horizontal que representaría a una choza. Las espirales están relacionadas con todo el mundo mediterráneo, del mundo griego. Para Gómez-Barrera, una de las secuencias más bonitas es la que parece como un collar, que no concluye y enlaza con la figura humana que está al lado y que, encima, da la sensación de que estuviese moviendo las manos y las piernas, tienes una estética preciosa.

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Peña somera

Este abrigo representa una ladera donde está pastando un rebaño de doce cuadrúpedos bajo el sol y vigilado por su pastor. En este panel abundan las pinturas de animales. Por desgracia, los líquenes, enemigo principal de las pinturas rupestres de Valonsadero, se están apoderando del abrigo.

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Peñón de la Visera

Gómez-Barrera nos confiesa que "al principio este abrigo estaba repleto de hollín y hasta que diez años después me encargan otro trabajo para un congreso y al llegar aquí observo más cosas pero que no puedo identificar porque la piedra se ha lascado". El arqueólogo piensa que este abrigo pudiera haber albergado incluso un centenar de motivos. Además explica que este panel "es muy interesante por la figura central que representa a una mujer con los pechos caídos".

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Covacho del Morro

Es uno de los paneles más complejos y enigmáticos de Valonsadero. En él obervamos unas especies de espirales que podrían estar inspiradas en el mundo mediterráneo. Están casi tapadas por la humedad de la roca, difícil de remediar sin perjudicar las pinturas del abrigo. Además, en el abrigo, no solo encontramos motivos abstractos sino también dibujos de animales y de alguna figura humana en la parte superior izquierda del panel.

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Peñón del majuelo

Este abrigo está dividido en dos partes, a la derecha encontramos varias representaciones de animales y a la izquierda, bajo el sol, podemos observar tanto cuadrúpedos como figuras humanas.

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Peñascales I, II y III

estos tres abrigos, situados en el mismo lugar y seguidos los unos de los otros, representan figuras humanas. En panel del primer abrigo Peñascales I, podemos ver una única figura humana. En el segundo, Peñascales II, observamos en la parte inferior, un grupo de personas que rodean a una mujer diferenciada por dos puntos en el torso que representarían los pechos y en la superior otras figuras humanas. En los peñascales III, se repite el mismo modelo de figura humana, pero esta vez son cuatro, dos de ellos un adulto y un niño cogidos de la mano porque podrían estar protegiéndose de la figura representada con tensión que está a su lado y que parece dirigirse hacia ellos.

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