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La soriana Virginia Barcones, toma posesión como delegada del Gobierno en Castilla y León

La soriana Virginia Barcones, toma posesión como delegada del Gobierno en Castilla y León

CASTILLA Y LEóN
Actualizado 22/10/2021 14:54

La entrada de Javier Izquierdo en la Ejecutiva nacional del PSOE provocaba un regreso al cargo que se ha materializado hoy. Barcones ha destacado que "creo en esta tierra, creo en el potencial de sus gentes" y a tendido la mano a la Junta de Castilla y León.

La berlanguesa Virginia Barcones ha tomado hoy posesión como nueva delegada del gobierno en Castilla y León en un acto acompañada del Ministro de Interior, Grande Marlaska, y en el que, entre otros, ha estado acompañada por el alcalde de Valladolid, Oscar López, y el presidente de la Junta, Alfonso Fernández Mañueco.

La delegada ha reconocido sentirse "profundamente orgullosa de pertenecer a un gobierno que no ha dejado a nadie atrás, que ha centrado todos los esfuerzos en proteger a los más vulnerables" y ha tendido la mano “a nuestro gobierno regional porque no hay otra forma de afrontar la situación que vivimos más que con el trabajo en común, sin aristas, sumando, con las ideas claras y el paso firme".

Discurso

Discurso íntegro de Virginia Barcones en su toma de posesión como delegada del Gobierno en Castilla y León

Ministro del Interior

Vicepresidente de la Junta de Castilla y León

Alcalde de Valladolid

Consejeros y consejera

Secretaria General de Coordinación Territorial del Ministerio de Política Territorial

Vicepresidenta 2ª de las Cortes de Castilla y León

Secretario General del Partido Socialista Obrero Español de Castilla y León

Responsables de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado y de las fuerzas armadas

Subdelegados y subdelegadas del Gobierno en Castilla y León

Representantes judiciales, institucionales y universitarios

Responsables de los sindicatos, organizaciones empresariales y organizaciones profesionales agrarias

Representantes de las organizaciones no gubernamentales

Medios de comunicación

Funcionarios y funcionarias de la Administración General del Estado en Castilla y León

Querida familia

Amigas y amigos

Muchos de los aquí presentes se encontraban en esta misma sala, el 21 de junio de 2018, cuando tuve el privilegio de tomar posesión de este cargo por primera vez. No quiero repetir exactamente lo que dije entonces porque mis principios siguen siendo los mismos y también mis intenciones.

Desde que cerré aquella etapa en abril de 2019 hasta el día de hoy, se ha producido un cambio sustancial. La pandemia ha cambiado el mundo que conocimos y nos ha revelado descarnadamente la insoportable levedad del ser humano. Nos ha hecho sentir vulnerables como especie y ha trastocado nuestra forma de entender la vida. En pocas semanas, un virus invisible llevó el caos a los sistemas sociales y económicos de todo el planeta.

Me siento profundamente orgullosa de pertenecer a un gobierno que no ha dejado a nadie atrás, que ha centrado todos los esfuerzos en proteger a los más vulnerables, a los que más han sufrido las terribles consecuencias que dejaba a su paso esta terrible enfermedad.

Y ahora que la batalla parece estar tocando a su fin es el momento de aunar esfuerzos, pero no para volver al punto de partida, sino para transformarnos social y económicamente, con ambición y convicción en nuestras posibilidades.

La reconstrucción viene repleta de oportunidades para configurar la comunidad autónoma en la que queremos vivir los castellanos y leoneses y a la que queremos que vuelvan los que un día se fueron porque no pudieron satisfacer aquí sus necesidades básicas. Todos nosotros soñamos con una Castilla y León más igualitaria, más digital, más ecológica, más joven, más habitada, con servicios esenciales que lleguen a todo el territorio, a todas las personas.

Es la oportunidad de la cohesión social, económica y demográfica de Castilla y León .

Con el plan de recuperación, que es el mayor conjunto de acciones, decisiones, disposiciones y fondos jamás financiado en la Unión Europea, tenemos la herramienta para construir nuestro futuro. Y lo tenemos que construir juntos. Sumemos esfuerzos y rememos todos en la misma dirección. Tenemos que poner lo mejor de la política al servicio del proyecto común, al servicio de Castilla y León.

Y tenemos los instrumentos para hacerlo. En el año en curso, el Gobierno de España ya ha distribuido o decidido la distribución pormenorizada de 1.500 millones de euros a la Junta de Castilla y León. 1.500 millones de euros para que el horizonte que divisemos cuando miremos hacia adelante de aquí a unos meses sea más claro y luminoso.

Este Gobierno, esta Delegación y esta delegada tienden la mano a nuestro gobierno regional porque no hay otra forma de afrontar la situación que vivimos más que con el trabajo en común, sin aristas, sumando, con las ideas claras y el paso firme. Es el momento y no hay otro. De lo que seamos capaces de hacer en los próximos meses depende el futuro de las siguientes generaciones de castellanos y leoneses, de castellanas y leonesas. Depende el futuro de Castilla y León.

Y al mismo nivel debemos situar el papel que tienen que desempeñar las entidades locales. Esta comunidad autónoma está obligada a creer firmemente en el municipalismo porque sus habitantes se sienten, por encima de todo, hijos e hijas de su pueblo, de su ciudad. De la mano de los ayuntamientos, de las diputaciones, el gobierno al que tengo el orgullo de representar en esta comunidad va a trabajar sin descanso para que nadie se quede atrás.

Igualmente contamos con el resto de agentes que vertebran el entramado social y económico de nuestra Comunidad. Los sindicatos, los empresarios y empresarias, las organizaciones sociales.

Viniendo de donde venimos y estando de acuerdo en el objetivo, no tiene que resultar tan difícil trazar un mismo camino. Estamos obligados, es nuestra responsabilidad y no podemos fallar. Llegaremos a encrucijadas. No busquemos la salida más rápida sino la mejor para el conjunto de la Comunidad. Es el momento del acuerdo. Es el momento de ceder parte de nuestras pretensiones para llegar todos juntos y juntas a algo parecido a la idea aristotélica del fin supremo, que no es otra cosa que la felicidad.

Y, por mis convicciones y mi orientación ideológica, la idea de felicidad no se concibe sin que también sean felices las personas con las que convivimos. O, para no enrocarnos en la utopía, al menos, la inmensa mayoría de las personas que formamos la comunidad que queremos.

Todos juntos tenemos que aliarnos y alinearnos para combatir la despoblación. Constituye nuestro principal reto porque es el mayor problema al que se enfrentan las ciudades y núcleos rurales de Castilla y León. La emigración de los jóvenes es el factor desencadenante: “Esa hemorragia de la emigración que nos mata poco a poco”, en palabras del regeneracionista vallisoletano Julio Senador.

Las políticas de población que impulsamos tienen que abrir de par en par la puerta para el retorno de los que se fueron. La mejor manera es garantizar los derechos y oportunidades de quienes se quedaron, con políticas activas de discriminación positiva. Con políticas de equidad fundadas en los principios de justicia, igualdad material y solidaridad que sanciona la Constitución.

En el 500 aniversario de la gesta comunera reivindicamos el lema “nadie es más que nadie”. Tampoco menos. Toda la ciudadanía y todos los territorios de Castilla y León tienen, como los del resto de comunidades autónomas, el derecho de poder dar lo mejor de sí misma para contribuir a su propia prosperidad y, al mismo tiempo, al crecimiento de la Comunidad y de España.

Nuestro reto es crear las condiciones para que esto sea posible, sin exclusiones, sin dejar a nadie atrás, contando con el concurso de todos los poderes públicos, con la fuerza de estas tierras y las capacidades de sus gentes.

Que nunca más, como en los versos de Machado, las gentes de estas regiones tengan que marchar, como sus largos ríos, hacia la mar, o hacia cualquier otro lugar.

Es el mejor momento para hacerlo y este Gobierno ha demostrado estar dispuesto a arbitrar fórmulas que afronten un problema de modelo de país, como es este. Ahí están las 130 medidas frente al reto demográfico, con 10.000 millones de euros

Y qué importante es la apuesta decidida y firme por descentralizar instituciones, servicios y recursos de las administraciones como parte también de las políticas de este Gobierno para afrontar el reto demográfico, la cohesión social y la cohesión territorial:

Ciuden, en Ponferrada.

Incibe, en León.

Centro de Enfermedades Raras, en Burgos.

Centro de Procesamiento de Datos de la Seguridad Social, en Soria.

Centro de Competencias Digitales, en Miranda de Ebro.

Monte La Reina, en Zamora…

Como les decía al comienzo de mi intervención, ha pasado poco tiempo pero muchas cosas. Recuerdo la etapa de Mercedes Martín en momentos de incertidumbre política marcados por procesos electorales. Y recuerdo, por supuesto, la de Javier Izquierdo en la que la pandemia truncó cualquier posible acción de gobierno que no estuviera encaminada a combatirla.

Ahora, la dinámica intrínseca de la política que nos lleva muchas veces por veredas que nunca pensamos recorrer o volver a recorrer, sitúa a Javier Izquierdo en responsabilidades de alto calado en el partido al que tenemos el orgullo de pertenecer y a mí me ofrece la posibilidad de afrontar de nuevo este reto apasionante. Mi sincero reconocimiento a Mercedes y a Javier por la labor realizada en tiempos tan difíciles.

Y, como no, mi gratitud al presidente, Pedro Sánchez, por confiar de nuevo en mí para representar al Gobierno de España en Castilla y León, máxime cuando sabe que también voy a representar, con todas mis fuerzas, a Castilla y León en el Gobierno de España, aunque siempre desde el posibilismo, la lógica, la reflexión y la razón.

Agradezco también la presencia hoy aquí de mi amiga Miryam Álvarez, secretaria general de Coordinación Territorial del ministerio al que orgánicamente estamos adscritos.

Y me emociona profundamente que nos acompañe también el ministro Fernando Grande-Marlaska. Solo puedo decir que lo considero un amigo, que lo admiro profundamente y que sobre sus espaldas recae una tarea esencial para la convivencia, de las más difíciles dentro de cualquier gobierno. Las relaciones entre la Delegación y este Ministerio fueron en mi etapa anterior excepcionales. La Ley de Régimen Jurídico del Sector Público indica que el delegado o delegada del Gobierno ejerce la jefatura de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado dentro de este territorio.

Si inicialmente este punto del artículo 73 de la ley me abrumaba, pronto descubrí que, gracias a los ejemplares servidores públicos que son tanto los policías nacionales como los guardias civiles, la tarea era mucho más llevadera. Conozco su forma de ser y conozco también a los responsables de ambos cuerpos en la Comunidad Autónoma. Aprendí tanto de ellos. Representáis los más nobles valores y admiro vuestra capacidad de sacrificio en aras del interés general. Los ciudadanos de Castilla y León saben que viven en provincias que pasan por ser de las más seguras de España. Así seguirá siendo gracias a su impagable labor.

Fernando es también un firme defensor del papel de la Guardia Civil como elemento de cohesión de nuestros pueblos y fue el adalid de algo tan importante para mi provincia, devastada por la despoblación, como la finalización, equipamiento e inauguración del centro penitenciario de Soria que está ya ultimando su pleno funcionamiento.

Cumple añadir aquí el papel que desempeñan las fuerzas armadas desplegadas en la comunidad y destacar que nuestro Ejército, moderno y bien estructurado, entiende a la perfección el objetivo de servicio a la sociedad. Hemos visto a todas las unidades trabajar durante la pandemia y también hemos contemplado la labor de la Unidad Militar de Emergencias en los incendios forestales. Estoy segura de que a todos se nos acaba de venir a la memoria la pavorosa devastación del incendio de Navalacruz, en Ávila.

Creo que los muchos kilómetros recorridos por esta comunidad me han permitido conocer de primera mano, de las voces de las personas implicadas, las principales reclamaciones de las diferentes provincias. Muchas son tan justas como necesarias e incluso irrenunciables. Estas reivindicaciones son también las mías e insistiré ante los órganos competentes de la Administración General del Estado para que sean atendidas pese a que las necesidades en todas las provincias y comunidades autónomas son bastantes más que los recursos. La prueba más evidente es que nadie nunca, en ningún rincón del país, está enteramente contento con los Presupuestos Generales del Estado, como hemos tenido ocasión de comprobar hace unos días.

Pero es un dato objetivo el importante avance presupuestario para las múltiples carencias que arrastra nuestra tierra. El significativo incremento de las inversiones va a posibilitar poner velocidad de ejecución a las demandas que están en la mente de todos los presentes porque, por desgracia, han estado enquistadas demasiados años.

Son muchas las carencias que arrastramos: la N-122 y la futura A-11 (que sufro en primera persona), tanto en Soria, como en Burgos, Valladolid o Zamora. Infraestructuras viarias, como la A-60 entre Valladolid y León. La Alta Velocidad Ferroviaria, los trenes convencionales y tantas y tantas infraestructuras que se echan de menos en Ávila, Palencia, Segovia, Salamanca… En todas y cada una de las provincias de Castilla y León. Comprometo todo mi esfuerzo para que cada Presupuesto vaya paliando nuestras necesidades.

O peticiones tan lógicas como una transición justa en las zonas de Palencia o León donde el carbón y las térmicas fue motor de desarrollo y dejó de serlo en aras a buscar una economía más ecológica. Es una de las puntas de lanza de la Mesa por León que entre todas las instituciones estamos obligados a revitalizar. El compromiso de esta delegada para que así sea no puede ser más firme.

En una breve intervención como ésta no cabe un desglose pormenorizado de asuntos pendientes y tampoco una relación de promesas vanas, sin el soporte de las gestiones realizadas para intentar buscar soluciones a los problemas. No es mi estilo. Mi compromiso con la ciudadanía ha sido siempre el de huir de la demagogia. Tocará explicar lo que no se va a poder conseguir. Lo haré sin paños calientes y con la verdad por delante. Y no tengan ninguna duda de que daré lo mejor de mí misma para transformar todas las necesidades en realidades.

Contamos en Castilla y León, para trasladar con claridad lo que pasa, con magníficos profesionales en los medios de comunicación. Aprovecho para repetir que cuentan con mi absoluto respeto por la labor que realizan y mi total colaboración: con transparencia y con equidad. La libertad de información es un pilar básico de nuestro sistema democrático y los ciudadanos necesitan conocer la acción de gobierno para saber cómo se gestionan sus intereses.

Soy empleada pública y a lo largo de mi trayectoria profesional he conocido a compañeros y compañeras que demuestran día a día su vocación de servicio a la ciudadanía. Sé que cuento para facilitar la tarea que tengo encomendada con el saber hacer de los 35.000 empleados públicos del Estado en nuestra Comunidad. Han demostrado siempre su calidad y capacidad. La pandemia ha servido para ratificarlo con creces y así lo ha sabido agradecer la sociedad.

No quiero concluir sin abundar en el concepto de igualdad.

Igualdad de derechos y oportunidades con mayúsculas, independientemente de la familia en la que se nazca, independientemente del territorio, de la provincia, en la que se viva. Y para conseguirlo tenemos que entender que hay que dar más al que menos tiene. Para eso vivimos en un Estado social y democrático de Derecho.

Igualdad de género. No podemos tolerar que la mitad de la población se vea discriminada por el hecho de ser mujer y mucho menos, la violencia machista. La labor de concienciación y educación y la protección de las víctimas forman parte de la esencia del Pacto de Estado contra la Violencia de Género en cuyo desarrollo en la comunidad seguiremos trabajando activamente.

Igualdad entre los distintos colectivos. Castilla y León es una y muchas, aunque es algo que puede decirse casi de cualquier territorio porque los paisajes, las culturas, las formas de ser y de entender la vida y las relaciones sociales difieren, incluso sustancialmente, más allá de cualquier valle, de aquella montaña o al otro lado de un río. La diversidad nos enriquece. Lo hizo históricamente y lo sigue haciendo ahora. Por eso no debemos consentir que haya colectivos marginados.

Y me permitirán una parte más personal que lleva incluida una confesión. Mi vida se nutre de generosidad, pero no hablo de la que doy sino de la que recibo.

Gracias a todos mis compañeros del partido socialista.

Y quiero detenerme en una persona fundamental para mí a lo largo de toda mi trayectoria política porque sé que sin el ejemplo y generosidad de Luis Tudanca yo no estaría aquí ahora y ni siquiera sería la misma persona. Para mí, y para todo el que lo conoce bien, el líder de mi partido en esta comunidad es el ejemplo de todo lo bueno, de todo lo noble que encierra la política como la mejor arma, la única, para transformar la sociedad y hacerla más justa.

Y tampoco tendría los mismos valores sin mi familia. Este tipo de actos sirven para decir cosas que en la intimidad no suelen decirse, quizá porque se sobreentienden. Pero quiero que mi hijo oiga que es el motor de mi vida. Y expresar que el apoyo y ayuda incondicionales de mi marido hacen que el tiempo no se me escape entre los dedos. Que ojalá fuera capaz de educar a Guzmán con la entrega, el sacrificio y el amor con los que lo hicieron mis padres conmigo y con mi hermana, que es también mi mejor amiga. Y que el resto de mi familia y de mis amigos, algunos de los cuales me acompañan hoy, son fundamentales para entender la vida y disfrutar viviendo.

Finalizo

Dijo Pepe Mújica, el ex presidente de Uruguay: “Pertenezco a una generación que quiso cambiar el mundo. Fui aplastado, derrotado, pulverizado, pero sigo soñando que vale la pena luchar para que la gente pueda vivir un poco mejor y con un mayor sentido de igualdad”.

Y las circunstancias han obligado a nuestra generación a tener que cambiar el mundo.

La política es para mí, como ya he dicho, una herramienta para mejorar la vida de la gente y nadie lo necesita más que las personas que sufren. No entiendo el ejercicio de esta actividad de gestión de los asuntos que afectan a la sociedad sin el diálogo, sin la búsqueda del encuentro entre distintos pareceres con el único fin de buscar soluciones a los problemas de las personas.

Creo en esta tierra, creo en el potencial de sus gentes. En sus profesionales de la agricultura y de la ganadería, en sus trabajadores y trabajadoras, en sus empresarios y empresarias. Creo que Castilla y León no puede por menos que tener futuro. Para luchar todos juntos y juntas para que así sea, me tienen a su entera disposición.

Mi única pretensión, es ser útil a las mujeres y hombres de Castilla y León. Y no hace falta que vengan a mi despacho. Yo iré a verlos.

Muchas gracias.

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