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Carlos Aldea, ganador del certamen 'Day of crisis': "La cultura soriana es de esfuerzo y sobriedad"

Carlos Aldea, ganador del certamen 'Day of crisis': "La cultura soriana es de esfuerzo y sobriedad"

REPORTAJES
Actualizado 02/06/2022 23:54

El estudiante de Derecho y Administración de Empresas, Carlos Aldea, ganó, junto a otros cuatro compañeros, la competición de Derecho Internacional Público y diplomacia "Day of Crisis", celebrado en la Academia de Derecho Internacional de La Haya. A pesar de haber nacido en Madrid, no olvida Cuevas de Ayllón, la tierra de sus antepasados.

Aunque falten sorianos empadronados, nunca faltarán sorianos de corazón. Carlos Aldea de Vicente, natural de Madrid, es uno de los tantos hijos del éxodo rural. “Aunque vivamos en Madrid, siempre hay torreznos en la nevera”, bromea. Su familia materna es de Cuevas de Ayllón, donde pasa las vacaciones y disfruta haciendo excursiones por la provincia.

Su pasión por el Derecho Internacional y las Relaciones Internacionales le llevaron hasta La Haya en abril: la Academia de Derecho Internacional de La Haya organizó el certamen para estudiantes "Day of Crisis". Cuando faltaban apenas dos días para que cerrara el plazo de inscripción, y con mucha burocracia por delante, sus compañeros, Nazaret González, Luis Doménech, María Palos, y María Revert se unieron a la aventura y el equipo pudo poner rumbo a los Países Bajos. Así, la Universidad Carlos III de Madrid fue la única universidad española del torneo.

Estos estudiantes tuvieron que poner a prueba sus conocimientos sobre Derecho Internacional Público y diplomacia que han adquirido a lo largo de sus carreras, que están a punto de acabar. Durante la competición, los equipos se enfrentaron a la resolución de crisis internacionales y debieron, no solo abordar una variedad de asuntos jurídicos y redactar los documentos correspondientes, sino también emplear su instinto para proporcionar una opinión jurídica, asesorar, negociar y elaborar estrategias diplomáticas. Se enfrentaron a distintos asuntos, desde libre determinación de los pueblos, hasta espionaje marítimo y arrestos de tripulaciones, pasando por disputas de inversión. Y como en la vida misma, tenían un estresante límite de tiempo: 24 horas.

Un certamen accidentado

Según Aldea de Vicente, supieron manejar bien el estrés pero lo más inesperado llegó justo al final. "Llevábamos ya 23 horas trabajando, todo el tiempo despiertos, eran las 8:00 de la mañana y todavía teníamos que escribir el discurso final", recuerda. Parecía que el texto no fluía, el acto de defensa era a las 9:00 y además, él iba a ser el encargado de recitarlo. A pesar de todo, consiguieron terminarlo para las 8:30 horas, pero la tensión no acabó ahí. "Cuando bajé a la recepción leí un email traspapelado diciendo que a las 8:30 horas había que estar en el Palacio de la Paz", cuenta, mientras se percibe el miedo que sintió en ese momento solo de pensar que todo el trabajo de esas 24 horas pudiera haber sido en balde. “Da igual que lo hayas dado todo durante la competición, si no estás en el evento final no tienes posibilidad de ganar”.

La historia tiene un final feliz: después de correr los 2 kilómetros desde el hotel hasta el Palacio de la paz, este equipo de la Carlos III se hizo con el premio al "Best Team", en tanto que ganadores de la competición y al "Best Initial Statement", por el discurso final, ante un jurado compuesto por seis expertos en Derecho Internacional. "Nunca lo olvidaremos", asegura "sobre todo después de la crisis de antes del discurso". En la narración de Carlos nunca falta el agradecimiento a sus compañeros: "Es muy bonito compartirlo en equipo y que se reconozca nuestro trabajo. Nada de esto hubiera sido posible sin ellos.” Destaca, además, la forma en la que estos estudiantes generaron una simbiosis en la que cada uno aportó conocimientos sobre la rama del derecho que más le ilusionaba.

Preguntado por su futuro, Carlos dice no estar seguro. “La Carrera Diplomática es muy buena opción, pocas otras profesiones combinan el servicio a España con el Derecho y las relaciones internacionales”. En todo caso, este reconocimiento le da ánimos para los últimos meses de su doble grado, que pretende acabar en julio de 2022.

Sus raíces

El estudiante asegura que nadie es inmune a sus raíces. “Nadie puede escapar a la forma en la que ha conocido España, y la mía ha sido a través de mis orígenes sorianos”. Con ascendencia materna de Cuevas de Ayllón, admite que “Soria tiene algo místico con lo que conecto mucho”. El joven afirma que le encanta hacer excursiones por la provincia y conocer sus pueblos, su arte, la naturaleza y la gastronomía: “Descubriendo Soria, entiendo mejor mis raíces y cómo vivían mis abuelos hace no mucho en Cuevas de Ayllón”.

Aldea de Vicente ensalza los valores de su tierra: “Creo que en Soria existe la cultura del esfuerzo. Mi abuela es una gran inspiración para mi, tiene 91 años y sigue levantándose todos los días a regir su casa, cocinar… sigue trabajando. Porque es la cultura que le trasmitieron: la del sacrificio y la austeridad. Si quieres algo tienes que trabajar por ello porque no te lo van a regalar”. Sin perder de vista sus orígenes, este estudiante madrileño tiene su corazón en Soria.

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