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Natalia Ciria: Un camino construido número a número

Natalia Ciria: Un camino construido número a número

REPORTAJES
Actualizado 14/06/2022 20:16
Itziar Ortega

Natalia Ciria es una joven soriana a la que su sueño, dedicarse a la epidemiología, le ha llevado hasta la prestigiosa Universidad de Cambridge.

Son las 6 de la tarde y Natalia Ciria sale de su despacho para bajar a la calle. Lleva ya más de 2 meses haciendo sus prácticas muy lejos de casa. “Estoy colaborando con la Unidad de Dinámicas de Enfermedades de la Facultad de Veterinaria de Cambridge” comenta con tranquilidad, mientras se acomoda en el césped delante del edificio en el que tantas horas al día dedica a sus “numeritos”, como ella los llama.

Los “numeritos” de Natalia, esta joven soriana de 24 años, no son otra cosa que su medio de trabajo en el campo de la epidemiología computacional, dedicado al modelado de enfermedades para predecir su comportamiento a través de distintas fórmulas, ya que en vez de estudiar las dolencias en un solo individuo, las estudian a nivel poblacional. “Las matemáticas se pueden utilizar para todo lo que quieras entender de una enfermedad: desde cuál es el tiempo en el que personas y animales son susceptibles a ella hasta la tasa de vacunación necesaria para proteger a un rebaño. Son importante para saber cómo tomar todo este tipo de decisiones”.

Cuando entró en la carrera de Veterinaria, descubrió la gran cantidad de ámbitos en los que acaban integrados estos profesionales, desde control de granjas, de alimentos, inspección de restaurantes o hasta decisiones de salud pública. Natalia es una ferviente defensora de la interdisciplinariedad en los grupos de investigación, para que cada uno aporte una perspectiva distinta, propia de su rama de conocimiento. “Los veterinarios llevan mucho tiempo trabajando en proyectos de control de enfermedades, para proteger tanto el bienestar de los animales como el de las personas; y es importante colaborar con médicos y expertos en otros ámbitos para tratar de mejorar la salud global”, asegura. Natalia ahora mismo trabaja codo con codo con distintos perfiles científicos: veterinarios, matemáticos especializados en biología, personal de biotecnología, de virología... La soriana tampoco se olvida del resto de especialidades dentro de la epidemiología, "las que están cerca de los animales, sin las que yo no tendría datos con los que trabajar".

Amor a fuego lento

Natalia recueda lo inesperado que fue para ella acabar en un campo de estudio con tanto peso matemático, ya que nunca había tenido especial interés en su parte más teórica. "He descubierto que aplicarlas me gusta muchísimo, poder entender los números, todos los datos, sacar la información que me puedan aportar y aplicar las fórmulas que antes no memorizaba", comenta.

Su amor por la epidemiología computacional le acabó llevando a Cambridge, en busca de un futuro en la investigación, aunque no esperaba que le fuera a ser tan facil alcanzar su reto. “Estuve preparando mis cartas de presentación y empecé a enviar correos por el primero de la lista, Cambridge y al poco me respondieron y no tardaron en contestar”, recuerda. “Mi consejo para la gente es que nunca les de vergüenza enviar un mail”, bromea.

Cambios (in)esperados

La joven asegura que la adaptación fue fácil, aunque aún sigue habiendo cosas a las que no se ha hecho del todo. “Parecerá un tópico pero echo muchísimo de menos la comida. Aquí es más difícil encontrar verduras y materias primas buenas y agradezco mucho haber traído mi aceite de oliva en la maleta porque me está dando mucha felicidad”, comenta entre risas. Aunque con esto pudo ser previsora, lo que Natalia no esperaba era toparse con un modelo universitario tan distinto al español. “Aquí, la estructura académica funciona entorno a los colleges en los que vives, no tanto las facultades. Son edificios antiguos en los que organizan cenas formales, así que puedes toparte un viernes cualquiera con un montón de alumnos con túnicas por la calle con los escudos del college", asegura, añadiendo que el tipo de actividades culturales que eligen los estudiantes son muy especiales, desde apicultura hasta cuartetos de cuerda o clubs de remo.

A poco más de un mes de acabar su sueño inglés Natalia no es capaz de ver un futuro que no le lleve por el camino de la epidemiología y cree que el siguiente paso para ella es un doctorado, aunque le gustaría acabar en España. No descarta volver a Soria algún día gracias al teletrabajo o, al menos, poder estar más presente en esta ciudad, que ahora parece valorar más que nunca. También reconoce haberse dado cuenta de la gran calidad del sistema educativo público soriano y agradece todo lo que le han aportado sus profesores, valorando lo mucho que ha influido en que ella esté ahora donde está.

Aun así, no se arrepiente de haberse marchado para vivir sus sueños. Ya contaba, como muchos otros jóvenes de provincias pequeñas, con que sería muy posible que tuviera que acabar yéndose fuera a estudiar. "En parte te motiva y en parte da un poco de miedo, pero pasar tus estudios en otro ambiente te abre los ojos a que no todo es como Soria. Aprendes a valorar lo bueno y lo malo y creces mucho", comenta, aunque reconoce que le gustaría que, en el futuro, marcharse a estudiar no fuera una obligación.

Natalia Ciria no puede olvidar lo mucho que ha cambiado su vida en tan pocos años. "Yo animaría a mi yo del pasado a seguir creyendo en ella, porque, al final, ir hacia adelante te hace descubrir cosas que cambian tu camino", asegura.

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