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Unos 1.000 vecinos de San Esteban de Gormaz y su comarca han salido a la calle este domingo para reclamar soluciones "del siglo XXI" después del derrumbe parcial que sufrió su puente medieval el pasado 10 de marzo. Un siniestro que obligó a cortar el tráfico en este punto y desviar la N-110 por Langa de Duero, dejando consecuencias sociales y económicas más que importantes. Vecinos y Ayuntamiento se han unido para pedir, de forma pacífica, un puente provisional que sirva de solución temporal mientras se realicen las obras de reconstrucción. Además, reclaman una alternativa que sirva para asegurar el tránsito de camiones a largo plazo.