La Junta de Castilla y León autoriza a i-DE la sustitución de un transformador para retirar un equipo contaminado con PCBs y pasar de 25 a 50 kVA. Las obras tienen un plazo de ejecución de doce meses.
El Boletín Oficial de Castilla y León publica este viernes la resolución por la que el Servicio Territorial de Industria, Comercio y Economía de Soria da el visto bueno a una necesaria intervención en la infraestructura eléctrica de El Burgo de Osma. La administración regional ha otorgado la autorización administrativa previa y de construcción a la empresa distribuidora i-DE Redes Eléctricas Inteligentes para acometer la renovación de un centro de transformación situado en el término municipal, una actuación que conlleva una doble mejora tanto en la capacidad de suministro como en la seguridad medioambiental de la instalación.
El proyecto se centra específicamente en el centro de transformación denominado El Enebral, donde la compañía eléctrica procederá a la sustitución del actual equipo. La intervención responde a una necesidad técnica y sanitaria, toda vez que el transformador existente, de 25 kVA, se encuentra contaminado con policlorobifenilos (PCBs), unos compuestos químicos cuya eliminación progresiva es obligatoria por normativa. De este modo, la nueva instalación no solo resolverá esta incidencia ambiental, sino que aprovechará para duplicar la potencia disponible en la zona, instalando un nuevo equipo de 50 kVA que garantizará un servicio más robusto.
Según se desprende del expediente administrativo, que tuvo su inicio con la solicitud presentada por la eléctrica el pasado mes de junio, el proceso ha transcurrido sin contratiempos, no habiéndose registrado alegaciones durante el trámite de información pública al que fue sometido el proyecto a finales de agosto. Tras la propuesta favorable de la Sección de Energía, emitida a mediados de noviembre, la resolución faculta ahora a la empresa para iniciar unos trabajos que deberán estar concluidos en el plazo máximo de doce meses.
La autorización contempla condiciones estrictas para la ejecución de la obra, entre las que destaca la obligación de desmantelar todos los elementos que queden fuera de servicio, incluidas las cimentaciones, en un periodo no superior a seis meses desde que la nueva instalación entre en funcionamiento. Asimismo, y dada la ubicación de la infraestructura, la compañía deberá observar escrupulosamente las medidas establecidas en el Real Decreto de 2008 para la protección de la avifauna, minimizando los riesgos de colisión y electrocución en las líneas de alta tensión, asegurando así que la mejora del servicio eléctrico sea compatible con la preservación del entorno natural burgense.
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