La quinta columna, de Patxi Irigoyen para Soria Noticias.
Probablemente los resultados no tengan tanta variación como algunos pretenden. Casi seguro que la estructura política que hay en las Cortes de Castilla y León no va a cambiar, porque entre otras cosas los cambios, aún con colorido distinto del ganador, suelen ser mínimos. Y si no, que se lo digan a todos aquellos que, con el paso de los años y el paso de varias tendencias políticas, se han quedado sin ver precísamente cosas nuevas. Pero esto, queridos amigos, yo ya lo veo así. Es tal mi desesperación por pretender que se nos atienda como merecemos en algunas cosas, que me entra el “vacío ideológico” de vez en cuando.
Y tengo claro que ésta, curiosamente, es la intención de los dos partidos políticos. Que entremos al trapo, a la capa, o simplemente a la idea genérica que nos ofrecen: no perder la compostura y dejar que los votantes se acerquen a mi -y se vayan-, porque con tanta ida y venida los cambios siguen sin hacerse y para cuatro pelillos que tocar, “pelillos a la mar”.
En Soria, por lo menos, esta legislatura nos hemos hecho oir algo más -es mi opinión-. Hay quien dirá que muy suave, que muy poco, o que escasamente llamativo. Respeto para todos los pensamientos y todas las opiniones. Pero si se han seguido de cerca algunas sesiones de la institución legislativa autonómica, al menos se han escuchado varias veces situaciones puntuales que nos afectan únicamente a los sorianos -porque la mayoría de ellas son casi exclusivamente penosas para nosotros-. Conseguir desnivelar la balanza entre David y Goliat sólo se puede conseguir siendo alguien en la pelea. Hablamos de pelea electoral, claro. La que exige traer comunicaciones, terminaciones de obras que comenzaron y nunca han concluido, promesas que se quedan en el alero en pueblos de la provincia… o subvenciones que podrían ser definitivas para nuestros municipios y no llegan nunca o cuando llegan lo hacen tarde.
Nos queda un enorme sufrimiento social para este 2026. Empresas grandes de la zona de Ágreda, Almazán, Burgo de Osma o la Capital están en situaciones muy comprometidas. Trabajadores que, en algunos casos, comparten matrimonio y empresa y llevan a fecha de hoy tres meses sin cobrar y dentro de una semana cuatro pagas con la extraordinaria. Mientras, nuestros compromisos políticos sólo están afectados porque en Marzo 2026 hay elecciones. Porque es más importante determinar quién pueden ser los candidatos a Valladolid que el mensaje que lleven. Porque la situación tiene difícil el cambio, cuando las ideas actualmente no se han siguiera planteado.
Y ¿Madrid?. No existe para nosotros. Antes con tres, ahora con dos diputados, pintamos lo mismo que el león de la parte izquierda del Congreso. Pero al menos, con éste, se hacen fotos algunos. Y grandes fotos que luego pasean por los salones de exposiciones. El gobierno central se ha empeñado en que nuestra provincia no es foco de atención especial, y lo ha conseguido. Si no alcanzamos la lotería del Niño, pocos millones de euros van a llegar a esta provincia vieja y cansada que sólo puede ofrecer cansancio y seriedad. Se nos agotan las ganas, y acaba nuestra motivación. Hasta marzo, eso si, puede haber nervios.
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