La tasa de absentismo en Castilla y León se mantiene en el 6,6 % durante el tercer trimestre de 2025, igualando la media nacional. Destaca el descenso de la incapacidad temporal al 4,9 %, situándose por debajo del promedio estatal.
El mercado de trabajo regional muestra signos de estabilización en lo que respecta a las horas no trabajadas, manteniendo una cifra idéntica a la registrada en el periodo anterior. Según se desprende del último informe publicado por Randstad Research, elaborado a partir de datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), la tasa de absentismo en la comunidad se sitúa en el 6,6 % durante el tercer trimestre de 2025. Esta cifra coloca a la autonomía en una posición de total sincronía con el promedio del país, que también marca ese mismo porcentaje tras experimentar un ligero repunte interanual.
El análisis pormenorizado de los datos revela que, si bien la tasa general se mantiene constante, existen matices positivos en lo referente a las ausencias justificadas por motivos de salud. En este sentido, el absentismo derivado de una incapacidad temporal (IT) ha descendido dos décimas en la región, fijándose en el 4,9 %. Este dato resulta especialmente relevante toda vez que sitúa a la comunidad por debajo de la media nacional en este apartado específico, donde el conjunto de España registra un 5,2 % de bajas médicas, tres décimas por encima de los registros castellanoleoneses.
La magnitud de estas cifras cobra una dimensión más tangible al observar el volumen diario de ausencias. A nivel nacional, más de 1,47 millones de personas no acuden a su puesto de trabajo cada día de media. De este total, el estudio destaca un dato significativo: el 21,2 % de estas ausencias no cuentan con una justificación por incapacidad temporal, lo que implica que más de 313.400 trabajadores faltan a sus obligaciones laborales diariamente por motivos ajenos a una baja médica.
La persistencia de estas tasas elevadas genera inquietud entre los expertos y analistas del mercado laboral. El director de Randstad Research, Valentín Bote, ha advertido sobre las consecuencias directas de este fenómeno para el tejido empresarial. "El absentismo laboral sigue estancado en niveles altos, lo que lo convierte en un problema serio para las empresas españolas, afectando directamente a su productividad y costes, y perjudicando también su competitividad", ha señalado el directivo. Bote se ha mostrado cauto respecto a la ligera reducción observada en este tercer trimestre, atribuyéndola a factores estacionales, y ha pronosticado que en el cuarto trimestre del año las cifras "volverán a subir, sin ninguna duda".
La geografía del absentismo en España dibuja un mapa de contrastes significativos entre los diferentes territorios. Las comunidades autónomas que lideran esta estadística negativa son Murcia y Canarias, con tasas del 9,2 % y del 8,5 % respectivamente, seguidas de cerca por Cantabria, Galicia y el País Vasco. En el extremo opuesto de la tabla, demostrando una mayor presencialidad en los puestos de trabajo, se encuentran la Comunidad de Madrid, con un 5,7 %, y Baleares, con un 5,9 %. En este contexto comparativo, Castilla y León se ubica en la zona media de la estadística, presentando cifras muy similares a las de sus vecinos de Aragón y Navarra.
Resulta llamativo observar la evolución dispar de las tendencias regionales. Mientras que territorios como Murcia han visto dispararse sus cifras con un aumento de dos puntos, o Cantabria con un incremento de 1,2 puntos, La Rioja ha sido la única comunidad capaz de registrar un descenso, bajando seis décimas hasta el 6 %. Por su parte, la región castellanoleonesa y Castilla-La Mancha han mostrado un comportamiento plano, sin variaciones en sus niveles generales respecto a mediciones anteriores.
Al desglosar la información por sectores de actividad, se evidencia que la naturaleza del trabajo influye determinantemente en la asiduidad laboral. La industria se posiciona como el sector con mayor índice de absentismo, alcanzando el 7,2 % de las horas pactadas, una cifra que supera al sector servicios, con un 6,6 %, y a la construcción, que registra el dato más bajo con un 5,7 %. Esta tendencia se mantiene también cuando se analiza específicamente la incapacidad temporal, donde el ámbito industrial vuelve a encabezar la lista con un 5,6 %.
Descendiendo al detalle de actividades concretas, las diferencias se acentúan notablemente. Las áreas que sufren una mayor pérdida de horas laborales son las actividades postales y de correos, así como los servicios a edificios y jardinería, ambas con un 11 % de absentismo. Les siguen de cerca los juegos de azar y las actividades de servicios sociales sin alojamiento. En contraposición, los sectores vinculados a la cualificación técnica y de oficina presentan los mejores registros de asistencia; actividades relacionadas con el empleo, el ámbito jurídico, la contabilidad y la consultoría informática apenas superan el 3 % de absentismo, demostrando una mayor estabilidad en la presencia de sus plantillas.
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