Con motivo del inicio de 2026, vecinos de Soria de distintas edades, desde los 17 a los 75 años, exponen sus principales deseos para los próximos doce meses. Las aspiraciones van desde el éxito académico y la mejora laboral para los más jóvenes, hasta la salud familiar y el fin de los conflictos internacionales para los más mayores.
Vecinos de la capital y la provincia, desde estudiantes de Bachillerato hasta jubilados, desgranan sus expectativas para los próximos doce meses. La salud, la estabilidad laboral y el fin de los conflictos internacionales marcan la agenda de deseos en este inicio de año.
Soria ha amanecido hoy, 1 de enero de 2026, con la mirada puesta en el futuro. El cambio de dígito en el calendario supone, como es tradición, un momento de reflexión colectiva y de renovación de esperanzas. Más allá de las estadísticas y los grandes titulares, son las pequeñas aspiraciones personales las que configuran el pulso real de la sociedad soriana en este arranque de año.
Desde la incertidumbre académica de los más jóvenes hasta la sabiduría de quienes ya han cumplido su etapa laboral, las prioridades cambian con la edad, aunque mantienen un denominador común: la búsqueda del bienestar propio y de los seres queridos. Este periódico ha recabado el testimonio de cinco perfiles de diferentes edades para componer una radiografía de los sueños de la provincia.
Para los más jóvenes, 2026 se presenta como un año decisivo. Es el caso de Bruno, que a sus 17 años afronta la recta final de su etapa en el instituto. Inmerso en el exigente curso de 2º de Bachillerato, su horizonte está marcado por las pruebas de acceso a la universidad. "Es un año duro, mi objetivo principal es conseguir entrar en la carrera que quiero", explica el estudiante, quien tiene claro su deseo de quedarse en la tierra: "Quiero estudiar Fisioterapia en Soria".
En la franja de los veinteañeros, las preocupaciones giran en torno a la consolidación profesional. Carlos, de 26 años, representa a esa generación que busca afianzarse en el mercado de trabajo. Sus peticiones al año nuevo son pragmáticas y miran a la economía nacional: "Deseo que siga habiendo trabajo en 2026, pero sobre todo que mejore la situación laboral en España, con sueldos más altos que nos permitan vivir mejor", asegura el joven soriano.
La perspectiva cambia radicalmente con la maternidad. Para Sonia, de 35 años, los deseos propios pasan a un segundo plano en favor de los de su descendencia. Su mensaje para este año es conciso pero cargado de significado: "Para este 2026 quiero que mi hija tenga mucha salud y que le salga todo perfecto a lo largo del año", señala, reflejando el sentir de muchos padres que priorizan el bienestar de los pequeños de la casa.
La estabilidad y la tranquilidad son los valores más demandados al llegar al medio siglo de vida. Juana, de 50 años, aboga por la continuidad y el bienestar doméstico. "Firmo con que sea igual que este año pasado", comenta con prudencia. Su lista de propósitos se centra en lo esencial: "Que en mi casa no falte la salud y que mis hijos consigan asentarse en el mercado laboral", una preocupación compartida por muchas familias sorianas ante la situación de los jóvenes.
Finalmente, la experiencia aporta una visión más amplia y altruista de la realidad. Rosario, de 75 años, y María del Rosario, de 71, comparten nombre y anhelos en este inicio de año. Esta pareja de amigas ha expresado sus deseos al unísono, elevando la vista más allá de lo local. "Queremos que acaben todas las guerras y que haya buena gente", sentencian. Además, lanzan una petición directa a la esfera pública: "Esperamos que la política mejore de una vez", concluyen, cerrando este ciclo de deseos intergeneracionales.
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