Hoy hace 81 años que el Ejército Rojo, de la Unión Soviética, liberó el campo de concentración de Auschwitz. En conmemoración al paso que dieron los soviéticos para poner fin al Holocausto, Soria homenajea a sus víctimas en dicha barbarie cada 27 de noviembre. Este año, el homenaje se ha hecho en el Salón Rojo del IES Antonio Machado, con los alumnos de este instituto y del Castilla recitando poemas y tocando piezas musicales.
Soria ha vuelto a cumplir con su cita anual con la historia y la memoria democrática. En un acto cargado de simbolismo, la capital ha honrado a las víctimas del Holocausto, poniendo el foco especialmente en los deportados sorianos que sufrieron el horror de los campos de concentración nazis. La ceremonia, que inicialmente estaba prevista en la Plaza del Vergel, se ha trasladado al Salón Rojo del Instituto Antonio Machado debido a las inclemencias meteorológicas, tal y como han explicado los organizadores al inicio del evento.
La jornada ha contado con la participación activa de la comunidad educativa y la sociedad civil. Profesores y alumnos del IES Castilla e IES Antonio Machado han presentado este homenaje, acompañados por la música y la poesía de los estudiantes, quienes han interpretado piezas como el Himno de la Alegría. Según se ha destacado durante la presentación, este acto responde a la necesidad de "cumplir con el imperativo moral de preservar la memoria de lo ocurrido en los campos de concentración y exterminio". La iniciativa ha contado, un año más, con la colaboración de la asociación Recuerdo y Dignidad.
El eje central del homenaje ha girado en torno a las Stolpersteine, esos pequeños monumentos de hormigón y latón que se integran en el pavimento para recordar a las víctimas. En el exterior, en la Plaza del Vergel, se integran 22 de estas placas en memoria de los sorianos deportados, aunque realmente fueron 23 las víctimas de la provincia. Los ponentes han recordado que estas piedras "evocan los pasos hacia el recuerdo del horror provocado a nuestros vecinos y a millones de personas como ellos, con la esperanza de jamás repetirlo".
Durante el acto se han ofrecido datos estremecedores sobre el destino de estos vecinos. Las víctimas sorianas deportadas tenían una "media de edad de 31 años y fueron encerradas en un total de nueve campos de concentración". La mayoría de ellos, 16 en total, pasaron por Mauthausen-Gusen. El balance final es trágico: "12 sorianos asesinados en los campos, siete liberados y de tres solo consta su desaparición". Como han señalado los intervinientes, estas placas "recorren las huellas del exilio, y son también el camino tras el horror nazi hacia la reconstrucción de la civilización, cultura y democracias europeas".
Uno de los momentos más relevantes de la jornada ha sido la mención al "deportado número 23", cuya historia ha salido a la luz gracias a las investigaciones del historiador Antonio Muñoz de la Universidad de Lisboa. Se trata de José Guerrero Pérez, natural de un pequeño municipio soriano.
Su biografía, detallada durante el evento, refleja la dureza de una época convulsa. Guerrero Pérez "combatió en el ejército republicano, participando en la batalla de Belchite y ascendiendo a teniente en campaña". Tras el exilio, "formó parte del regimiento de infantería de Francia y luchó con la Legión Extranjera". La trayectoria de Guerrero Pérez es un testimonio de supervivencia extrema. Fue "apresado en junio de 1940 cerca de Perpiñán, se fugó de un comando de trabajo, huyó a Italia y, tras ser capturado de nuevo, pasó por un periplo carcelario que le llevó a los campos de Dachau, Lublin y finalmente Auschwitz". Fue liberado en enero de 1945 y vivió en Francia hasta su muerte en 1973. Su historia se suma ahora a la memoria colectiva de Soria.
El acto ha servido también para reflexionar sobre el significado global de las Stolpersteine, un proyecto "iniciado por el artista alemán Gunter Demnig en 1992 y que ya cuenta con más de 100.000 placas en 31 países europeos e incluso Argentina". Se han definido estas placas como una "concepción del tropiezo simbólico emocional" que se integra en el paisaje urbano. "Una sencilla placa que nos hace tropezar metafóricamente con el pasado para situar nuestro presente", han afirmado durante la lectura del manifiesto.
El cierre del homenaje ha reivindicado los valores democráticos frente al odio. Los organizadores han subrayado que con la colocación de estas piedras no solo se homenajea a las víctimas, sino que se lanza un "claro y alto mensaje de paz, convivencia, libertad, justicia y coherencia democrática". Recordando el juramento de los comités de Mauthausen-Gusen tras su liberación, se ha concluido con una promesa solemne: "No olvidaremos jamás los sangrientos sacrificios que los pueblos tuvieron que hacer para conquistar la felicidad de todos".
Únete al universo Soria Noticias Descárgate nuestra APP, entra en nuestro canal de WhatsApp o síguenos en redes.