La Policía Nacional de Soria advierte que, pese al auge de los ciberdelitos, estafas clásicas como el tocomocho o el hurto amoroso siguen muy activas. Los agentes detallan el modus operandi de estas bandas para evitar nuevas víctimas.
La revolución tecnológica ha transformado profundamente la sociedad y, con ella, las formas de delincuencia, provocando un aumento exponencial de las infracciones cometidas por vía telemática. Sin embargo, desde la Policía Nacional de Soria advierten de una realidad que no debe pasarse por alto: las estafas tradicionales no han desaparecido. A pesar de la digitalización, los delincuentes siguen utilizando métodos clásicos para engañar a la ciudadanía, especialmente a los colectivos más vulnerables.
En el marco de sus planes de prevención, la Comisaría provincial está impartiendo charlas para mantener a los vecinos informados. Aunque el cibercrimen acapara titulares, los agentes insisten en la necesidad de conocer el modus operandi de timos presenciales que siguen generando denuncias en la ciudad, como el conocido 'tocomocho', el 'hurto amoroso' o el 'método de la mancha'.
El incombustible timo del 'tocomocho'
Pese a ser una estafa antigua, cuyo nombre deriva de «tocó mucho», sigue cobrándose víctimas, generalmente personas de avanzada edad. La mecánica se inicia cuando la víctima es abordada en la calle por alguien que asegura tener un décimo de lotería premiado que no puede cobrar. Para dar credibilidad al engaño, los estafadores suelen mostrar una lista falsa de boletos premiados y ofrecen el décimo a la víctima a cambio de una suma importante de dinero.
La Policía destaca que estos delincuentes actúan en grupo: uno suele hacerse el despistado mientras otro, el «gancho», actúa como un ciudadano amable que ayuda a convencer a la víctima. Si esta accede, la acompañan a su domicilio o entidad bancaria para retirar el efectivo, entregándole finalmente una lotería sin valor. Para evitar caer en la trampa, las autoridades recomiendan:
El peligro del 'hurto amoroso'
Otra modalidad sobre la que se ha puesto el foco es el denominado 'hurto amoroso'. En estos casos, las víctimas son abordadas, generalmente por mujeres, que se muestran excesivamente cariñosas y buscan el contacto físico mediante abrazos o tocamientos como supuesta señal de confianza. Es en ese momento de cercanía cuando aprovechan para sustraer con habilidad relojes, cadenas o joyas de valor sin que el afectado se percate.
Según detallan fuentes policiales, estas autoras no actúan solas, sino que forman parte de grupos organizados itinerantes que operan por todo el territorio nacional. Suelen contar con apoyo de cómplices que las esperan en vehículos para emprender la huida inmediata tras el robo. Existe además una variante de este delito que ocurre en el propio domicilio: una o dos mujeres piden ayuda por una supuesta necesidad fisiológica; mientras una distrae al residente, la otra registra la vivienda en busca de objetos de valor.
El método de la mancha
Finalmente, la Policía ha alertado sobre el 'método de la mancha'. Similar en su objetivo al anterior, en este caso el delincuente lanza una sustancia sobre la ropa de la víctima. Bajo el pretexto de ayudarle a limpiarla, aprovechan la confusión y la cercanía física para sustraer sus pertenencias.
Ante este panorama, la recomendación principal es desconfiar de cualquier desconocido que intente captar nuestra atención en la vía pública con excusas extrañas o que busque una aproximación física injustificada. En caso de ser víctima de estos delitos, se aconseja evitar enfrentamientos que pongan en riesgo la integridad física y, en la medida de lo posible, anotar datos descriptivos o la matrícula del vehículo de huida para facilitar la investigación tras presentar la denuncia en la Policía Nacional.
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