El próximo 15 de marzo abrirá sus puertas por última vez. Durante todos estos años, han deleitado los paladares de centenares de sorianos con sus escabechados: “Han sido nuestra especialidad”.
Uno de los puntos de encuentro de sorianos y zaragozanos echará la persiana para siempre después de 70 años. La Venta de Malanquilla, situada a escasos kilómetros de la provincia, prácticamente en la frontera entre ambos territorios, cerrará sus puertas el próximo 15 de marzo por diversos motivos personales y por la falta de personal.
Sus dueños, Carlos Serrano y Maribel Hernández, se hicieron cargado de este establecimiento hace cinco décadas, dando el relevo a los progenitores del primero de ellos. Durante gran parte de este medio siglo, Eli Terrado, ha sido la encargada de un negocio que ha deleitado los paladares de centenares de sorianos: “Han venido muchísimas personas de Soria. Más que clientes se han convertido en familia”. Además de la gente que ha parado para coger fuerzas después del viaje, numerosos agricultores de pueblos sorianos colindantes se han reunido en La Venta de Malanquilla: “Nos han tenido como punto de encuentro para almorzar o comer”.
Sin duda, Calatayud, ubicada a 36 kilómetros, ha sido otra fuente principal de clientes. Definiéndoles como “muy fieles”, Terrado solo tiene palabras de agradecimiento, “tanto para los que han venido todos los días como para los que nos han tenido como parada obligatoria dos veces al año”.
Además de ser una de las dueñas del negocio, Maribel Hernández también ha sido la cocinera. Su mano en los fogones ha sido una de las claves por las que este local se ha convertido en una referencia gastronómica para sorianos y zaragozanos. Entre sus platos estrella, han destacado por encima de todos los escabechados: la perdiz, la codorniz o el conejo.
A los platos de caza, también se le han sumado los de cuchara y las elaboraciones con setas: “Hemos seguido con la cocina tradicional de los padres de Carlos, añadiéndole algunos toques de innovación”. Con esta carta, La Venta ha logrado tener su comedor a rebosar prácticamente todos los días, sobre todo, unos fines de semana en los que “ha sido muy complicado comer sin reservar, ya que atendemos habitualmente a más de 60 personas”.
Durante años, La Venta de Malanquilla también fue un hostal en el que numerosos viajeros y camioneros aprovechaban para pernoctar. Sin embargo, la falta de personal obligó a los propietarios del establecimiento a tomar la decisión de cerrar el hostal y de dejar de dar cenas. Pese a ello, continuaron ofreciendo almuerzos y comidas para satisfacer a su clientela.
Precisamente, al referirse a ellos, Terrado, que no puede esconder su tristeza, explica a Soria Noticias que ha recibido un aluvión de llamadas estos días: “Nos dicen que no solo es decir adiós a un sitio en el que se comía muy bien, es despedirse de un restaurante en el que se sentían como en casa. Solo les podemos dar las gracias por todos estos años en los que han sido nuestra familia”. Para los vecinos de Malanquilla, localidad que se sitúa a escasos tres kilómetros, es una verdadera perdida, dado que en estos 70 años “hemos sido el punto de encuentro de sus vecinos”. La misma pena que experimentan los malanquillanos, la siente una Terrrado que se despedirá la próxima semana “de la que ha sido mi familia y mi casa”, con la satisfacción del trabajo bien hecho y de haber aportado su granito de arena para que La Venta de Malanquilla se haya convertido en uno de los referentes gastronómicos de las provincias de Soria y de Zaragoza.
Únete al universo Soria Noticias Descárgate nuestra APP, entra en nuestro canal de WhatsApp o síguenos en redes.