Bajo el lema "El Monte No Olvida", los trabajadores forestales inician ocho marchas de protesta en Castilla y León para denunciar la falta de prevención y la gestión "irresponsable" de la Junta. Profesionales como Víctor, con 20 años de experiencia, advierten que sin una planificación anual real y un operativo 100% público, la profesionalidad se pierde y el monte queda desprotegido ante el fuego.
La Asociación de Trabajadores de Incendios Forestales de Castilla y León (Atifcyl) ha iniciado un calendario de ocho movilizaciones durante este mes de marzo. Bajo el lema "El Monte No Olvida", buscan denunciar lo que consideran una gestión "irresponsable" por parte de la Junta, tras un 2025 que dejó más de 138.000 hectáreas calcinadas en la comunidad.
Estas marchas nacen tras el descontento de un colectivo que se siente "olvidado" y que exige un cambio profundo de modelo. Así lo expresa Víctor Martínez Tojeira, un profesional con dos décadas de experiencia en los montes de la comunidad, que ha querido poner voz a las carencias del sistema. “Los incendios no son accidentes inevitables, sino la consecuencia de una prevención deficiente”, confesaba en una entrevista realizada por Soria Noticias .
Para muchos trabajadores, estas movilizaciones, que se llevarán a cabo en las zonas más castigadas por el fuego, no son solo una cuestión laboral, sino una respuesta a años de "recortes sostenidos" y una política que prioriza “el ahorro presupuestario” sobre la seguridad ciudadana. La cita de este sábado 7 de marzo en Burgos es crucial para la asociación: “Yo estuve allí y la falta de previsión previa fue la culpable de que se calcinaran 10.000 hectáreas y un pueblo entero”, lamenta Víctor.
Uno de los puntos más críticos es la situación de las cuadrillas de tierra en invierno. "Yo trabajo en los montes de Tierras Altas y cuando está nevado no puedes trabajar". El no poder trabajar los 365 días del año afecta a muchos compañeros forestales que deciden dedicarse a otro oficio: "Es por eso que la profesionalidad se pierde", lamenta Víctor, denunciando que muchos trabajadores (fijos discontinuos) terminan en el paro durante los meses de frío porque no existe una planificación técnica de tareas preventivas o de restauración.
El malestar de los profesionales no nace solo de la “precariedad económica”, sino de la trágica evidencia de que su seguridad está en juego en cada intervención. Esta peligrosidad tiene nombres propios, como el de Daniel Gullón, bombero forestal soriano fallecido en Zamora en 2022, cuya figura ha sido recordada por Víctor como símbolo de la lucha por unas condiciones dignas.
El año pasado, la Junta de Castilla y León presentó un plan que prometía la creación del Cuerpo de Agentes Medioambientales en el Grupo B y el reconocimiento de la categoría de "bombero forestal" antes de finales de 2025. Sin embargo, desde Atifcyl califican este proyecto como un "parche en el ojo" y una estrategia “puramente electoralista” de cara a las elecciones del 15 de marzo.
La asociación denuncia que el nuevo decreto es un "desprecio" porque no reconoce la categoría de bombero forestal a los que realmente combaten el fuego día a día, como peones, conductores de autobomba y helitransportados, limitándola a técnicos de oficina y agentes medioambientales.
Atifcyl insiste en que no habrá una solución real hasta que el dispositivo sea “íntegramente público, fuerte y profesionalizado”, con inversión estable durante los doce meses del año. Mientras la administración defiende su propuesta como un "paso firme" hacia la modernización, los trabajadores que recorren las ocho marchas este mes aseguran que, sin unos “muros sólidos de prevención y derechos”, el sistema seguirá siendo vulnerable ante el próximo gran incendio.
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