El técnico de Salas de los Infantes reconoce que vive “como cualquier aficionado desde la distancia” todo lo que está rodeando al equipo soriano durante estos años. Sin entrar en valoraciones, también pone en valor que “haya gente de la tierra que sea valiente” para ayudar al club. Mañana, publicaremos la segunda parte de una entrevista en la que analiza su estancia actual en el Granada y los próximos objetivos que tiene dentro de un club nazarí para el que espera cerrar varios fichajes durante el próximo mes.
Hablar de fútbol y hablar de Soria significa hablar de Pacheta. El técnico de 58 años de edad que actualmente dirige al Granada C.F. en Segunda División se ha sentado con Soria Noticias aprovechando sus días de descanso en la ciudad: “Esta es mi casa desde hace 26 años. Aquí tengo a mi mujer y a mi hijo. Venir aquí significa dormir en mi cama, pasear por los sitios que conozco… Aquí se va todo el estrés y mi vida se paraliza”.
Además de su parada en la capital soriana, el de Salas de los Infantes también se prepara para visitar su pueblo natal y Quintanar de la Sierra, localidades en las que tiene a su familia: “Volver a mis raíces es muy gratificante”. No obstante, antes de continuar con sus vacaciones nos dedica un rato de su tiempo para expresar sus sentimientos hacia el Numancia y para contar numerosas vivencias dentro de un mundo del fútbol en el que ha sido de todo: jugador, adjunto, director deportivo…
El vínculo de Pacheta con el Numancia es indudable. Aunque han pasado 15 años desde su salida del club, el preparador burgalés permanece muy pendiente de todas las evoluciones del equipo: “Lo sigo igual que un aficionado que lo ve desde la distancia. Me faltan muchos datos para poder hacer una valoración de lo que ocurre, pero también pienso que la suerte no les ha sonreído”.
Pese a esa valoración, que expresa desde lo más profundo de su corazón con un rostro contrariado que demuestra que sufre como un rojillo más, también considera que hay cosas que “seguro” que se pueden mejorar en el club. No obstante, también pone en valor, desde el cariño de alguien que ha ocupado prácticamente todos los puestos dentro de la entidad, el que haya gente de la casa que “sea valiente y que se haya atrevido a echarse para delante para ayudar al club; luego podrá salir cualquier cosa, pero yo les admiro”.
Sin duda, su figura no pasa inadvertida cuando viene a Soria. Muchos aficionados le paran por la calle para transmitirle su sentimiento y en muchas ocasiones, para pedirle su vuelta. En ese sentido, confiesa que desde su salida en 2011 “nunca nadie me ha llamado ni ha habido ninguna oferta para volver”. Sin embargo, para nada cierra la puerta de cara a regresar en un futuro: “Jamás lo voy a hacer. Le tengo muchísimo cariño al Numancia”.
Sobre la posibilidad de ocupar otro puesto en el organigrama del club, como, por ejemplo, el de presidente, Pacheta reconoce que nunca va a decir que “de esta agua no beberé”, aunque confiesa que nunca se ha planteado dirigir un club desde esa posición, “ya que soy muy feliz siendo entrenador con un equipo de trabajo que son uno de mis motores más importantes para seguir en esta profesión”. Al hablar sobre ellos, su gesto transmite algo especial, algo que solo se puede asemejar al sentimiento que se experimenta por una familia.
Con todo ello, incide en que hay que hacer un proyecto para intentar salir de ahí para un club al que desea ver pronto en el fútbol profesional: “Es algo que quiero y que deseo. Ojalá se dé”.
Al sacar a la palestra al club de su vida, los recuerdos se agolpan en una mente que ha vivido alguno de los momentos más importantes de la historia del Numancia. En esa dirección, hace hincapié en que un instante que jamás olvidará será la permanencia en Primera División en la 1999-2000, siendo uno de los jugadores más relevantes de aquel plantel: “Fue maravillosa y fue el año que más jugué en Primera División. Me sentía importante y grande. Es el momento más bonito de mi carrera como futbolista”.
De aquel curso, rememora con la ilusión de un chaval, la capacidad que tuvo aquel equipo para hacerse fuerte en un estadio de Los Pajaritos en el que no perdieron hasta febrero. Tan solo el Valencia fue capaz de arrebatarles esa sensación de imbatibilidad delante de su afición: “Era la hostia ser un recién ascendido y ganar o empatar todos los partidos. Fue un año lleno de emoción”.
Ya desde otra perspectiva, en este caso, como director deportivo, Pacheta fue el constructor de una plantilla que ganó la Segunda División y que en su estreno en Primera derrotó al todopoderoso Barça de Pep Guardiola. “Aquel día ya dije que habíamos visto en directo al campeón de liga. Se vio que era una ola imposible de sujetar. Nos chutaron 50 veces, yo creo que una por minuto y fuimos capaces de ganarles 1-0 con el gol de Mario. Fue maravilloso”.
Precisamente, aquella temporada tuvo que estrenarse en los banquillos, haciéndose cargo de un conjunto que hasta aquel momento había dirigido Sergio Kresic. A pesar de reconocer que un director deportivo no puede ponerse a entrenar, confirma que fue la mejor decisión de su vida “porque me entró el veneno”.
“Soy entrenador por accidente. Iba a ser director deportivo, pero esta es la profesión que he elegido y con la que me siento feliz”, admite con un gesto de sinceridad abrumador. De la misma manera, tampoco puede esconder que es un puesto que “quita años de vida”, ya que son profesiones en las que se acumula mucha tensión: “Solo tienes que vernos cuando empezamos y cuando terminamos. Parece que nos ha pasado un tren por encima porque hay mucho desgaste”.
Tras abarcar la actualidad del Numancia y todo lo que supuso su paso por el club, mañana sacaremos el segundo extracto de la entrevista. En él, abarcaremos la actualidad del Granada, sus objetivos de cara al próximo curso, cómo afronta el mercado de fichajes, sus planes de futuro y varios de sus recuerdos en equipos como el Villarreal, el Real Valladolid, el Elche o el Huesca.
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