El primer trimestre de 2026 trajo 30 demandas de disolución matrimonial en Soria —17 divorcios de mutuo acuerdo, 11 contenciosos y 2 separaciones—, una cifra que refleja el patrón de caída generalizada que se observa tanto en Castilla y León como en el conjunto de España. Los datos del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) muestran que la provincia registra una tasa de 34 demandas por cada 100.000 habitantes, ligeramente por debajo de la media regional (36,1) y bastante por debajo de la nacional (42,4).
Treinta familias sorianas iniciaron en los tres primeros meses del año los trámites para disolver su matrimonio, según los datos publicados por el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) sobre demandas de disolución matrimonial del primer trimestre de 2026. La cifra coloca a Soria como la provincia con menos divorcios y separaciones en términos absolutos de toda Castilla y León, aunque en términos relativos —descontando el tamaño de su población— se sitúa en un nivel intermedio dentro de la región.
De esas 30 demandas, 17 fueron divorcios de mutuo acuerdo, 11 divorcios contenciosos y 2 separaciones (una consensuada y una no consensuada). No se registró ninguna nulidad matrimonial. La proporción entre divorcios de mutuo acuerdo y contenciosos fue de algo más de tres a dos, en línea con la tendencia nacional, donde los acordados entre ambas partes suponen aproximadamente el 66% del total.
Si se mira el conjunto de España, el dato más destacado del trimestre no es el número total de rupturas sino la evolución de una categoría concreta: los divorcios no consensuados cayeron un 26,9% respecto al mismo periodo de 2025, pasando de 9.448 a 6.904. Es la mayor contracción trimestral en esta categoría en al menos los últimos años. Castilla y León profundiza aún más en esa tendencia: los divorcios contenciosos bajaron un 35,6% en la comunidad, de 396 a 255.
Los divorcios de mutuo acuerdo, en cambio, se mantienen mucho más estables. En España bajaron apenas un 5,5% (de 13.951 a 13.186), y en Castilla y León la caída fue casi imperceptible, de 593 a 584 (-1,5%). Esto sugiere que la reducción general del número de rupturas formalizadas no se debe tanto a una bajada del deseo de divorciarse como a un posible retraso o reducción en las demandas judiciales contenciosas, que son el procedimiento más largo y costoso.
Con 34 demandas de disolución por cada 100.000 habitantes, Soria queda por debajo tanto de la media de Castilla y León (36,1 por 100.000) como de la media nacional (42,4 por 100.000). Dentro de la Comunidad, la provincia soriana no es la que registra la tasa más baja —Segovia, con solo 26,3 por 100.000, ocupa ese puesto— pero sí se encuentra entre las menos litigiosas. León (40,6) y Burgos (41,2) son las provincias castellanas que más se acercan a la tasa nacional.
Las 30 disoluciones matrimoniales son solo una parte de los procedimientos de familia que se iniciaron en Soria en el primer trimestre. Si se añaden las demandas de modificación de medidas (6 consensuadas y 12 no consensuadas) y las relativas a guardia, custodia y alimentos de hijos no matrimoniales (6 consensuadas y 16 no consensuadas), el total de demandas de familia en el partido judicial de Soria asciende a 70 en los tres primeros meses del año. Esto equivale a casi una nueva demanda de familia por día laborable.
En el conjunto de Castilla y León, el primer trimestre de 2026 arrojó 868 demandas de disolución matrimonial, un 15% menos que en el mismo periodo de 2025 (1.021). España registró 20.832 demandas totales de disolución, frente a las 24.241 del primer trimestre del año anterior, lo que supone una reducción del 14,1%.
La caída es generalizada en todas las comunidades autónomas, aunque con diferencias notables: Navarra es la única que presenta crecimiento (20,1%), mientras que La Rioja (-26,1%) y el País Vasco (-20,9%) registran los retrocesos más pronunciados. Castilla y León se mueve en torno a la media nacional.
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