Morón de Almazán arranca sus fiestas con el pueblo lleno y la ilusión de recuperar tradiciones como la Gallofa, el vermú multitudinario y el encierro infantil.
Morón de Almazán da el pistoletazo de salida a sus fiestas patronales en honor a San Juan Bautista, un evento que se extenderá hasta el 5 de julio y que este año se vive con una intensidad especial tras la lluvia que empañó la edición anterior. La alcaldesa de la localidad, Úrsula Sanz, recalca a Soria Noticias que para los moronenses este periodo representa “lo más importante de todo el año”. El municipio ha colgado el "cartel de completo" gracias a un trabajo de preparación que comenzó en febrero para asegurar que cada detalle, desde los trajes renovados de los gigantes hasta las cenas populares, esté a la altura de las expectativas.
La jornada del viernes 3 de julio marca "el día grande" con la misa solemne y la procesión del patrón, pero es en el ámbito social donde el pueblo muestra su mayor músculo. Uno de los momentos clave será el vermú multitudinario donde “se reunirán unas 600 personas en el polideportivo”. Tal y como detalla la regidora a Soria Noticias, este acto es "el corazón de la convivencia vecinal", un sentimiento que se extiende a la tarde con el encierro infantil. "Los más pequeños corren con toros hinchables hasta llegar al descampado donde se lanzan las granadas japonesas para repartir chuches para todo el pueblo”, una estampa que, conforme apunta la primera edil, "llena de color y risas las calles de la villa".
El sábado 4 de julio el protagonismo absoluto es para la Gallofa, una tradición reciente que ha calado hondo en el alma del municipio. “Lleva tres años haciéndose y la gente lo acepta y le gusta mucho”, afirma Sanz. Como subraya la responsable municipal en declaraciones a Soria Noticias, la magia de este acto reside en la generosidad vecindad, ya que “sacan comida y bebida y vamos dando la vuelta por todo el pueblo con la charanga”, convirtiendo cada rincón en una pequeña fiesta compartida que precede a la solemne misa por los difuntos cantada por la Coral de Almazán.
Más allá de la gestión, para la alcaldesa estas fiestas tienen un profundo calado emocional que conecta su infancia con el presente. Al hablar de los gigantes y cabezudos, Sanz no puede ocultar su orgullo: “Yo de pequeña salía y ahora vivirlo con la hija es muy emocionante”, así lo manifiesta a Soria Noticias, reconociendo que la mayor recompensa a meses de esfuerzo es, sencillamente, “que veas que la gente disfruta y lo vive contigo”. Con las jotas aragonesas y la Orquesta Samurai como broche final el domingo, Morón de Almazán despedirá unos días donde la tradición y el afecto vecinal serán los verdaderos protagonistas.
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