Del nivel de los cochecitos, las verbenas, la feria taurina o las verbenas a cómo afrontar problemas como el botellón, la masificación de las fiestas o la saturación de las peñas. De la siempre complicada organización de la Saca a la suciedad y la convivencia de la fiesta con la ciudad. San Juan bien merece una reflexión organizada y protocolaria.
Antes de las Fiestas de San Juan se realizan decenas, si no cientos, de reuniones desde las más oficiales en el consistorio con los jurados a las más logísticas y prácticas en peñas y cuadrillas. Pero después de las fiestas sorianas se celebran pocas o ninguna. Tan importante como preparar es hacer balance y tan importante como hacer lo que se espera es valorar las cosas cuando aún están frescas y buscar puntos de mejora cuando no puntos de conflictos.
No son pocos y los hay de muy distinto calado. Desde la convivencia de los vecinos con las verbenas, a la organización de La Saca, el número de caballistas o cómo se consigue la etiqueta de oficial. Desde la invasión de despedidas de soltero, que puede ser un problema o no, a los retos que representa la conversión de las cuadrillas en asociaciones culturales. Desde los chiringuitos en Valonsadero a la saturación que viven las peñas sanjuaneras. Desde el nivel de la feria taurina al nivel de las verbenas o los fuegos artificiales. De las ‘competencias’ entre cuadrillas a si los toros que tocan el camión se deben recuperar para la Saca. Desde el nivel de satisfacción de comerciantes y hosteleros con las fiestas hasta los abusos que se producen en ciertos momentos. Del control de los autobuses y las colas en Valonsadero a la ausencia de datos oficiales sobre la afluencia de gente a los eventos. De la ubicación de las ferias y los cochecitos a la organización y reparto de los barrios. Y todo ello sin olvidar el que, al menos para mí, parece ser el gran problema de las fiestas: el botellón y la suciedad.
Como ven, no son pocos los elementos que merecen una reflexión sanjuanera. Y a buen seguro que me he dejado decenas de ellos. Desde el convencimiento de que lo que no se cuida se estropea creo que ha llegado el momento de reflexionar después de fiestas. No sé cómo debería hacerse. El Ayuntamiento de Zaragoza, por ejemplo, encarga una ‘encuesta de satisfacción’ después de cada Pilares y en ella pregunta por una valoración general, una puntuación para los actos más importantes, la calificación de servicios como limpieza o seguridad…
No sé si encargar una encuesta, con el gasto que supone, es la opción correcta, pero, en cualquier caso, es una opción. Les confieso que hace unos años hice una encuesta de satisfacción de los Sanjuanes que estuvimos a punto de publicar en Soria Noticias, aunque no lo hicimos porque de todos es sabido que con las Fiestas las sensibilidades están a flor de piel. Pero el Ayuntamiento, que es dado a realizar encuestas o formularios para muchas cosas bien podría abrir uno para San Juan, aunque solo fuera para que funcionase como buzón de sugerencias. O reuniones sectoriales. O reuniones con los implicados (peñas y cuadrillas… ) con los que antes de San Juan se hacen varios encuentros y después ninguno.
El pasado viernes el nuevo alcalde de la ciudad, Javier Antón, comentaba en rueda de prensa su intención de hacer una valoración a posteriori y tranquila de las Fiestas. Habló de la comisión de festejos, que todos entendemos que ese balance forma parte de sus tareas, pero también de que pudiera estar abierto el proceso para quien “tuviera algo que aportar”. Creo que sería bueno para Soria y para sus Sanjuanes que la cosa no quedase en una frase de rueda de prensa y se plantease cómo pueden mejorarse y conservarse las Fiestas de San Juan.
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