El equipo arqueológico del proyecto 'Jaume IV de Mallorca' cierra los trabajos de campo en el antiguo convento de San Francisco sin encontrar los restos del monarca, aunque la excavación saca a la luz un cementerio del siglo XVIII que confirma, según su coordinadora, Helena Inglada, que la investigación iba por el buen camino.
El equipo del proyecto 'Jaume IV de Mallorca' ha puesto fin a los trabajos de campo en el antiguo convento de San Francisco sin haber localizado los restos del monarca. La razón es un hallazgo inesperado, porque la excavación ha sacado a la luz varios enterramientos del siglo XVIII, unas estructuras que se han interpuesto en el camino hacia los estratos más antiguos del templo.
Pero, como ha explicado a Soria Noticias la coordinadora arqueológica del proyecto, Helena Inglada, tiene claro que la intervención está lejos de ser un fracaso. Para ella, ese cementerio "no es un tropiezo", sino la confirmación de que iban en la buena dirección, ya que la hipótesis con la que trabajaban, construida a partir de cruzar documentación de distintas épocas sobre cómo había crecido la iglesia, se corresponde con lo que ha aparecido bajo tierra.
Y es que ese hallazgo ha resultado clave por otro motivo, ya que ha permitido documentar una zona muy amplia del antiguo convento de San Francisco, algo esencial para entender mejor cómo era el edificio y cómo ha ido cambiando su estructura a lo largo de los siglos, con todas las remodelaciones que ha sufrido.
El problema, explica la coordinadora, es que la arqueología es una disciplina "destructiva". Para llegar a los "estratos más antiguos del templo, correspondientes a la época en la que murió el rey mallorquín en 1375, habría sido necesario demoler estas estructuras más modernas del siglo XVIII". Y eso, señala Inglada, no es viable ahora mismo. "Ahora mismo, no es posible seguir", resume.
Antes de que empezara la excavación, el equipo ya sabía que se enfrentaba a un edificio complejo. El convento de San Francisco sufrió dos incendios a lo largo de su historia, recortes tras la desamortización y destrucciones severas durante la Guerra del Francés, capas de daño y reconstrucción que se fueron sumando unas sobre otras con el paso de los siglos.
Esa acumulación de reformas es, precisamente, lo que ahora ha podido leerse sobre el terreno. Según Inglada, la excavación ha servido para "entender cómo funcionaba el convento, reconstruir el conjunto" y comprobar de primera mano qué partes se remodelaron y cómo esas sucesivas intervenciones fueron transformando un espacio que la documentación histórica, por sí sola, no permitía ver con tanta claridad.
"Nos sabe mal por no haber encontrado los restos del rey Jaume IV", reconoce Inglada, pero remarca que todo el trabajo de documentación e investigación está hecho. A esto se suma, explica, una cuestión práctica, "se trata de un espacio que funcionó como cementerio, y excavarlo por completo es un trabajo muy costoso, tanto en tiempo como en recursos".
De momento, este equipo de especialistas formado por Helena Inglada, Gabriel Ensenyat, Maria Llinàs y Llorenç Vila, ha concluido su trabajo en el convento de San Francisco de Soria. Como explica Inglada a Soria Noticias, la Junta "nos ha pedido que tapemos el yacimiento, no puede quedar al aire libre". Así que, por el momento, tanto los restos de este recién descubierto cementerio del siglo XVIII como los restos del rey Jaume IV, seguirán descansando en tierras sorianas hasta una nueva intervención.
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