La Comisión de Patrimonio da el visto bueno a la memoria científica de la excavación de La Loma del Cerrillo. Los trabajos revelan un asentamiento de 14 hectáreas que se consolida como un referente arqueológico provincial.
La Comisión Territorial de Patrimonio Cultura ha recibido de conformidad este jueves, 24 de septiembre, el informe final de la excavación arqueológica realizada en el yacimiento de La Loma del Cerrillo, ubicado en el término municipal de San Esteban de Gormaz. Esta intervención se enmarca dentro de las obras de modernización del regadío de las comunidades de regantes de los canales de Eza y de Ines.
Los trabajos de campo, promovidos por la Sociedad Estatal de Infraestructuras Agrarias (SEIASA), han permitido documentar y proteger un espacio de gran valor histórico. Ante la relevancia de los hallazgos, la Comisión ha acordado instar a los promotores a la edición de una publicación monográfica que difunda los resultados obtenidos entre la comunidad científica y el público general.
La investigación confirma la existencia de un único y extenso asentamiento que unifica antiguos registros dispersos de la zona. Gracias a la correcta ejecución de las medidas preventivas, se ha garantizado la compatibilidad entre el desarrollo de las infraestructuras agrarias y la salvaguarda del patrimonio cultural de la provincia.
Los resultados obtenidos han permitido definir un único y extenso asentamiento de aproximadamente 14 hectáreas de superficie. Este gran espacio integra los antiguos registros arqueológicos que estaban inventariados de forma independiente bajo los nombres de La Ermita, Cerrillos y Quintanas.
Durante las excavaciones se ha recuperado un importante conjunto material que ayuda a comprender la vida cotidiana de sus antiguos pobladores. El inventario de piezas recuperadas incluye:
Las cerámicas recuperadas muestran un claro predominio de producciones muy cuidadas. Destacan especialmente las decoraciones incisas con motivos de espiga, zigzag y reticulados, que son muy características de los grupos culturales de Cogotas I.
La excavación ha destacado por el análisis de las llamadas estructuras negativas, que son la principal evidencia arqueológica documentada en el terreno. La mayoría de estas estructuras corresponden a hoyos y cubetas excavados directamente sobre el sustrato geológico natural.
Estas fosas presentan formas y procesos de colmatación muy homogéneos. Los investigadores señalan que estos espacios se utilizaron originalmente como silos de almacenamiento y, una vez perdieron esa función, se reutilizaron como depósitos o vertederos domésticos donde se acumularon restos de vajilla y huesos.
La disposición de estos elementos aporta información muy valiosa sobre la organización interna de los asentamientos en el Alto Duero. Los hallazgos permiten identificar áreas específicas destinadas a las tareas domésticas, zonas de almacenamiento y sistemas de delimitación de espacios dentro del poblado.
Las conclusiones del estudio permiten adscribir el yacimiento a la Edad del Bronce, concretamente a la fase formativa o Protocogotas (Bronce Medio). Los arqueólogos proponen una cronología que se sitúa entre los años 1.800 y 1.450 antes de Cristo.
La gran homogeneidad que presentan tanto los materiales cerámicos como las estructuras excavadas sugiere que el lugar experimentó una ocupación cultural coherente y relativamente uniforme a lo largo del tiempo. No se aprecian rupturas significativas en el registro arqueológico.
Por su gran extensión, la cantidad de estructuras documentadas y la calidad de la información científica obtenida, La Loma del Cerrillo se configura como uno de los conjuntos de referencia para el estudio del poblamiento durante la Edad del Bronce en la provincia de Soria.
La intervención arqueológica deriva de un informe previo de control que detectó que las obras de modernización del regadío podían afectar directamente al registro arqueológico. Esta situación obligó a diseñar medidas específicas de protección, documentación e investigación antes de continuar con los trabajos de maquinaria.
La memoria final concluye que los trabajos autorizados se han ejecutado de forma correcta. Las estructuras que se encontraban en el trazado de las obras han sido adecuadamente documentadas, mientras que las zonas que no resultaban afectadas han quedado completamente protegidas para evitar daños.
El seguimiento arqueológico en el resto de las obras de regadío no ha registrado nuevas evidencias de relevancia ni incidencias patrimoniales. De este modo, el control preventivo ha cumplido satisfactoriamente su función al hacer compatible el desarrollo agrícola de la comarca con la conservación de la historia soriana.
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