La Junta de Castilla y León autoriza la modificación ambiental de la explotación avícola para cambiar su producción. El proyecto destaca por su autoabastecimiento energético mediante placas solares y no requerirá nuevas obras de edificación.
La Secretaría General de la Consejería de Agricultura, Ganadería, Medio Rural y Política Ambiental ha resuelto modificar la autorización ambiental concedida en mayo de 2024 a la empresa ganadera que ejerce su actividad en el modo de integración. Esta decisión administrativa, publicada en el Boletín Oficial de Castilla y León, permite un cambio sustancial en la orientación productiva de las instalaciones ubicadas en el término municipal de San Esteban de Gormaz.
El cambio principal consiste en la sustitución de las 47.500 plazas de pavos de engorde autorizadas originalmente por un total de 113.161 plazas de pollos de engorde. Según consta en el expediente, esta transición no requerirá la ejecución de nuevas obras de edificación, toda vez que únicamente se procederá a la adaptación de los sistemas de alimentación y de bebida de los animales dentro de las naves ya existentes.
La explotación se sitúa en la parcela 1388 del polígono 100, en el paraje conocido como Valdepastores, al suroeste del núcleo urbano estebeño. La superficie total de las parcelas de la actividad asciende a 44.171 metros cuadrados, de los cuales 6.714 metros cuadrados corresponden a superficie construida distribuida en tres naves principales de crianza y diversas instalaciones auxiliares.
El funcionamiento de la granja estebeña requerirá un consumo anual estimado de 5.670 metros cúbicos de agua, que se captarán a través de un sondeo ya existente en la propia explotación, con un volumen máximo autorizado de 6.570 metros cúbicos. En lo que respecta a la alimentación, se prevé el suministro de 2.829 toneladas de pienso al año, gestionado conforme a las mejores técnicas disponibles para reducir la excreción de nutrientes.
En el apartado energético, la instalación destaca por su apuesta por la sostenibilidad, ya que el 70 % de la electricidad consumida provendrá de generación propia. Para ello, cuenta con una instalación de paneles solares con una potencia de 41 kilovatios, complementada con un transformador eléctrico de 50 kilovatios. El sistema de calefacción se apoyará en 12 generadores de calor de gas propano de 80 kilovatios cada uno, alimentados por dos depósitos de combustible de 8.000 y 16.000 litros de capacidad.
La actividad generará anualmente unas 2.263 toneladas de estiércol sólido, lo que equivale a un aporte de 44.025 kilogramos de nitrógeno disponible. La gestión de estas deyecciones se realizará mediante su valorización agrícola como abono orgánico en terrenos de cultivo, respetando las dosis máximas permitidas de 170 kilogramos de nitrógeno por hectárea en zonas vulnerables y de 210 kilogramos en áreas no vulnerables.
Para evitar cualquier afección a las aguas subterráneas, la empresa deberá mantener un control riguroso mediante un mínimo de tres piezómetros instalados estratégicamente, uno aguas arriba y dos aguas abajo del flujo natural del subsuelo. Asimismo, la resolución establece estrictas distancias de seguridad respecto a elementos sensibles del entorno, situándose la granja a 1.150 metros de San Esteban de Gormaz, a 1.160 metros del Duero y a 238 metros del arroyo de las Boquillas.
El condicionado ambiental también contempla la gestión de las bajas de los animales, estimándose una retirada anual de 6.488 kilogramos de cadáveres, equivalentes a unas 3.244 bajas al año, que deberán ser retiradas por un gestor autorizado. El titular de la explotación dispondrá de un plazo de cinco años para iniciar la actividad bajo esta nueva orientación productiva.
Estos cambios productivos no son nuevos en esta demarcación del este provincial, ya que el pasado año, una explotación aviar también optó por un cambio de estas características en El Burgo de Osma.
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