Felipe VI pasa unas 5 horas en Soria en las que ha visitado el Hospital, ha defendido a quienes estudian y difunden la cultura hispana y ha hecho felices a muchos sorianos al dedicarles un saludo, unas palabras o hacerse una foto con ellos. Una jornada llena de curiosidades.
Los alumnos del IES Politécnico se amontonan en la valla de su patio a la hora del recreo. Al grito a coro de ‘Felipe, Felipe…’ sueñan con ver a su Majestad. Otros niños sorianos si han tenido más suerte, como los escolares de Langa de Duero y Golmayo que ha recibido al monarca en el Aula Magna o los dos pequeños, que estando hoy de visita en el Hospital Santa Bárbara, se han saltado el control de seguridad y se han llevado una foto con el Rey.
'Viva el Rey' gritan algunos de los chavales ‘del Poli’ ante las miradas, precisamente, de la poli. El amplio control de seguridad de la vuelta al complejo hospitalario y todas las alcantarillas de la zona lucen su perceptiva pegatina de la Policía Nacional. En ese momento, Su Majestad está visitando la quinta planta del hospital de Santa Bárbara, la destinada a la salud mental y psiquiatría. Desde allí bajará a pediatría y conocerá el tan manida acelerador lineal y la unidad de radioterapia.
Pero los niños no son los únicos que se amontonan para ver al monarca. Decenas y decenas de profesionales del propio Hospital han pasado largos minutos esperando la entrada del Rey a las instalaciones. Las balconeras del hall se llenan de sanitarios dispuesta a inmortalizar el momento con su móvil. Cuando baja del coche, "va muy guapo", observa la señora que está junto a mí, el revuelo crece y cuando entra en el edificio lo hacen los aplausos, aunque son tímidos y cortos, casi protocolarios.
El Rey está acompañado de la ministra de Igualdad, Ana Redondo, el delegado del Gobierno en Castilla y León, Nicanor Sen, el presidente de las Cortes autonómicas, Paco Vázquez, el presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, el alcalde de Soria, Javier Antón, y el presidente de la Diputación, Benito Serrano.
Antes de entrar al hospital el monarca rompe el protocolo, algo habitual en él. Felipe se acerca a las personas que están fuera esperándoles y las saluda una por una. Durante varios minutos el rey mantiene breves conversaciones con varios sorianos. Uno le regala un mechero, otra le pide que salude a su tía, "la conozco personalmente”, cuenta orgullosa, y una más le recuerda cuando sus vecinos de Fuentetoba ayudaron a su abuelo en una visita a Soria cuando se quedó sin gasolina.
Esos paisanos dormirán contentos hoy y podrán contar toda su vida que conocieron y charlaron con el rey de España. Un hombre, que cuando había llegado el presidente de la Junta, Alfonso Fernández Mañueco, gritó repetidamente ‘Sanidad privada para nada’, le hace un comentario en defensa de la sanidad pública a Su Majestad. El rey no lo elude y dice algo así como 'para eso estamos aquí '. Al menos, eso es lo que cuentan los allí presentes, pues todos los periodistas estamos en ese momento debidamente controlados dentro del Hospital.
No ha sido la única reivindicación en defensa de la sanidad soriana que se ha hecho presente hoy. La plataforma por la sanidad pública ha mostrado una pancarta alertando de su destrucción. Junto a él, otro hombre muestra un cartel en el que exige al propio Mañueco que cumpla su promesa electoral y mejore las prestaciones para los pacientes que tienen que ser atendidos fuera de su provincia. Ambos han sido conveniente alejados de la entrada del hospital por el dispositivo de seguridad. Dentro del Santa Bárbara, alguien de un sindicato muestra una cartulina alusiva al hospital de El Mirón. Pronto deja de verse.
Tras la visita por el Hospital, la acción se traslada al Aula Magna Tirso de Molina y el Convento de La Merced, donde desde antes de llegar las gaitas dan la bienvenida a la vez que lo hacen los giratorios de las lecheras de la Policía Nacional. Un selecto grupo de dulzaineros hará sonar el himno de España con un timbre que evoca una mezcla de Torrezno y Valonsadero. Se repite la banda sonora de hace 2 años.
“Verlo para que no me lo cuenten”, señalan las señoras, porque el público es mayoritariamente femenino, concentradas. Los jóvenes lo llaman FOMO, ellas hablan de cotilleo. Los escolares también están nerviosos, los de Langa y Golmayo, porque los de la Escuela de Artes, como los del Poli, miran desde la ventana. Dos grandes murales con un árbol y un arcoíris agasajan al monarca. La estrategia infalible todo el mundo la tiene claro, gritar muy alto para que el Rey mire y les haga caso. No es una estrategia muy sofisticada, pero funcionar funciona.
Felipe VI preside la entrega del II Premio de Hispanismo y del título de valedor de hispanismo que otorga la Fundación Duques de Soria. Allí, entre literatura, tecnología y cuadros, la cultura hispana se pone en valor y el monarca muestra su lado más familiar con caricias físicas y verbales a sus tíos. El monarca habla en su discurso de el don Juan, de la Celestina y de El Quijote.
La presencia policial hoy en Soria es inmensa y se hace notar para todo el que haya salido a la calle. Desde la llegada del rey en helicóptero a Los Pajaritos hasta su marcha después del ágape, Soria está tomada por las medidas de seguridad. Felipe VI se marchaba a eso de las 15:10, habiendo pasado en la ciudad menos de 5 horas. Atrás quedan las anécdotas y las imágenes de un día que muchos recordaran durante un buen tiempo.
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