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La vendimia de 2026 encara su recta final en Soria marcada por la merma de producción y la incertidumbre de precios

La vendimia de 2026 encara su recta final en Soria marcada por la merma de producción y la incertidumbre de precios

Actualizado 28/09/2026 10:55

La escasez de lluvias y el calor extremo garantizan una uva de extraordinaria calidad sanitaria en la Ribera del Duero oriental. Sin embargo, el sector alerta de pérdidas económicas por los bajos precios y el excedente de vino en las bodegas.

El tiempo de vendimia se da prácticamente por concluido para la campaña de este 2026. Un compás que deja un escenario de gran complejidad para los viticultores del viñedo soriano adscrito a la DO Ribera del Duero. Las altas temperaturas estivales han provocado un adelanto generalizado en los trabajos de recolección, obligando al sector a adaptarse a un calendario inusual.

Las condiciones meteorológicas han llevado a generar una notable disparidad en los tiempos de cosecha y una merma significativa en la cantidad de fruta recolectada. No obstante, la escasez de precipitaciones ha favorecido una excelente calidad sanitaria de los racimos, que no han sufrido enfermedades habituales que suelen afectar al viñedo.

Para analizar el desarrollo de esta cosecha, Soria Noticias ha acudido a recabar las valoraciones de los servicios técnicos de ASAJA en San Esteban de Gormaz; de Julián Ramos, responsable de la bodega Dominio D'Echauz en Zayas de Báscones; y de Carlos Martínez Tomás, viticultor de Atauta, quien ya da casi por concluidos sus trabajos en el campo.

Clima y vendimia

El calor extremo y la falta de lluvias han sido los factores determinantes de este ciclo agrícola. En ASAJA explican que la falta de sincronía ha provocado que la campaña se haya alargado más de lo previsto, con productores que comenzaron a finales de agosto y otros que ahora ya finalizan estas labores.

La producción global se ha visto resentida por diversos factores climáticos adversos. "Hay algún productor al que se le ha helado el fruto. Otros nos comunican que ha tenido unas temperaturas tan altas, que ha habido corrimiento en la viña y no ha cuajado como tiene que cuajar la uva", detallan, observando aquí que el fruto ha quedado más pequeño.

Por su parte, Julián Ramos, responsable de Dominio D'Echauz, confirma este diagnóstico en sus explotaciones de Zayas de Báscones, pedanía de Alcubilla de Avellaneda. La bodega, que cuenta con 140 hectáreas de viñedo (110 en producción), estima que la vendimia se ha situado en el 60% de un año normal, con una cifra entre 250.000 y 300.000 kilos.

"La campaña ha resultado corta en kilos, en parte por algo de helada, que cayó a mediados de mayo, y en nuestro caso sequía y corrimiento de racimo por exceso de temperaturas", coincide Ramos, quien cifra el adelanto del ciclo en unos 20 días en el inicio y casi 30 días en el final.

Calidad de la uva esta campaña

A pesar de la merma de kilos, la sanidad del fruto es calificada de excepcional por los productores. La ausencia de precipitaciones desde mediados de mayo ha mantenido los viñedos a salvo de hongos y botritis, facilitando enormemente el manejo fitosanitario de las explotaciones durante todo el verano.

"Con dos pases de azufre y uno de cobre hemos resuelto el tema", asegura Ramos, quien califica la calidad general con un nueve sobre 10. Matiza también que el exceso de calor ha provocado una mayor graduación alcohólica y una menor acidez, aunque la calidad fenólica es excelente.

En Atauta, el viticultor Carlos Martínez Tomás, que cultiva una veintena de hectáreas, coincide en que la calidad de la uva "es buenísima" por la ausencia de precipitaciones primaverales. "La viña no está cargada de uva, tiene un racimo muy bueno y muy sano», describe, aunque reconoce que algunas plantas han sufrido estrés hídrico en terrenos poco profundos.

En ASAJA se muestran algo más cautos y recuerdan que la calidad final la determinarán los enólogos tras la fermentación. La organización señala que las elevadas temperaturas nocturnas registradas durante el verano podrían haber afectado al fruto, ya que la viña requiere noches frescas para un desarrollo óptimo.

El problema comercial: precios bajos y excedente de vino

La excelente calidad de la materia prima contrasta con una situación de mercado sumamente complicada. En la organización profesional agraria lamentan que los precios ofrecidos a los viticultores han sido muy bajos, hasta el punto de que algunos productores no han logrado cubrir los costes de producción.

Ante este panorama, muchos viticultores se han visto obligados a entregar su cosecha bajo condiciones de incertidumbre. "Les han dicho que cobrarán cuando vendan el vino", explican, recalcando que se trata de una medida arriesgada que se acepta para evitar tener que desechar el fruto en el campo.

Martínez Tomás advierte de que la sobreproducción y el estocaje acumulado en las bodegas dificultan enormemente la venta de la uva. "Hay mucha gente que no tiene contrato y está teniendo problemas para vender la uva", lamenta el atautano, quien augura que mucha uva quedará sin vendimiar debido al encarecimiento de la mano de obra y los insumos.

En contraste con esta tendencia general, la bodega Dominio D'Echauz ha logrado comercializar toda su producción a buenos precios. Ramos atribuye este éxito a la apuesta por la excelencia: "Tenemos uva de mucha calidad, clones muy seleccionados, y las bodegas a las que vendo buscan este tipo de clones".

El desembarco de grandes bodegas y el valor de las cepas centenarias

El paisaje vitivinícola de la Ribera del Duero soriana está experimentando una profunda transformación con la llegada de inversores externos. "Muchas bodegas de La Rioja y otros sitios se están viniendo a plantar aquí", señala Martínez Tomás, alertando de que este crecimiento descontrolado de la superficie puede saturar el mercado.

Aunque el viticultor ribereño ve el futuro del sector "muy negro", destaca que la singularidad de sus tierras prefiloxéricas representa un valor seguro. "Tenemos viñedos que la media de edad pasa de los 130, 140 y 150 años", confiesa, defendiendo de paso el patrimonio tradicional frente a las nuevas plantaciones con producciones al uso industrial, lejos de las pequeñas bodegas de tradición centenaria.

En cuanto a las variedades, la campaña mantiene su perfil tradicional con el predominio del Tempranillo y el Albillo Mayor. No obstante, explotaciones como Dominio D'Echauz también cultivan variedades autorizadas como Cabernet y Merlot, lo que deja constancia de la diversidad y el potencial de la provincia de Soria.

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