Salamanca, Zamora y, entre medias, otros 67 kilómetros menos para acercarse a Santiago. César continúa pedaleando en su reto solidario, ya ha superado la mitad del camino y ha conseguido más de 1.300 euros de donativos para ASPACE. La octava etapa le ha llevado hasta Zamora, donde la lluvia finalmente hizo acto de presencia, aunque, por suerte, cuando el peregrino ya había llegado a destino.
Hoy, la historia de este viaje nos la cuenta su propio protagonista, César Martínez. Y la cuenta con la "felicidad" de haber dejado el verano abrasador por la llegada del otoño justo al llegar "a nuestra tierra, a Castilla y León". Y es que hoy la preocupación no ha sido el calor sofocante que marcó las primeras jornadas, sino las tormentas que anuncian para los próximos días. "Por eso de que auguran granizo", explica César, que prefiere madrugar mañana para intentar esquivar la lluvia pronosticada y que se comporta más como una "tormenta de verano".
Con la previsión en la mano, la jornada comenzó más tarde de lo habitual. Y es que, después de varios días acumulando kilómetros, César también se ha permitido hacer un poco de turismo por Salamanca. "Como no hay cosas que ver en esa ciudad...", bromea. Después tocó volver a la bicicleta y poner rumbo a Zamora.
Una vez allí, César también ha aprovechado para cuidar a su compañera de viaje. "Yo llevo mi mantenimiento a rajatabla, con mis comidas, mis descansos... pero la 'que anda' también tiene lo suyo". Esta tarde tenía previsto acercarse a una tienda para poner a punto su Garmin y, cuando lleguen a Ponferrada, donde está previsto que hagan un día de descanso, llevará la bicicleta a "una tienda que hay buenísima de bicicletas para que le echen un vistazo".
Porque en este viaje no solo hay que cuidar al peregrino. También a la máquina que le está ayudando a recorrer los 1.200 kilómetros que separan Cádiz de Santiago.
Mientras los kilómetros siguen cayendo, también suben las cifras de la recaudación. César ya ha superado los 1.300 euros para ASPACE Soria, aunque reconoce que le gustaría que el ritmo fuera mayor. "Me encantaría que hubiéramos recogido bastante más", afirma César, al que le gustaría que llevara "el ritmo que lleva él". Pero este hecho no resta ni un ápice de agradecimiento a quienes ya han colaborado. "Estoy feliz y agradecido de todos los que han aportado su granito de arena y que ya han hecho su donación". Y, como él mismo resume: "Gracias, gracias y mil gracias".
Ahora César anima a quienes todavía no han colaborado a aportar su pequeño granito de arena. "Todo es por una buena causa", recuerda. El objetivo sigue siendo llegar a Santiago con los 15.000 euros necesarios para ayudar a ASPACE Soria a conseguir una furgoneta adaptada. Las donaciones pueden realizarse a través de la plataforma o mediante BIZUM al 00864.
Lo curioso es que, después de tantos kilómetros y de haber alcanzado ya la mitad del recorrido, César asegura que mantiene intacta la energía con la que salió de Cádiz. "Creo que estoy de subidón porque ni estoy cansado ni nada parecido", reconoce. Aunque sabe que el cuerpo puede tener su propia opinión cuando llegue el momento de parar.
El descanso llegará en Ponferrada y será entonces cuando, quizá, aparezca todo el cansancio acumulado. "Puede que aparezca todo lo de estos días", admite. Pero ese será otro día y otra historia que contaremos... o no. De momento, lo importante es que César sigue sumando kilómetros hacia Santiago y manteniendo intactas las ganas de completar un reto que empezó hace ya más de una semana en Cádiz.
Mañana tocará otra etapa "cómoda", desde Zamora hasta Benavente. Esta vez madrugarán no tanto para escapar del calor, sino para intentar llegar antes de que la lluvia vuelva a hacer su aparición. Y mientras César sigue pedaleando, también sigue abierta la posibilidad de ayudarle a convertir cada kilómetro en esperanza para ASPACE Soria.
Mañana, otro capítulo. ¡Buen camino!
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