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El santero que habló demasiado: la entrevista que le costó el puesto a Pablo Raposo

El santero que habló demasiado: la entrevista que le costó el puesto a Pablo Raposo

Actualizado 03/10/2026 14:05

En noviembre de 1980, el programa 'Fantástico 80' puso delante de José María Íñigo a un hombre con hábito de ermitaño que presumía de tener una moto para cada estación, que reconocía su afición a las quinielas y que se despidió con un saludo en catalán. Poco después ya no era el santero de la ermita de San Saturio.

Durante ocho años fue el personaje más pintoresco de San Saturio. Una noche de noviembre de 1980 habló ante millones de españoles y Soria no se lo perdonó. ¿Lo echaron por lo que dijo o por lo que la ciudad no quería que se supiera de ella?

Pablo Raposo Casasses, barcelonés, ocupó el puesto desde 1972 hasta 1980. Antes había sido santero en la ermita de Nuestra Señora de los Remedios, en Noviercas. Según el 'Diario de la historia soriana", era republicano, había combatido en la Guerra Civil y no ocultaba su simpatía por el PCE, en cuyo bar de la calle Campo, era un habitual.

Vestía hábito y sayal sin ser fraile ni haber tomado votos. En la entrevista lo explicó sin rodeos: es "el uniforme" del santuario. Hacía lo que se espera de un santero, como abrir y limpiar la ermita, acompañar a los turistas y pedir limosna por la ciudad, y además vivía a su manera. Tenía tres motos, pintadas y vestidas a juego con sus trajes, hacía el viacrucis los martes y los viernes y guardaba dos escopetas. Su etapa coincidió con la polémica de la Variante Sur, que llevó a Soria a periodistas y políticos. El blog cuenta que también presumía de conocer a Alfonso Guerra, Paco de Lucía y Francisco Umbral.

Lo que dijo en televisión

Pero, vamos al meollo de la cuestión. Ante las cámaras, en TVE, contó que el Ayuntamiento le pagaba 50 pesetas diarias y que limpiaba cunetas para que nadie lo tachara de enchufado. Habló de sus premios en las quinielas y de las motos que se compraba con ellos. Dijo que no ahorraba porque para él no existía "el mañana". Contó que había regalado un televisor al Partido Comunista de Soria y que se lo llevó en la moto. Sobre las escopetas, explicó que asustaban sobre todo a los perros y que a las parejas solo las espantó "al principio". Recordó también su peregrinación de 1951 desde Barcelona, vestido como San Roque por una promesa ligada a su salud, y su paso por un campo de concentración tras la guerra. Cerró la entrevista con un saludo en catalán.

Según el blog, la entrevista fue el único tema de conversación durante días en Soria. Muchos sorianos sintieron que los había dejado en ridículo. Tuvo que pedir disculpas, pero no bastó. El Ayuntamiento de la capital, sensible a la opinión pública, presionó al Cabildo de San Pedro, que era su empleador en la ermita, y el santero fue despedido de malas maneras.

¿Qué dijo realmente?

Aquí está la polémica. La transcripción de la entrevista no recoge ningún ataque directo a Soria. Lo que queda son confesiones de un hombre libre, pobre, aficionado al juego y a las motos y de ideas republicanas, en una ciudad que presumía de su santo. El blog sugiere que quizá dijo lo que Soria no estaba preparada para oír. Si el problema fue la imagen que se dio o el saludo en catalán, es algo que la ciudad nunca aclaró.

Después de ser despedido, Pablo Raposo volvió a Barcelona. Según el blog, acabó sus días en una residencia, amargado por lo ocurrido, aunque el propio blog lo presenta como algo que "dicen". Su sucesor, Cipriano Lozano Lara, estuvo entre 1981 y 1994 y fue el último que hizo vida de ermitaño, con alguna limitación. Desde los años noventa nadie vive en la ermita y la cuida el Ayuntamiento. Con Pablo Raposo se fue el último santero de los de antes, el que más hizo hablar de San Saturio.

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