Zoe tiene solo tres años, pero su corazón puede convertir una jornada cualquiera en una emergencia. La pequeña, vecina de El Burgo de Osma, padece una anomalía de Ebstein y un síndrome de Wolff-Parkinson-White, dos cardiopatías que pueden provocar arritmias, y su madre reclama una enfermera en el colegio para poder actuar de inmediato si sufre una crisis. Educación, por su parte, defiende que la atención a estos alumnos se articula mediante la coordinación entre los servicios educativos y sanitarios.
Zoe tiene tres años y cada mañana va a su colegio, en El Burgo de Osma, como cualquier otra niña de su edad. Pero su corazón hace que su día a día sea diferente. Nació con una anomalía de Ebstein y un síndrome de Wolff-Parkinson-White (WPW), dos patologías cardíacas que pueden provocar arritmias severas y que, según explica su madre Miriam Pintado, requieren "una respuesta sanitaria inmediata en caso de crisis". Por eso, su familia reclama que el centro educativo cuente con una enfermera escolar que pueda atenderla ante una eventual emergencia.
"Imagina que el corazón tuviera unos cables. Mi hija tiene momentos que esos cables hacen como un cortocircuito que le provoca arritmias y hay que saber cómo actuar", explica Miriam Pintado, madre de Zoe, a Soria Noticias. Según relata, cuando la niña sufre un episodio así puede ser necesario "que se coloque una vía, se haga incluso una reanimación, venga la ambulancia y se traslade de urgencia al hospital".
La familia comenzó a reclamar los apoyos necesarios antes de que Zoe comenzara el curso. En marzo, Miriam acudió a Educación con los informes médicos elaborados por los especialistas que siguen a su hija para solicitar los recursos que consideraban necesarios, entre ellos un logopeda y una enfermera escolar. Según explica, semanas después les comunicaron que las solicitudes estaban aprobadas.
Sin embargo, con la llegada de septiembre la situación cambió. "Nos afirmaron que los especialistas que habíamos solicitado estaban aprobados pero que, sobre la enfermera, teníamos que esperar", señala la madre.
Desde entonces, la familia asegura haber mantenido reuniones con responsables de Sanidad y Educación y haber intentado contactar en numerosas ocasiones con Inspección Educativa. "Intento llamar mil veces, sobre todo a inspección, pero ni me cogen el teléfono ni a mí ni a la directora del colegio", denuncia Miriam.
Mientras tanto, Zoe continúa acudiendo al colegio. Para controlar su estado, la directora del centro adquirió un pulsómetro con el que se comprueba su situación dos veces al día. Una medida que, según sostiene la madre, no resulta suficiente para atender una posible crisis cardíaca. "Ni los profesores ni el cuerpo directivo son médicos", apunta Miriam, quien asegura que incluso, desde Inspección, se habría planteado como alternativa que los responsables del centro realizaran un curso de primeros auxilios.
La familia sostiene que esta situación deja a Zoe en una posición de desigualdad respecto a otros alumnos con necesidades sanitarias. "Mi hija Zoe no está en igualdad de condiciones que otros niños", afirma la madre, que pone como ejemplo a alumnos con diabetes que, según asegura, "sí disponen de enfermera escolar en otros centros de la provincia. ¿Por qué mi hija no?", se pregunta.
La situación ha llegado hasta el punto de que, según relata Miriam a Soria Noticias, la inspectora de Educación que lleva el caso le habría planteado que, dado que Zoe tiene tres años y la escolarización no es obligatoria a esa edad, "no acudiera al colegio hasta que se asignara una enfermera". La madre asegura que ha pedido que esta indicación se le traslade por escrito y se plantea recurrir a la vía judicial.
"Mi hija no tiene por qué quedarse en casa si hay medios disponibles", defiende Miriam. Además, recuerda que los médicos que atienden a Zoe no contemplan intervenir sus cardiopatías mientras su situación no empeore. "Estos años que puede aprovechar para estar en clase con niños de su edad e ir aprendiendo, quieren que se los pierda", lamenta.
Consultado por Soria Noticias sobre la situación, el director provincial de Educación, Alfredo de Pablo, no entra a valorar el caso concreto de Zoe y recuerda que las necesidades específicas del alumnado se estudian a través de una Comisión Sociosanitaria integrada por la Consejería de Educación, Sanidad y Servicios Sociales a nivel regional.
Desde Educación explican que ambos ámbitos trabajan de forma coordinada "para garantizar la atención al alumnado con enfermedades crónicas o necesidades específicas", a través de los mecanismos establecidos entre las distintas administraciones.
Según la información facilitada por De Pablo, este modelo permite dar respuesta a las necesidades de los centros "sin requerir, con carácter general, la presencia permanente de un profesional de Enfermería en cada uno de ellos". La Consejería señala además que complementa estas actuaciones con políticas de prevención, bienestar educativo y promoción de hábitos de vida saludables.
La familia de Zoe, sin embargo, considera que las circunstancias concretas de la pequeña requieren una atención sanitaria especializada en el propio centro y mantiene su reclamación para que la niña pueda acudir al colegio con las garantías que, a su juicio, necesita.
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