La última convocatoria de este tipo fue el 14 de noviembre de 2012, hace ahora precisamente 14 años.
Los sindicatos mayoritarios ya han fijado el paro nacional a las puertas de las elecciones generales del 29 de noviembre. La cita supone una nueva movilización de este tipo en la historia democrática reciente del país, reactivando el debate sobre las reformas laborales y sociales.
La convocatoria, que ha sido confirmada con fecha esta mañana de miércoles 7 de octubre, será el 11 de noviembre. Llega tras los anuncios cursados por parte de las principales organizaciones sindicales, que buscan presionar antes de la cita con las urnas y teniendo como hilo conductor el llamado 'Caso Mari Carmen' que ha llevado a movilizaciones que buscan reivindicar el acceso a la vivienda. El anuncio oficial sitúa la jornada de protesta en la víspera de la campaña electoral, lo que añade una fuerte carga política al escenario social.
Con este nuevo llamamiento, España afronta un escenario de movilización que no se registraba desde hace más de una década. Las organizaciones convocantes justifican la medida ante la necesidad de defender los derechos laborales y frenar las políticas que, a su juicio, precarizan el empleo en el actual contexto económico.
Para comprender el alcance de esta convocatoria, es necesario analizar los precedentes históricos. Desde la aprobación de la Constitución, el país ha vivido diversas jornadas de paro que han medido las fuerzas entre los sindicatos y los distintos gobiernos de la democracia.
La historia democrática española cuenta con varios hitos donde la concertación social se rompió por completo. El próximo 11 de noviembre se sumará a una lista de movilizaciones que comenzaron a mediados de la década de los ochenta y que han marcado el rumbo de la legislación laboral del país.
La primera gran protesta de la etapa constitucional tuvo lugar el 20 de junio de 1985. Convocada por Comisiones Obreras (CCOO) y otras fuerzas minoritarias, la jornada se dirigió contra la reforma de las pensiones del Gobierno socialista de Felipe González.
Tres años después, el 14 de diciembre de 1988, se produjo el conocido como 14-D. Un llamamiento hecho de forma conjunta por la UGT y CCOO contra el Plan de Empleo Juvenil, este paro es considerado el más masivo de la historia reciente, logrando detener la actividad productiva y la emisión de la televisión pública.
Ya en los noventa, el 28 de mayo de 1992 se convocó un paro de media jornada contra el recorte de las prestaciones por desempleo, una medida bautizada popularmente como el «decretazo». Posteriormente, el 27 de enero de 1994, los sindicatos volvieron a paralizar el país contra una reforma laboral que abarataba el despido y regulaba las empresas de trabajo temporal (ETT).
El cambio de siglo trajo nuevos conflictos. El 20 de junio de 2002 se celebró el 20-J, una huelga general contra la reforma del subsidio de desempleo planteada por el Ejecutivo de José María Aznar. Precisamente ese año y en la provincia, se produjeron 23 paros secundados por 7.392 huelguistas.
La crisis financiera de 2008 desencadenó una nueva ola de protestas. El 29 de septiembre de 2010 se convocó un paro general contra la reforma laboral y la congelación de las pensiones decretada por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero.
El año 2012 marcó un hito histórico al registrar dos huelgas generales en un mismo ejercicio. La primera tuvo lugar el 29 de marzo contra la reforma laboral de Mariano Rajoy. Meses después, el 14 de noviembre, el país se sumó a una jornada de protesta europea contra las políticas de austeridad, cerrando así el último gran ciclo de paros generales hasta la fecha.
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