El pronóstico tradicional augura que a partir del día 17 bajarán notablemente los termómetros.
Las cabañuelas daban un período de lluvias del 2 al 9 de octubre, para la provincia de Soria y a fe que dieron en el clavo. Las precipitaciones fueron desiguales en la geografía soriana. En Pinares Altos ha llovido más que en los Bajos. Recordar que el anterior episodio de lluvias fue del 27 de abril al 12 de mayo.
Pese a que no han sido muy abundantes, sí han sido suficientes para que aparezca el verdor otoñal, aunque haría falta que lloviera un poco más, también para las setas.
Las mismas condiciones que se han dado del 2 al 9 de octubre se volverán a producir del 23 al 28 de septiembre del año que viene y del 11 al 17 de octubre de 2028, por lo que tiene que llover algún día en dichos períodos. Esta situación se vivirá también, del 24 al 31 de diciembre de este mismo 2026, y lo más seguro es que estas precipitaciones podrán ser de nieve, por lo que tendremos Navidades blancas.
Las cabañuelas decían que a partir del 9 bajaban las temperaturas, sobre todo, las mínimas y a partir del 17, bajan tanto las mínimas como las máximas, con una alta probabilidad de heladas, y nos visitará la bardera.
Podría llover del 26 al 31, sobre todo, el 29, 30 y 31, por las tardes, pero con poca intensidad. "Del 19 al 29 de octubre algún día llueve". Sobre todo el 19, de madrugada y por la mañana.
Las cabañuelas daban, también, terremotos o erupciones volcánicas del 9 al 19 de octubre. El 9 hubo un terremoto de 7,7 de magnitud en Panamá y otro de 3,6 cerca de Pamplona.
El día 4 de octubre fue San Francisco de Asís. Por cierto, muchos sorianos desconocen que estuvo por aquí. Estuvo en Soria en el año 1214, camino a Santiago de Compostela. Indicó lugares, a las afueras de la ciudad, en la dehesa, que en aquel tiempo era el arrabal de Soria, para construir un convento. Y para muestra un botón, lo que hoy es la iglesia de San Francisco.
"El cordonazo de San Francisco de Asís, por tierra, mar y aire se ha notar; cielo escamudo, vendaval duro". Este refrán quiere decir que, en estos días, suelen venir los primeros temporales de importancia del recién estrenado otoño. Se acaba el veranillo de San Miguel, y comienzan las lluvias, los vientos y el frío. Se siente por todos los sitios, tanto en el mar, en la tierra y en el aire. Estos días hemos tenido un cordonazo de San Francisco, que finalizó el día 8, cuando llegó la bardera. En Soria, hemos tenido un pequeño cordonazo.
Donde sí han tenido un cordonazo, la gota fría, estos días, ha sido en el Mediterráneo, en Cataluña, con vientos fuertes y lluvias torrenciales. El cordonazo a los que más afectaba ha sido a los marineros y a los pescadores. El mar se embravecía con la llegada de una masa de aire frío, que se juntaba con el calentamiento acumulado del mar de todo el verano y se originaba la gota fría, que favorecía la formación de tormentas fuertes, con vientos, también, muy fuertes.
Hoy en día al cordonazo, a la gota fría, lo han rebautizado con el nombre de 'Depresión Aislada en Niveles Altos' (DANA). Ahora lo han vuelto a rebautizar, otra vez, como medicane, del inglés mediterranean hurricane, esto es, huracán mediterráneo. Dejémonos de monsergas: esto se ha llamado gota fría toda la vida.
Hablando de gota fría. Puede haberla otra vez, en el Mediterráneo, con la luna en fase creciente, es decir, del 17 al 25 de octubre. En Soria puede llegar viento frío, es decir, la bardera, y algunas precipitaciones mancha-coches. Cuando hay gota fría en el Mediterráneo, en Soria llueve poco.
Al final de verano y al comienzo del otoño, es cuando mejor se oyen las estridulaciones (del latín estridere, que significa chirriar, chillar como estridente) de los grillos. Dado que estos insectos no cantan con la boca, no tienen cuerdas vocales, sino que estridulan. Algo que lo hacen frotándose las alas, lo que origina ese chirrido.
Es al final del período estival y al principio del otoño, cuando mejor se oyen. Los machos llegan a su madurez reproductiva y estridulan para atraer a las hembras y delimitan su territorio antes de la llegada del frío.
Los grillos son ectotermos (del griego ecto, afuera, y thermo, caliente), dependen de la temperatura exterior para regular su energía.
Al final del verano y al comienzo del otoño las temperaturas son las ideales para regular su energía. Cuanto más calor, más rápidas son las estridulaciones, ya que frotan sus alas a mayor velocidad.
Por las estridulaciones de los grillos, se puede saber la temperatura ambiente. Contando los 'cri-cri' que se producen durante ocho segundos, y le añadimos cinco, nos da una estimación muy precisa de la temperatura ambiente. Estos sonidos, se cuentan bien en este tiempo, al comienzo del otoño, que son más pausados. Cuando hace mucho calor es difícil enumerarlos. Esto se conoce como la ley de Dolbear.
Estos días da gusto escuchar el canto del grillo. En la plaza Mayor de la capital soriana hay un grillo, a la entrada, a la derecha, según se viene del Collado, que se oye en toda la plaza. Se pueden contar, perfectamente, las estridulaciones, y saber la temperatura.
Me imagino que dejarán de estridular el día 17, que bajan bastante las temperaturas. Cuando los termómetros caen por debajo de los 14°, los grillos callan.
"Por la Virgen del Pilar, el tiempo empieza a cambiar".
"En seco o en mojado, por San Lucas (18) ten sembrado".
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