Dos variedades que afloran en los montes sorianos y que es preciso conocer para evitar confusiones, que se dan cuando todavía no se han desarrollado. Muy a tener en cuenta y, en caso de duda, dejarlas donde afloran.
La temporada de setas en la provincia de Soria siempre es atrayente para propios y foráneos. Sin embargo, y aunque pueda parecer recurrente, es preciso insistir en que la recolección de hongos exige extrema precaución para evitar intoxicaciones graves causadas por la similitud entre especies comestibles y venenosas. De ahí que los expertos sigan incidiendo en que la formación y la prudencia son fundamentales antes de consumir cualquier ejemplar recolectado.
Entre los mayores riesgos para los recolectores destaca la posible confusión entre la 'Amanita phalloides', conocida popularmente como cicuta verde, y la 'Amanita caesarea' u oronja, también denominada como huevo de rey. Mientras la primera es la responsable de la mayoría de los fallecimientos por consumo de setas en España, la segunda está considerada una de las mayores delicias gastronómicas.
Para evitar desenlaces fatales, es imprescindible conocer al detalle las características morfológicas que diferencian a ambos hongos. Un solo error en la identificación puede desencadenar el denominado síndrome faloidiano, un cuadro clínico que destruye el hígado en pocas horas.
La cicuta verde presenta una morfología muy definida, aunque su coloración puede variar ligeramente según las condiciones climáticas. Su sombrero suele medir entre cinco y 15 centímetros de diámetro, con tonalidades que van desde el verde oliva hasta el amarillento o el pardo claro.
El elemento clave para su identificación se encuentra en el reverso del sombrero, donde las láminas son completamente blancas y libres. Su pie, de color blanco o con dibujos en zigzag de tono verdoso, cuenta con un anillo colgante y membranoso en la parte superior.
En la base del pie, que suele estar enterrada, se localiza la volva en forma de saco, una estructura membranosa de color blanco que envuelve la base del hongo y que resulta vital desenterrar para una correcta identificación.
La seta de los césares destaca por su vistosidad y sus colores cálidos, muy diferentes en su estado óptimo de desarrollo a los de la especie venenosa. El sombrero de este hongo presenta un color naranja intenso o rojizo, liso y sin restos de volva en su superficie.
A diferencia de la especie mortal, las láminas y el pie son amarillos, un color dorado muy característico que facilita su distinción inmediata. El anillo, también de color amarillo, es amplio, estriado y cae en forma de falda sobre el pie.
La base del pie está envuelta por una volva blanca, grande y carnosa, que destaca notablemente sobre el color amarillo del tallo. Cuando el ejemplar es joven, emerge de esta volva con una forma que recuerda a la de un huevo de gallina.
La mayor parte de los accidentes ocurren cuando los ejemplares se recolectan en estado de huevo o cuando las condiciones meteorológicas alteran sus colores. En sus primeras etapas de crecimiento, ambas especies permanecen cerradas dentro de su volva blanca, lo que las hace casi idénticas a simple vista.
Además, las lluvias intensas pueden lavar el color del sombrero de la 'Amanita caesarea', decolorándolo hacia tonos más amarillentos o verdosos, similares a los de la 'Amanita phalloides'. De igual modo, el sol puede aclarar el sombrero de esta especie mortal, confundiendo a los recolectores inexpertos.
Por este motivo, los micólogos recomiendan descartar siempre los ejemplares jóvenes que no hayan completado su desarrollo. Asimismo, se aconseja extraer la seta completa, incluyendo la base del pie, para comprobar la presencia de la volva y el color de las láminas.
Decir también que la normativa de Castilla y León no permite recoger la cesárea cerrada. Solamente puede hacerse cuando la volva está abierta completamente y el anillo roto. Y ya se sabe, en caso de dudar o vacilar, lo mejor es dejar el ejemplar en cuestión en el mismo lugar donde crece.
La regla de oro de la micología es no consumir jamás ninguna seta de la que no se tenga una certeza absoluta del cien por cien sobre su identidad. Ante la menor inseguridad, es necesario acudir a una asociación micológica o desechar el ejemplar de inmediato.
Para garantizar una práctica segura en los montes sorianos, se aconseja seguir las siguientes pautas:
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