La sequía de este año, unida a las riadas del Duero este año, merman la balanza y la afluencia. Ello no supone la gran afluencia de público y familiar en este certamen que cumple ahora 13 ediciones.
San Esteban de Gormaz volvía a reencontrarse con sus hortelanos, tanto del núcleo principal del municipio como de sus pedanías. Y lo hacía dando protagonismo al producto estrella que se recolecta por estas fechas: la calabaza. La localidad ribereña ha acogido la edición número 13 de su concurso del ejemplar más grande, que este año no ha alcanzado el peso de otras convocatorias. Aun así, José Luis Redondo, de Alcozar, se llevaba el premio (un jamón y un lote de botellas de vino) con una cucurbitácea que daba en el peso la friolera de 87 kilos. Redondo, por cierto, resultaba también premiado con otro pernil en el sorteo organizado para la ocasión.
Este año, el intenso calor que se ha vivido a partir de mayo -a mediados de este mes se siembran las pepitas-, y también las fuertes crecidas del Duero que anegaron huertas, han llevado a que el concurso no haya lucido como en ocasiones anteriores, si bien la gran afluencia de público de todas edades, y sobre todo en familia, ha sido la constante en el entorno de las antiguas escuelas durante el mediodía.
El concurso también acogía otro certamen, el de la mejor presentación, donde cerca de una veintena de conjuntos han adornado los espacios verdes con composiciones coloridas y curiosas formas en los ejemplares expuestos. Hueco también aquí para los niños, que han presentado sus labores y que han sido obsequiados con un detalle por parte de la organización, la Coral Villa de San Esteban, colectivo dinamizador de la cultura, no solo la que atañe al canto, sino de otros ámbitos como es el caso de hoy.
Jessica Redondo, la directora de la agrupación musical y Eva Nafría, acudían disfrazadas con la sota y el rey de bastos, portando sendas calabazas para acompañar su atuendo, dando una pincelada desenfadada al encuentro. Redondo, que también está al frente de la Escuela Municipal de Música ha indicado a Soria Noticias que "este año hay menos calabazas, pero la acogida siempre es buena, como se puede ver". Ha querido también reconocer la implicación vecinal y de los miembros de la coral para la consecución de esta cita.
El concurso nació tras un viaje de la Coral a la localidad navarra de Valtierra, donde también celebraban otro similar, aunque con unidades que llegaban a los mil kilos. "Les pedimos semillas y después las repartimos aquí. Así comenzó todo", ha indicado Redondo.
También entre los organizadores se encontraba Félix Redondo, quien ha explicado que para lograr los grandes ejemplares como los que hoy acudían al concurso "se necesitan cien metros cuadrados de terreno", y el cuidado, además del riego, pasa también por "controlar el pH del suelo", dotándolo con el abono necesario para conseguir estas magníficas unidades.
Finalmente, Jessica y Eva eran premiadas por el conjunto de calabazas presentado, dando también reconocimiento a la labor que han venido desarrollando.
Una mañana soleada y de abultada afluencia en San Esteban, que a buen seguro mejorará las balanzas de sus calabazas al año que viene. Si el tiempo no lo impide.
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