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La ley de Arte Rupestre

La ley de Arte Rupestre

Los doctores Julio Martínez y Carlos de la Casa continúan su viaje para descubrir a fondo la provincia de Soria a través de su patrimonio y sus Bienes de Interés Cultural. De la mano de Carlos de la Casa, descubrimos los instrumentos musicales, especialmente los órganos, y algunos de los ejemplos que podemos encontrar en la provincia de Soria. Este periplo nos acompañará a lo largo de los próximos meses para descubrir la impresionante riqueza patrimonial de Soria.


“Si nadie se dio cuenta de que había pintura hasta 1951 es evidente que muchas de la extracción de los abrigos pudieron llevarse restos pictóricos”, Dr. Juan Antonio Gómez Barrera.

La Ley de Patrimonio Histórico Español (16/1985), en su artículo 40,2 dice textualmente: “Quedan declarados Bienes de Interés Cultural por ministerio de esta Ley las cuevas, abrigos y lugares que contengan manifestaciones de arte rupestre”.

En 1999 escribíamos: “El mundo del arte prehistórico siempre ha sido apasionante y aún hoy, aunque ya no existen las grandes discusiones de antaño, no olvidemos que se llevó esta área de la ciencia al Concilio de Colonia de 1860, continúa siendo un campo de gran atracción, incluso para los no especialistas”

Hablando de especialistas podemos afirmar que España siempre ha contado con investigadores de primera línea y para no remontarnos al siglo XVIII y arrancar con López de Cárdenas, nos limitaremos al pasado siglo XX en donde Martín Almagro Basch, Eduardo Ripoll, Pilar Acosta o Antonio Beltrán establecieron una serie de planteamientos, de un gran valor para el estudio del arte rupestre, en los diferentes territorios de la Península.

Soria no ha sido una excepción, pues junto al descubridor de las pinturas de Valonsadero, Teógenes Ortego, tenemos la suerte de contar con el máximo especialista vivo de España en este campo de la investigación arqueológica. Nos referimos al prof. Dr. Juan Antonio Gómez-Barrera.

En Castilla y León existe un excepcional conjunto de arte rupestre, tanto en cuevas como al aire libre. Entre estas manifestaciones se pueden destacar varios conjuntos al aire libre siendo, probablemente uno de los más destacables, el de Valonsadero (Soria).

Aunque realizaremos una relación de los B.I.C. sorianos con grabados y/o pinturas, nos vamos a permitir dedicar un espacio más completo a dos ambientes. Por una parte, la Placa de Villalba y por otra el conjunto de Valonsadero.

Placa de Villalba

Esta pieza fue declarada Bien de Interés Cultural, con categoría de bien inmueble, por el Acuerdo 77/2014 de la Junta de Castilla y León.

Es una placa con grabados paleolíticos conocida como «Placa de Villalba» y considerada el hallazgo arqueológico del siglo XX. Es una pieza de pizarra paleozoica negra, de forma rectangular, de 36,5 cm de largo, 7,6 cm de ancho. Se puede visitar en el Museo Numantino.

Está grabada sobre un soporte aplanado, con elementos dispuestos en hilera por las dos caras y en algunos de sus bordes. Se han podido distinguir un total de veintiséis animales, trece en cada cara, todos équidos y cápridos, con un claro predominio de estos últimos, dispuestos con orden y aparente simetría.

El análisis estilístico de los grabados permite situar la pieza en un único momento, entre el Solutrense Final y el Magdaleniense III-IV, en torno a 14.000 años a.C., enmarcándose en un momento avanzado del estilo III de Leroi Gourhan. Siendo, al día de hoy, el único elemento de arte mueble existente en la Comunidad de Castilla y León con representación de fauna paleolítica.

Dado su valor cultural ha sido incluida como hito dentro del Itinerario Cultural «Caminos de Arte Rupestre Prehistórico», declarado por el Consejo de Europa en 2010.

Pinturas rupestres de Valonsadero

Al hablar de Valonsadero hay que pensar en el citado Teógenes Ortego, arqueólogo soriano que descubrió el domingo 5 de agosto de 1951 algunas pinturas de Valonsadero.

Tiene este autor, en su haber, 35 publicaciones sobre arte rupestre, desde la “Cueva del Pudial en Ladruñán” (1946) hasta el “Covachón del Puntal” (1987). Un elenco clave para el estudio de esta materia, cuya recopilación la guardamos como joya científica, en nuestra biblioteca, gracias al obsequio que nos hizo nuestro amigo el Dr. Gómez-Barrera, a quien seguiremos literalmente en estos breves párrafos.

La pintura rupestre esquemática se compone de una amplia variedad de diferentes motivos reducidos a auténticos esquemas, siendo su soporte, por lo general, superficies regulares tanto de abrigos como de covachos.

En el conjunto de Valonsadero se pueden admirar casi una veintena de tipos: figuras humanas, cuadrúpedos, aves, peces, serpentiformes, pectiniformes, ídolos, armas, puntos. Siendo los más frecuentes escenas de pastoreo, caza, trabajos agrícolas, rituales de iniciación, relatos de la vida cotidiana.

El predominio de las citadas figuras humanas y los animales ha llevado a algunos investigadores a marcar el interés de los pintores por los aspectos de cotidianidad, reflejados en la temática mencionada.

Igualmente se ha hablado de alguna interpretación religiosa marcada por las máscaras rituales, como, por ejemplo, en el 'Covacho del Morro'.

A principios de esta década un nuevo abrigo fue descubierto. "Es una continuación de las pinturas que tenemos en el monte, pero con una novedad extraordinaria que aparece la representación de tres manos", afirmó el Dr. Gómez Barrera. Es un conjunto que también refleja un cuadrúpedo y una figura humana, destacando las citadas tres manos, derechas: “empapada la mano en pintura y aplicada directamente sobre la pared, con los dedos muy abiertos".

La técnica empleada es muy simple y uniforme. Son tintas planas obtenidas a partir de pigmentos extraídos de las propias rocas, mezclados con grasas de animales. En los colores, prima la gama de rojos y las figuras, por lo general, fueron realizadas por grandes trazos esquemáticos.

Es curioso observar como, en algunos abrigos, el artista aprovechó la propia forma de la roca para marcar volúmenes o representar parte de las figuras.

El Ayuntamiento de Soria, en su día, con el objetivo de defender el conjunto y salvaguardar el mismo, llegó a emitir un bando dictando diversas normas, especialmente para evitar la presencia de vehículos (15 de febrero de 1983).

Y en diferentes ocasiones ha editado trípticos con una información suficiente como para hacer un interesante recorrido y poder observar los abrigos más importantes: 'Las Covatillas', 'El Peñón del camino de Pedrajas', 'El Abrigo del Pozo', 'El abrigo del Tubo', 'El Covachón del Puntal', 'La Lastra', 'El Mirador', 'La Umbría del Colladillo', 'Peña Somera', 'Peñón de la Visera', 'Covachón del Morro', 'El Peñón del Majuelo', 'Los Peñascales I, II y III', 'El Tolmo del Morellón', 'El Murallón del Puntal'. Existen casi el doble de los citados y no debemos de olvidar los ubicados en las pedanías de Pedrajas y Oteruelos.

Este espacio territorial, lugar privilegiado formado por nuestro Monte de Valonsadero, Fuentetoba, Oteruelos y Pedrajas, fue un punto fundamental para los grupos de pastores y cazadores itinerantes de Calcolíticos y del Bronce Antiguo. Y ahí nos dejaron plasmados sus signos y figuraciones reflejando sus modos de vida y sus creencias. No se debe olvidar que estos parajes de paso se encuentran en una confluencia de caminos y encrucijadas de valles y ríos.

En el resto de nuestra provincia existen importantes conjuntos, ya de grabados, ya de pinturas rupestres, protegidos por la legislación vigente. Lógicamente no vamos a nombrar todos ellos, pero sí mencionaremos algunos de los más importantes.

'El abrigo de la Dehesa o de Carlos Álvarez', en Miño de Medinaceli; en la zona de Tiermes, tenemos varios abrigos en Ligos, Valvenedizo y Castro; en el Barranco de la Mata, en Sotillos de Caracena hay doce abrigos; veintiuno en la Cañada de Retortillo; siete en Sotillos; doce en el valle del Río Manzanares, etc.

Soria en general y Valonsadero en especial constituyen un verdadero museo de arte rupestre al aire libre, como han indicado algunos prehistoriadores. Es curioso observar como, tras ser descubierto en 1951, ya aparece en la bibliografía especializada: “Las Artes y Los Pueblos de la España Primitiva”, obra publicada por José Camón Aznar, 1954, en Espasa-Calpe.

Sirvan estas líneas, pese a ser reiterativas, para reconocer aquel hallazgo en el inicio de la mitad del pasado siglo por Ortego Frías y la labor científica y pedagógica, de alto nivel, que viene realizando desde hace más de cuatro décadas el Dr. Gómez Barrera.

¿Qué leer?

ARECO, S.L. (2002). Pinturas rupestres del Monte Valonsadero. Soria. Soria, Junta de Castilla y León.

GÓMEZ-BARRERA, Juan Antonio. (1982). La Pintura Rupestre Esquemática en la Altimeseta Soriana. Soria, Ayuntamiento de Soria.

GÓMEZ-BARRERA, Juan Antonio. (1992). Grabados rupestres postpaleolíticos del Alto Duero. Soria, Junta de Castilla y León.

GÓMEZ-BARRERA, Juan Antonio. (1999). La Cueva de Las Salinas de San Esteban de Gormaz. Documentación y estudio de sus grabados rupestres. Salamanca, Ayuntamiento de San Esteban de Gormaz.

GÓMEZ-BARRERA, Juan Antonio. (2001). Ensayos sobre el Significado y la Interpretación de las Pinturas Rupestres de Valonsadero. Soria, Diputación Provincial.

GÓMEZ-BARRERA, Juan Antonio. (2001). Pinturas Rupestres de Valonsadero y su entorno. Soria, Caja Rural de Soria.

GÓMEZ BARRERA, Juan Antonio. (2004). De Arqueología Soriana, Soria, Diputación Provincial. págs. 45-55 y 89-125.

¿Qué ver?

- Recorrido por Valonsadero

- Museo Numantino: Placa de Villalba

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