Cada vez es más habitual vaciarla, abrirle unos ojos y encender una vela en su interior cuando se acerca Halloween, aunque Soria apenas dedica una hectárea a su cultivo. La hortaliza que se ha convertido en símbolo de la noche de difuntos tiene una historia que contar, entre las costumbres de los pueblos, los rituales del fuego y las nuevas formas de celebrar Todos los Santos.
Hay un momento del otoño en el que las calabazas dejan de ser solo una hortaliza para convertirse en un evocador objeto de decoración. Con la irrupción de la celebración de Halloween en la asignatura de inglés en los colegios, en Soria la calabaza se ha popularizado como portavelas no hace tantos años y su imagen forma parte ya del paisaje provincial de finales de octubre.
Pero detrás de esa estampa tan reconocible se da la paradoja de que en Soria, pese a que cada vez resulta más familiar verla asociada a la noche de difuntos, apenas se cultiva.
Los datos de la Junta de Castilla y León sitúan en una hectárea la superficie dedicada a la calabaza en la provincia. Claro que, en esa estadística, no se recoge el mimo con el que las crían los propietarios de los huertos particulares, como los que producen los magníficos ejemplares que compiten en el único concurso que homenajea a la anaranjada hortaliza organizado desde hace 12 años por la Asociación Coral Villa de San Esteban con el apoyo del Ayuntamiento de San Esteban de Gormaz.
Pero la historia más interesante no está en el campo, sino en la manera en que ha ido ganando terreno en nuestras costumbres. Su imagen se ha convertido en uno de los emblemas de Halloween, pero su historia comienza lejos de las grandes calabazas que hoy llenan escaparates y decoraciones.
Hace siglos, en Irlanda y Escocia se utilizaban nabos y otros vegetales que se vaciaban y tallaban para introducir una luz. La costumbre viajó a Estados Unidos con los emigrantes irlandeses a mediados del siglo XIX. Allí se encontraron con que las calabazas eran abundantes y mucho más grandes y fáciles de trabajar.
La calabaza se convirtió así en la cara visible de una celebración que ha ido extendiéndose más allá de sus lugares de origen. También en Soria, donde la noche de difuntos tenía sus propias formas de vivirse, la hortaliza ha encontrado un nuevo espacio al calor de Halloween.
No conviene confundir, sin embargo, la popularidad actual con la tradición de la provincia. Las costumbres sorianas documentadas para estas fechas remiten a los cantos de ánimas, los toques de campana o las hogueras y al fuego, pero la calabaza tallada no aparece como un elemento central de ese repertorio.
De la elección del corte a los últimos retoques, Soria Noticias te ofrece una guía práctica para convertir una calabaza de temporada en una linterna terrorífica y conseguir que conserve su aspecto durante más tiempo. La duración dependerá, sobre todo, de la frescura de la pieza, de su limpieza y su temperatura.
1. Limpia la calabaza y prepara la tapa
Lava y seca bien la calabaza antes de empezar. Dibuja un círculo alrededor del tallo y corta la tapa con un cuchillo pequeño de sierra (paso, este, no apto para niños), inclinando la hoja hacia el centro para crear un borde que impida que se cuele dentro. Haz una pequeña muesca para recordar su posición al volver a colocarla. Trabaja sobre una superficie estable y mantén los dedos alejados de la trayectoria del cuchillo.
2. Vacía el interior por completo
Retira con las manos o una cuchara las semillas, los filamentos y la pulpa. Después, raspa las paredes interiores con una cuchara resistente o una cuchara de helado hasta eliminar los restos blandos. Intenta dejar un grosor uniforme de unos dos o tres centímetros, suficiente para mantener la estructura y facilitar el tallado.
3. Dibuja la cara antes de cortar
Marca los ojos, la nariz y la boca con un rotulador. Puedes optar por los clásicos triángulos y una sonrisa dentada o diseñar una expresión más original. Comprueba que el dibujo quede centrado y que las piezas no sean demasiado estrechas, ya que podrían romperse al retirarlas. Si es la primera vez que la haces, elige formas sencillas y líneas amplias.
4. Talla los ojos, la nariz y la boca
Solo para adultos. Con un cuchillo pequeño de sierra específico para tallar calabazas, sigue las líneas con movimientos cortos y controlados. Trabaja sin prisas, corta siempre en dirección contraria a las manos y empuja suavemente los fragmentos hacia el interior cuando estén desprendidos. Retíralos después desde dentro.
5. Limpia, seca y alarga su duración
Retira los restos de pulpa, seca el interior con papel de cocina y limpia las zonas cortadas. Para frenar el deterioro, algunas 'recomendaciones hortícolas' aconsejan aplicar vaselina en los bordes expuestos. También existen tratamientos desinfectantes diluidos, pero deben utilizarse siguiendo estrictamente las indicaciones de la etiqueta y sin mezclarlos con otros productos. Colócala en un lugar fresco, seco y a la sombra. Una luz LED es preferible a una vela, porque el calor acelera el deterioro y aumenta el riesgo de incendio.
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