Cristina Rubio, secretaria de la sección sindical CCOO Correos Soria, denuncia la pérdida de 124 trabajadores en cuatro años, la falta de cobertura de bajas y jubilaciones y una reorganización que ha ampliado los recorridos rurales y urbanos.
La falta de personal, el aumento de la carga de trabajo y la reorganización de las rutas de reparto han elevado la tensión en Correos en la provincia de Soria. Cristina Rubio, secretaria de la sección sindical CCOO en la empresa postal, denuncia que "la plantilla debe asumir cada vez más tareas con menos efectivos, mientras algunas bajas y jubilaciones quedan sin cubrir" y los recorridos rurales se amplían sin que, a su juicio, "se reconozcan los kilómetros y los tiempos necesarios para completarlos".
Según los datos aportados por Rubio, Correos ha perdido 124 trabajadores en la provincia en los últimos cuatro años, dentro de una reducción de unos 7.000 efectivos en el conjunto de España. Una evolución que, advierte, repercute tanto en las condiciones laborales como en la prestación de un servicio postal especialmente relevante en una provincia extensa, envejecida y con numerosos núcleos de población dispersos.
Soria Noticias ha intentado ponerse en contacto con Correos Soria para conocer la postura de la empresa, pero la provincia depende de la sede de Bilbao, donde hemos solicitado la información, sin éxito.
La plantilla soriana supera los 100 trabajadores, de los cuales, alrededor de 30 son eventuales y se encargan, entre otras funciones, de cubrir bajas, licencias y excedencias. La secretaria de CCOO también señala "la existencia de 12 plazas estructurales que llevan aproximadamente año y medio siendo desempeñadas por personal eventual". A ello se suma, según sus cifras, "una parcialidad del 15 % en el conjunto de la plantilla y una eventualidad superior al 8 %".
Rubio denuncia que "las ausencias no siempre se cubren desde el primer momento" y que, en el caso de las jubilaciones, la plaza no se sustituye necesariamente. Según explica, en ocasiones "la empresa espera a que se acumule suficiente carga de trabajo para contratar a alguien". También critica que algunos trabajadores eventuales se incorporen sin recibir la formación que considera necesaria para desarrollar sus funciones.
Uno de los principales focos de conflicto se encuentra en la reorganización del servicio postal, donde Cristina Rubio acusa a la empresa de "adoptar decisiones organizativas sin contar con los sindicatos". Asegura que "se han celebrado reuniones con la plantilla sin presencia sindical" y que la información sobre determinadas decisiones "se ha trasladado cuando estas ya estaban cerradas". Hechos que han llevado al sindicato a presentar una demanda por una modificación sustancial de las condiciones de trabajo.
Según explica, los cambios introducidos por la empresa supusieron "la eliminación de seis rutas de reparto rural que salían de Soria y afectaron también a ocho rutas o zonas de reparto de la capital". La secretaria sindical sostiene que "la reorganización ha incrementado el contenido de las rutas que deben asumir los trabajadores". En el medio rural, los carteros tienen que "atender los pueblos incluidos en sus recorridos y garantizar la cobertura del servicio durante los cinco días establecidos".
Sin embargo, denuncia que "los kilómetros reconocidos por la empresa no siempre se corresponden con las distancias que realmente deben recorrer". Rubio pone como ejemplo rutas a las que se han incorporado "alrededor de 15 pueblos más, mientras que el incremento reconocido en el recorrido ha sido de apenas diez kilómetros". Una diferencia que, a su juicio, dificulta cumplir con los tiempos de reparto previstos.
La representante de CCOO asegura que la respuesta informal de la empresa ante estas dificultades es que los trabajadores "se busquen las mañas" para completar el servicio. Sin embargo, considera que las condiciones establecidas hacen prácticamente "imposible realizar todo el recorrido dentro del tiempo disponible".
La situación también afecta al reparto urbano. Rubio advierte de que la falta de efectivos y la reorganización de los servicios dificultan mantener la distribución habitual de la correspondencia en algunas zonas de Soria capital. "La gente se está poniendo muy de uñas y se está tensando mucho la cuerda", resume al describir el ambiente entre los trabajadores.
La falta de efectivos también se refleja, según los datos aportados por la delegada sindical, en las dificultades para cubrir las necesidades durante los periodos de mayor actividad. Rubio asegura que "este verano pasado hubo un 5% menos de personal que en el anterior y que el 40 % de las plazas no llegó a cubrirse".
Estas cifras reflejan, según denuncia, "las dificultades de la plantilla para asumir el reparto ordinario cuando coinciden vacaciones, bajas y otras ausencias". A ello se suma el efecto de las jubilaciones y la falta de sustituciones, que incrementan "la carga de trabajo de quienes permanecen en sus puestos".
Cristina Rubio considera que "Correos no está prestando suficiente atención a los problemas organizativos que afectan al servicio". Aunque reconoce que el volumen de cartas ha disminuido, pero también son más importantes para el ciudadano "como las citas del médico o de las Administraciones Públicas que requieren de plazos temporales". Una situación a la que la dirección de Correos "no está prestando atención", mientras los trabajadores tienen que asumir cada vez más funciones, como "vender seguros o repartir publicidad".
Rubio ha puesto la campaña electoral en la que estamos inmersos como ejemplo de la gestión de la empresa pública". Correos está "obligado a repartir la propaganda electoral", entre otras cosas. Para cumplir con el trabajo extra que traen las votaciones, el Gobierno de la Nación ha destinado entre 60-70 millones de euros para que puedan hacer frente a este incremento de trabajo.
Según los datos proporcionados por la secretaria de la sección sindical CCOO, "en las pasadas elecciones, hubo 6.298 solicitudes de voto en Soria. Para estas del 29 de noviembre, se prevé que se llegue, a nivel estatal, al millón de solicitudess. Por eso, la inyección de dinero, porque se necesita contratar cerca de 20.000 personas, en todo el país, únicamente para los comicios".
Sin embargo, Rubio expresa que "desde la dirección se está usando ese dinero para contratar a menos gente pero se hacen contratos de más tiempo para cubrir las campañas del Black Friday y Navidad". De esta manera, para la sindicalista, "matan tres pájaros de un tiro". Para los sindicatos, la estrategia es clara porque "los nuevos contratos no consta que sean por 'campaña electoral' como debería aparecer, sino por incremento de la carga de trabajo".
Para Rubio, esta situación va en deterioro de los trabajadores que, en época de elecciones, "se toman muy en serio su trabajo, saben de la responsabilidad que recae en ellos y siguen a rajatabla el procedimiento; a pesar de lo que algunos quieran decir o insinuar sobre el voto por correo", a lo que añade que "estas medidas solo sirven para reforzar el negocio de la empresa y no resuelven los problemas estructurales de personal y de organización que arrastra el servicio postal".
Más allá de las condiciones laborales, Rubio alerta del impacto que el deterioro del servicio puede tener en una provincia como Soria, donde la dispersión de la población y el envejecimiento hacen especialmente importante la presencia de servicios públicos.
La representante de CCOO reivindica el papel que históricamente ha desempeñado el cartero en los pueblos. No se trata únicamente de entregar cartas, "también conoce a los vecinos, mantiene un contacto cotidiano con muchas personas mayores y constituye, en ocasiones, uno de los pocos vínculos habituales con el exterior para quienes viven solos".
Rubio lamenta que, "mientras se habla de combatir la despoblación y atender a la España vaciada, no se aproveche suficientemente la red de Correos para reforzar los servicios en el medio rural". Como ejemplo, menciona el modelo de otros países, como Francia, donde "la empresa equivalente a Correos participa también en servicios de proximidad, como el reparto de alimentos o medicamentos".
Para Rubio, el futuro de Correos no debería medirse únicamente en "términos de rentabilidad o de nuevas actividades comerciales". En una provincia como Soria, mantener el reparto y la presencia cotidiana de los carteros supone también preservar un servicio público y un vínculo con quienes viven en los pueblos.
Lo que está claro es que las relaciones con la dirección de Correos no están "en su mejor momento". Por ello, los sindicatos tienen claro que "si la empresa no quiere hablar, serán los juzgados nuestro espacio de reunión, ya que no nos dejan otra vía más que la judicial para reclamar nuestros derechos".
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