El ilustrador salmantino charla con Soria Noticias sobre los mundos fantásticos, el horror cósmico, su fascinación por Bécquer y los mundos fantásticos, y el niño que escuchaba las leyendas de su abuelo.
Tomás Hijo lleva años dando forma a monstruos, ánimas y mundos fantásticos. La fantasía y el terror no solo forman parte de su trabajo, también han contribuido, en cierta medida, a hacerle quien es. Autor del cartel del Festival de las Ánimas en las dos últimas ediciones, estos días ha disfrutado de Soria entre leyendas y misticismo.
El domingo participó en el Casino en un coloquio sobre ocultismo junto a Javier Sierra y, por la noche, asistió a la ceremonia en la que la actriz María Luisa Solá, gran amiga suya, leyó la leyenda de Bécquer de 'El Monte de las Ánimas'. Con él hablamos en esta mañana de Difuntos, todavía con la emoción de esa lectura, sobre el festival, su trabajo y ese mundo fantástico tan atractivo.
P: Lo primero, hablemos de la charla que tuviste con Javier Sierra en el Casino sobre 'lo oculto'. ¿Qué tal fue?
R: Muy bien. Al principio parecía algo un poco amenazante, porque un debate sobre lo oculto con Javier Sierra es como si te ponen a echar un partidillo de fútbol con Messi. Estaba algo preocupado, pero Javier, que además es amigo mío desde hace mucho tiempo, creó una dinámica muy particular durante la charla y la cosa quedó muy divertida. Estoy muy a gusto y muy contento, igual que con el resto de las actividades. Llevo aquí desde el viernes y estoy disfrutando un montón del festival.
P: ¿Y la ceremonia de anoche? ¿Qué te pareció la lectura de la leyenda?
R: Fue espectacular, desde el montaje y la música hasta, sobre todo, la lectura de María Luisa Solá. Es una actriz que admiro desde siempre, la voz de los personajes más importantes de las películas de mi vida. En cuanto empezó a narrar la historia y se oyó su voz, fue un momento impresionante. Yo he leído esa leyenda un montón de veces y ya había escuchado a María Luisa recitar en otras ediciones del festival, pero lo de ayer fue increíble, muy emocionante. Acabamos todos aplaudiendo en pie.
P: Este es un festival en el que tú también tienes protagonismo ya que eres el creador del cartel, de este año y del pasado. Cuando te hacen un encargo así, ¿qué pasa por tu cabeza?
R: Lo primero que haces es barajar un montón de posibilidades gráficas para expresar con lenguaje visual los conceptos que quieres transmitir. El año pasado se trataba de contar la leyenda del Monte de las Ánimas con un dispositivo parecido a un cómic. Este año quería una imagen que resumiera la idea del horror cósmico, un concepto que tengo muy trabajado porque he hecho muchos libros sobre Lovecraft y ese tipo de material, pero acercándolo al festival, a las ánimas y a Soria. Así que junté tres elementos: tomé uno de los monstruos típicos de la literatura de horror cósmico, lo disfracé de ánima del purgatorio y lo coloqué junto a los arcos de San Juan de Duero. Es una especie de metáfora visual que conjuga elementos para transmitir lo que el director del festival quería: el horror cósmico en Soria.
P: Dibujas muchos monstruos y has recreado mundos muy oscuros, y Soria tiene ese toque de leyenda, un punto muy poético y misterioso. ¿Qué mundo te imaginas en esta provincia?
R: No puedo evitar que mi imaginación sobre Soria esté mediatizada por Bécquer, un escritor al que leía con fascinación de adolescente. Cuando vienes a Soria, ves el paisaje, el Monte de las Ánimas y todos los alrededores de la ciudad, es muy llamativo y muy evocador. Yo soy de Salamanca, donde todo es llano y todo invita más al misticismo que al romanticismo. Aquí es al contrario: ves las cañadas, los ríos, las choperas, y lo que te viene a la cabeza son Bécquer, Machado y compañía. No puedo imaginar otra cosa que las cacerías de esqueletos y las compañías de ánimas circulando por esos montes. Coincide bastante con la huella literaria que me dejó Bécquer.
P: Se dice que las historias de los escritores siempre cuentan algo de ellos mismos. Tú, como ilustrador, con todas esas figuras y mundos, ¿qué hay de ti en esos monstruos? Porque todos tenemos un lado oscuro.
R: Los ilustradores, o quienes nos dedicamos a la plástica, tenemos menos oportunidades que los escritores de dejar clara esa huella de nuestra personalidad. Pero sí puedo decir que me gusta mucho lo oscuro y crear monstruos, aunque en mi vida cotidiana no soy aficionado a estas cosas. Prefiero tenerlas lejos y no estoy involucrado en ninguna cosa rara, como algunos piensan. Me gusta mucho el humor y procuro aplicarlo en mi vida. Si algo de mi personalidad se refleja en mis ilustraciones, es eso: aunque haya monstruos muy terroríficos y situaciones dantescas, siempre hay una pincelada de humor, un personaje de fondo haciendo algo raro, algún animalito que da un toque de simpatía. Trato de aligerar así todas estas cosas.
P: ¿Qué encuentras, entonces, en este universo oscuro?
R: El mundo de la fantasía, del terror y de la ciencia ficción te da, en primer lugar, la oportunidad de acceder a mundos imaginarios, hablo ahora como lector o espectador, y eso me resulta siempre muy grato. Me importa poco que haya más terror, más fantasía o más de otra cosa; lo que me interesa es que esté el elemento fantástico. Como ilustrador, estos mundos, y muy especialmente los terroríficos, te dan mucha libertad gráfica. Si tengo que hacer un libro sobre Mujercitas, estoy muy sujeto al vestuario y a una representación muy concreta que me exige el texto. Pero si ilustro El señor de los anillos o a Lovecraft, puedo diseñar mis propios monstruos y crear mis propias atmósferas. Eso permite explorar territorios mucho más arriesgados desde el punto de vista visual, y a mí me apetece mucho. Por eso, cuando me ofrecen un texto o un cartel como el de este año, lleno de monstruos, tengo una libertad muy especial para imaginarlos y diseñarlos.
P: ¿Qué te da más miedo: lo que se puede imaginar o lo que somos capaces de hacer en realidad?
R: Me dan miedo las dos cosas, sobre todo porque en el fondo son la misma. Los seres humanos nos hemos especializado en imaginar todo tipo de cosas, buenas y malas, y en esforzarnos al máximo para hacerlas realidad. Los mundos fantásticos y terroríficos que exploro con mi imaginación y mis lápices no me dan ningún miedo; me resultan casi confortables, precisamente porque sé que no existen y que no son más que fantasía. El terror, para mí, está en otro sitio muy distinto.
P: Con todos los años que llevas creando mundos e historias, ¿qué te gustaría contar que todavía no hayas hecho?
R: Ayer, escuchando la leyenda del Monte de las Ánimas, que me sé casi de memoria, la lectura de María Luisa me provocó unas evocaciones tan intensas que me dieron ganas de hacer algo muy extenso sobre ella, no el típico libro de leyendas de Bécquer con una ilustración del Monte de las Ánimas. En general, me apetecen mundos fantásticos menos conocidos. Álvaro Cunqueiro, un escritor gallego, es mi escritor favorito y llevo tiempo dándole vueltas a la idea de ilustrar algo suyo. Me pasa lo mismo con muchos escritores latinoamericanos, como Borges o Bioy Casares: hay un montón que me encantan y que han sido menos ilustrados que Poe, Lovecraft o Tolkien. Me gustaría pasearme por ahí, aunque todo depende de que haya proyectos que cuajen y se puedan sacar adelante. Pero darme un paseo intensivo por Bécquer sería algo muy chulo.
P: Aquí en Soria tienes muchos rincones que recorrer con las leyendas de Bécquer.
R: Sí, ya estuve viendo alguna guía e incluso hemos tenido ocasión de visitar algunos de esos lugares. Es algo que me apetece mucho.
P: Por último, he leído en alguna entrevista que tu historia viene de las leyendas que te contaba tu abuelo. ¿Qué queda de ese niño y qué te diría si te viera ahora?
R: Queda muchísimo, afortunadamente, porque este trabajo me ha permitido mantenerlo bastante vivo. Creo que si se encontrara conmigo ahora, le sorprendería sobre todo haber conocido y trabajado con determinadas personas que para ese niño eran auténticos mitos, seres de otra esfera. Llevo mucho tiempo en esto y he podido conocer y trabajar con muchos de ellos. Pensaría: "¿Es posible que haya trabajado con tal o cual persona, que para mí ahora mismo es un nombre etéreo en la portada de un libro?". Creo que eso le parecería bastante chulo.
Así terminamos la entrevista, pero la charla continuó un poco más. En ella, hablando de ese mundo fantástico y de terror que tanto nos atrae a ambos, Tomás nos deja una última reflexión que dice bastante de cómo entiende este universo y de la imagen que tiene de quienes lo habitan. "Los que nos dedicamos a estas cosas somos los más majos, ¿sabes? Los que escriben cosas románticas y positivas suelen ser mucho peores personas. Eso lo tengo yo muy comprobado", comenta entre risas.
Quizá los monstruos de Tomás Hijo no sean tan temibles como parecen. Y quizá quienes dibujan las sombras tengan bastante más sentido del humor del que imaginamos.
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