Las cuentas de 2025 saca a la luz un superávit de 2,05 millones de euros, la labor de 70 laicos que 'salvan' las misas en los pueblos, el apoyo social contra la soledad y la vivienda, y un repunte en la celebración de bodas.
Mucho más que fríos números en un papel. La memoria económica y pastoral de 2025 de la Diócesis de Osma-Soria ha servido para tomar el pulso real a la provincia. La radiografía eclesial no esconde las grietas del territorio: una acusada despoblación, un clero muy envejecido y una cúpula institucional que acumula más de un año en interinidad. Sin embargo, la institución presenta sus cuentas saneadas con un superávit de dos millones de euros, sostiene a más de 5.000 personas en su red asistencial y cuenta con decenas de vecinos y vecinas que mantienen viva la fe en las parroquias rurales.
La comparecencia del obispado ha estado marcada inevitablemente por la situación de sede vacante, que se prolonga ya durante 13 meses tras la marcha del anterior prelado. El propio administrador diocesano, Gabriel Ángel Rodríguez, no ha ocultado la impaciencia contenida que se respira en la comunidad soriana ante la demora en la designación por parte de Roma: "13 meses es demasiado tiempo. Nosotros sí que confiábamos haber comenzado este curso pastoral en septiembre u octubre con un nuevo obispo, pero todo es más lento. No solo en lo que atañe a nuestra diócesis, sino al resto de diócesis en España en sede vacante o pendientes de renuncia, que son 10 u 11 en total".
Pese al parón episcopal, Rodríguez ha recalcado que la vida parroquial y social en la provincia no se ha detenido: "Durante este tiempo, la diócesis ha seguido atendiendo sus responsabilidades y desarrollando su misión. Las parroquias continúan celebrando la fe".
El envejecimiento demográfico golpea de lleno al clero provincial, donde la media de edad de los sacerdotes supera los 71 años y apenas queda una treintena de presbíteros menores de 65 años. Como contrapunto para la esperanza, la diócesis cuenta actualmente con 5 seminaristas en el Seminario Mayor, una cifra que los responsables eclesiales califican de "auténtica gracia de Dios".
Para garantizar la presencia del Evangelio en las 542 parroquias dispersas por la geografía soriana, la clave está siendo la implicación directa del laicado. Cerca de 70 laicos y laicas se desplazan cada domingo a pequeños núcleos rurales para dirigir la celebración de la Palabra en espera de presbítero.
Gabriel Ángel Rodríguez ha querido dejar claro que el papel de estos vecinos no es un simple remiendo provisional ante la falta de vocaciones: "Al haber menos sacerdotes emerge esta nueva modalidad de presencia de la Iglesia en muchos pueblos a través de los laicos, pero no es que se les haga una concesión, sino que lo tienen por derecho propio como bautizados. Estas tareas en el medio diocesano han sido siempre patrimonio de ellos".
En el área caritativa y social, la diócesis desplegó sus recursos en 2025 a través de 34 centros, prestando ayuda a 5.045 personas con el apoyo fundamental de 130 voluntarios de Cáritas. En los 24 centros específicos para mitigar la pobreza se atendió a 2.511 personas, mientras que el centro de empleo orientó a 385 usuarios.
Entre las novedades del ejercicio destaca el Centro Jubilar San Saturio, un recurso impulsado por la diócesis y gestionado por Cáritas que ha prestado atención a 55 personas. Durante la presentación, los portavoces diocesanos alertaron de dos brechas sociales cada vez más acusadas en Soria: la soledad no deseada y la extrema dificultad para acceder a una vivienda en alquiler: "Cada vez es más difícil que las familias, aun cuando encuentran un trabajo, salgan de nuestros recursos porque tienen enormes dificultades para encontrar una vivienda".
"El Centro Jubilar responde a necesidades de personas con problemas de socialización o soledad no deseada, personas que llevan una vida estándar con su trabajo pero que sufren carencias que difícilmente atienden los recursos ordinarios", ha añadido Gabriel Ángel Rodríguez.
En el plano estrictamente financiero, la diócesis ha presentado un balance consolidado e integrado que incluye las cuentas del obispado, la catedral, el seminario, la librería diocesana y la totalidad de las 542 parroquias. El ejercicio 2025 cerró con 8.893.750,65 euros en ingresos y 6.839.212,09 euros en gastos, lo que arroja un superávit o capacidad de financiación de 2.054.538,56 euros.
La principal fuente de financiación fue la asignación tributaria del IRPF (la casilla de la Iglesia en la Renta), que aportó 2.573.967,00 euros (28,96% del presupuesto). Le siguieron los ingresos de patrimonio y alquileres de inmuebles, con 2.264.267,92 euros (25,48%); los ingresos corrientes por servicios y subvenciones públicas, con 1.715.843,88 euros (19,31%); y las aportaciones directas de los fieles en colectas y donativos que sumaron 1.663.647,40 euros (18,72%). Los ingresos extraordinarios por herencias o ventas puntuales alcanzaron los 676.024,45 euros (7,53%).
La partida más abultada del gasto se destina a mantener el inmenso patrimonio inmueble de la provincia. La conservación de edificios y gastos de funcionamiento (luz, agua, seguros y reparaciones) absorbió 3.578.587,43 euros, lo que supone el 52,33% de todos los costes diocesanos.
Por su parte, la retribución del personal seglar contratado supuso 891.519,05 euros (13,06%); la asignación al clero alcanzó los 853.170,20 euros (12,47%); las obras extraordinarias y reformas mayores supusieron 717.894,61 euros (10,50%); las acciones pastorales y asistenciales recibieron 696.873,56 euros (10,19%); y la formación de seminaristas y sacerdotes absorbió 101.167,24 euros (1,45%).
En el balance de la vida sacramental, la diócesis constató un repunte destacado en la celebración de matrimonios con 95 bodas en 2025 (frente a las 77 de 2024 y 79 de 2023). También aumentaron ligeramente los bautismos hasta los 312 (frente a 299 el año anterior), registrándose 334 primeras comuniones y 76 confirmaciones.
Como contrapunto amargo en el apartado patrimonial, los responsables de la diócesis han denunciado la aparición de pintadas vandálicas en el ábside de la iglesia de Santa María la Mayor, situada en pleno centro de la capital soriana. El atavío vandálico ha sido denunciado ante la Policía Nacional y notificado al Ayuntamiento de Soria para proceder a su limpieza y restauración.
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