Milagros Muñoz ha decidido echar la persiana a su negocio tras 60 años. Pese a que “ha sido nuestra vida”, es hora de “hacer otras cosas”. No obstante, antes de cerrar definitivamente ha optado por liquidar todos sus productos “para que aprovechen nuestros clientes”.
Cada vez que un negocio de los de toda la vida echa la persiana, una parte de la ciudad llora su marcha. Moda Íntima ha tomado la decisión de despedirse de todos sus clientes tras 60 años manteniendo una relación muy estrecha con ellos y ayudándoles en todo lo posible en la calle de las Puertas de Pro.
Milagros Muñoz Romera ha optado por este camino al considerar que “esto se ha acabado” y que “tengo que pasar a hacer otras cosas, ya que no puedo estar toda la vida en la tienda”. La decisión no ha sido nada fácil en un negocio familiar que supone “toda una vida”. En ese sentido, recuerda que se ha criado allí: “Mi madre me decía que era muy llorona y que las clientas me tenían que sostener en brazos mientras ella atendía. Ha sido una vida completa detrás del mostrador”.
Ante este cierre, que tendrá lugar a mediados de enero, una vez pasen las Navidades -en torno al 15-20 de enero-, Moda Íntima se encuentra en liquidación con descuentos de entre el 30% y el 50%: “Preferíamos que nuestros clientes se aprovecharan de nuestros productos. Esperamos que quede lo menos posible”.
En esa dirección, afirma que, aunque cada vez queda menos, todavía sigue habiendo de prácticamente todo. Entre los productos más demandados, pijamas, hilos de bordar, ropa interior, sujetadores… “Me da mucha pena ver los agujeros que empiezan a aparecer en los estantes de la tienda, jamás la había visto así”, manifiesta.
De esta manera, todos los interesados en comprar alguno de sus productos de calidad pueden hacerlo de lunes a viernes en horario de 10:00 h a 13:30 h y de 17:00 h a 20:00 h y los sábados de 10:00 h a 13:30 h
La despedida ha sido muy dura con unos clientes que preguntan a Milagros que “por qué ahora”. “Yo les digo que nos ha gustado muchísimo estar aquí, pero que es hora de hacer más cosas. Aquí solo teníamos vacaciones una semana, no teníamos puentes… es hora de cambiar”, apunta.
Precisamente, al hablar sobre sus clientes, confiesa que muchos de ellos “son algo más, dado que los he visto crecer con sus familias”. Con ese sentimiento de fraternidad, Milagros apura sus últimos días en un negocio que ha supuesto mucho para una familia que de una u otra manera siempre estará ligada a él.
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