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El centro social de Noviercas, finalista de los Premios FAD Arquitectura 2020

El centro social de Noviercas, finalista de los Premios FAD Arquitectura 2020

PROVINCIA
Actualizado 21/07/2020 10:52

Teleclub con Colchones Térmicos, un edificio flexible bien integrado en su entorno, obra de BIZNA estudio (Rocío García y Pedro Torres), es uno de los 11 edificios finalistas de los premios FAD que cuentan con 62 años de historia.

Coincidiendo con el arranque de la Semana de la Arquitectura de Barcelona, que este año se ha celebrado de manera virtual, la Asociación ARQUIN-FAD ha hecho público el listado de obras finalistas de la 62ª edición de los Premios FAD de Arquitectura e Interiorismo. Se trata de los galardones de arquitectura más longevos y prestigiosos de la península: entre sus ganadores se encuentran Coderch, Sert, Isozaki, Miralles-Pinos, Foster, Moneo y Tuñón-Mansilla, entre otros. Al certamen de 2020 se presentaron un total de 597 obras en España y Portugal, distribuidas en cinco categorías: Arquitectura, Interiorismo, Ciudad y Paisaje, Intervenciones efímeras, Pensamiento-Crítica e Internacional.

La lista de finalistas de esta edición ha dejado claro que, para el jurado, la eficacia resolutiva está por encima de nombre y marcas. Se ha priorizado el talento y la capacidad decisiva de los arquitectos para resolver de forma impecable proyectos con bajo presupuesto. Se trata de un regreso a lo esencial, al sentido común mediante espacios resolutivos, flexibles, eficiencia energética, optimización de recursos y cantera para el futuro.

Con 'colchones térmicos'

El 'Teleclub con Colchones Térmicos' proyectado por Rocío García y Pedro Torres, socios fundadores de BIZNA estudio, para Noviercas, es uno de los 11 finalistas en la categoría de Arquitectura. Su proyecto resultó ganador de un concurso público para sustituir el antiguo teleclub de este pueblo de apenas 150 habitantes situado en una de las zonas más afectadas por la despoblación, en plena España Vacía.

Debe su nombre al que fuera teleclub al que sustituye, concepto que surgió la España rural de los años 60 y 70 para referirse a los locales sociales que se construyeron para ubicar la primera televisión. De manera que se convirtieron inmediatamente en un lugar de reunión, de compartir y de realizar vida en común, fundamental para los vecinos.

550 metros cuadrados

Con 550 metros cuadrados construidos, con dos salones amplios, uno de uso diario (como bar, punto de venta o lugar de reunión entre otros usos) y otro que se utiliza principalmente para eventos y celebraciones, “el edificio se utiliza como una extensión de lo doméstico ya que debido al número de habitantes el límite entre lo público y lo privado se diluye”.

Estos salones necesitan adaptarse a la cantidad de vecinos que deben tener cabida dentro, ya que, aunque Noviercas es un pueblo pequeño, sigue disfrutando de mucho arraigo, en verano y en las fiestas locales la población se multiplica. La necesidad de flexibilidad de los espacios se resuelve mediante un sistema de puertas correderas y tabiques móviles, lo que propicia que en momentos determinados las salas puedan unificarse generando un gran espacio abierto. Y es esta flexibilidad es la que asegura la perdurabilidad del edificio, ya que permitirá la adaptación a los usos que estén por venir.

El proyecto se extiende más allá de sus propias paredes. Los alrededores del edificio, que está situado en el centro de una plaza, también son objeto del mismo, con lo que “su uso puede prolongarse hacia los espacios abiertos exteriores”, siendo un desahogo espacial de los usos y convirtiendo al Teleclub en una parte más de la calle por la que pasar a dar una vuelta.

La denominación del proyecto, 'Teleclub con Colchones Térmicos', se debe a que “el concepto de la obra añade a las dos salas principales unos colchones térmicos a sureste y suroeste, se trata de unos espacios que captan radiación solar, de manera que, en invierno, el contraste térmico entre el exterior y el interior resulte ser el menor posible aprovechando esa energía en una comarca de bajísimas temperaturas, pero en la que el cielo tiende a estar despejado”, explican los arquitectos.

Y es que Noviercas es una localidad cercana al Moncayo, a 1.095 metros de altura, donde predomina el cierzo frío, todo el año. Además, “en verano los colchones térmicos son los que soportan el golpe de calor en verano, ventilándose por sí mismos y evitando la acumulación de un calor excesivo en el interior. Se trata, pues, de un edificio con una estrategia climática sostenible. Su envolvente se comporta de manera diferente en invierno y en verano, de forma similar a como hacemos nosotros con la ropa”, continúan los jóvenes arquitectos que también refuerzan la estrategia mediante vegetación de hoja caduca como otra capa de control solar.

Situado en el área de influencia de la arquitectura mudéjar de Borja, Tarazona o Calatayud, sus arquitectos han prestado especial atención a su integración tanto paisajística como cultural, recuperando el uso de ladrillo tradicional de la zona hasta los 2,70 m de altura configurando los muros sobre los que se apoya la cubierta.

Ésta se entiende como una “carcasa” resuelta mediante tejas mixtas que cuya linealidad se prolonga y da la vuelta en vertical mediante el aparejo sin trabar de ladrillos lisos de la misma arcilla y el mismo color para dar homogeneidad a la cubierta. Y es que este joven estudio suelen prestar mucha atención al contexto, tanto cultural, como constructivo, económico y energético para trabajando desde el respeto a lo local, poder adaptarlo y en su caso actualizarlo.

En el interior es la estructura vista la que potencia y evidencia el orden. Y la utilización de un único pavimento continuo de hormigón acentúa el carácter flexible y extensible de todo el edificio, y refleja la gran cantidad de luz natural que se disfruta en el amplio espacio resultante.

El Teleclub de Noviercas (Soria), que también obtuvo una mención especial en los Premios Hispalyt 2017-2019 en categoría de Obra Nueva, es uno de los dos proyectos finalistas ubicados en Castilla y León. Los proyectos finalistas de estos Premios FAD 2020 comparten un ADN común, son obras concebidas desde el diálogo con la naturaleza. Todas las intervenciones hacen un uso mínimo de materiales y recuperan lo auténtico, lo esencial y lo original. Los nominados en la modalidad de Arquitectura se distinguen por su integración en el contexto físico y social, por la austeridad constructiva y por un impacto ambiental mínimo.

Apuesta de los autores

Cabe destacar, también, la valentía del jurado en su clara apuesta por los jóvenes profesionales, cuya nominación a los Premios FAD, les ayudará a crecer y a hacerse un hueco en el sector. El jurado destaca de este estudio, que trabaja desde Bilbao a Cádiz pasando por La Mancha, que “el volumen y la textura del edificio se integran perfectamente en el contexto físico y social, con estrategias arquitectónicas ajustadísimas a presupuesto: austeridad constructiva, rigor termodinámico gracias a los colchones térmicos y luz natural caracterizan un pequeño volumen que consigue proporcionar la importancia que merece el único lugar público de encuentro del pueblo”.

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