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De Europa al corazón de la España Vaciada: Los halagos no cesan para el teleclub de Noviercas 

De Europa al corazón de la España Vaciada: Los halagos no cesan para el teleclub de Noviercas 

PROVINCIA
Actualizado 17/03/2021 11:14

La reforma llevada a cabo por BIZNA Estudio, obra de Rocío García y Pedro Torres, ha sido nominada al prestigioso Premio de Arquitectura Contemporánea de la Unión Europea – Premio Mies van der Rohe.

La España Vaciada se resiste a desaparecer empuñando como principales armas el ingenio y el talento. Una muestra de ello son los esfuerzos de pequeños núcleos rurales por reinventarse apoyándose en las nuevas tecnologías y los últimos saberes para sacar el máximo partido a todos los recursos.

La reforma del Teleclub de Noviercas es ejemplo de ello. Desde que Rocío García y Pedro Torres, componentes de BIZNA Estudio, se impusiesen en el concurso que convocó el Ayuntamiento del municipio para darle una vuelta al centro social de la localidad, el pueblo ha conseguido colocar su nombre en letras rojas en el mapa de la arquitectura internacional.

El trabajo consiguió resultar finalista en los Premios FAD 2020 y recibió una Mención Especial en los Premios de Arquitectura HISPALYT. Ahora se da un paso más allá y el proyecto se ha colado entre los 449 nominados al Premio de Arquitectura Contemporánea de la Unión Europea – Premio Mies van der Rohe 2022.

Con 'colchones térmicos'

El 'Teleclub con Colchones Térmicos' proyectado por Rocío García y Pedro Torres, socios fundadores de BIZNA estudio, para Noviercas, es uno de los 11 finalistas en la categoría de Arquitectura. Su proyecto resultó ganador de un concurso público para sustituir el antiguo teleclub de este pueblo de apenas 150 habitantes situado en una de las zonas más afectadas por la despoblación, en plena España Vacía.

Debe su nombre al que fuera teleclub al que sustituye, concepto que surgió la España rural de los años 60 y 70 para referirse a los locales sociales que se construyeron para ubicar la primera televisión. De manera que se convirtieron inmediatamente en un lugar de reunión, de compartir y de realizar vida en común, fundamental para los vecinos.

550 metros cuadrados

Con 550 metros cuadrados construidos, con dos salones amplios, uno de uso diario (como bar, punto de venta o lugar de reunión entre otros usos) y otro que se utiliza principalmente para eventos y celebraciones, “el edificio se utiliza como una extensión de lo doméstico ya que debido al número de habitantes el límite entre lo público y lo privado se diluye”.

Estos salones necesitan adaptarse a la cantidad de vecinos que deben tener cabida dentro, ya que, aunque Noviercas es un pueblo pequeño, sigue disfrutando de mucho arraigo, en verano y en las fiestas locales la población se multiplica. La necesidad de flexibilidad de los espacios se resuelve mediante un sistema de puertas correderas y tabiques móviles, lo que propicia que en momentos determinados las salas puedan unificarse generando un gran espacio abierto. Y es esta flexibilidad es la que asegura la perdurabilidad del edificio, ya que permitirá la adaptación a los usos que estén por venir.

El proyecto se extiende más allá de sus propias paredes. Los alrededores del edificio, que está situado en el centro de una plaza, también son objeto del mismo, con lo que “su uso puede prolongarse hacia los espacios abiertos exteriores”, siendo un desahogo espacial de los usos y convirtiendo al Teleclub en una parte más de la calle por la que pasar a dar una vuelta.

La denominación del proyecto, 'Teleclub con Colchones Térmicos', se debe a que “el concepto de la obra añade a las dos salas principales unos colchones térmicos a sureste y suroeste, se trata de unos espacios que captan radiación solar, de manera que, en invierno, el contraste térmico entre el exterior y el interior resulte ser el menor posible aprovechando esa energía en una comarca de bajísimas temperaturas, pero en la que el cielo tiende a estar despejado”, explican los arquitectos.

Y es que Noviercas es una localidad cercana al Moncayo, a 1.095 metros de altura, donde predomina el cierzo frío, todo el año. Además, “en verano los colchones térmicos son los que soportan el golpe de calor en verano, ventilándose por sí mismos y evitando la acumulación de un calor excesivo en el interior. Se trata, pues, de un edificio con una estrategia climática sostenible. Su envolvente se comporta de manera diferente en invierno y en verano, de forma similar a como hacemos nosotros con la ropa”, continúan los jóvenes arquitectos que también refuerzan la estrategia mediante vegetación de hoja caduca como otra capa de control solar.

Situado en el área de influencia de la arquitectura mudéjar de Borja, Tarazona o Calatayud, sus arquitectos han prestado especial atención a su integración tanto paisajística como cultural, recuperando el uso de ladrillo tradicional de la zona hasta los 2,70 m de altura configurando los muros sobre los que se apoya la cubierta.

Ésta se entiende como una “carcasa” resuelta mediante tejas mixtas que cuya linealidad se prolonga y da la vuelta en vertical mediante el aparejo sin trabar de ladrillos lisos de la misma arcilla y el mismo color para dar homogeneidad a la cubierta. Y es que este joven estudio suelen prestar mucha atención al contexto, tanto cultural, como constructivo, económico y energético para trabajando desde el respeto a lo local, poder adaptarlo y en su caso actualizarlo.

En el interior es la estructura vista la que potencia y evidencia el orden. Y la utilización de un único pavimento continuo de hormigón acentúa el carácter flexible y extensible de todo el edificio, y refleja la gran cantidad de luz natural que se disfruta en el amplio espacio resultante.

El Premio

El Premio de Arquitectura Contemporánea de la Unión Europea – Premio Mies van der Rohe tiene carácter bienal y su principal propósito es reconocer y recompensar la calidad de la producción arquitectónica en Europa.

Con ello, el Premio llama la atención sobre la importante contribución de los profesionales europeos al desarrollo de nuevas ideas y tecnologías. Igualmente, ofrece a los ciudadanos y las instituciones públicas una oportunidad para un mejor entendimiento del papel cultural de la arquitectura en la construcción de nuestras ciudades. Además, el Premio trata de promover la arquitectura de dos maneras significativas: estimulando una mayor circulación de profesionales por toda la Unión Europea mediante el impulso de los encargos transnacionales y apoyando a los arquitectos jóvenes en los primeros momentos de su ejercicio profesional.

Las candidaturas de las obras consideradas para el Premio son propuestas por un amplio grupo de expertos independientes procedentes de toda Europa, así como por los colegios de arquitectos que forman parte del Consejo Europeo de Arquitectos y otras asociaciones nacionales de arquitectos europeas.

En cada edición bienal, el jurado designa entre las candidaturas dos obras: una que recibe el Premio de Arquitectura Contemporánea de la Unión Europea – Premio Mies van der Rohe en consideración a su calidad conceptual, técnica y constructiva, y otra que recibe el premio Arquitecto Emergente. Todas las obras nominadas son objeto de una publicación y de una exposición.

Tanto el ganador del premio como el Arquitecto Emergente reciben también una escultura que evoca el Pabellón Alemán de Mies van der Rohe, el auténtico símbolo de este premio. Considerado una de las mejores obras arquitectónicas del siglo XX, el Pabellón encarna los principales objetivos que persigue la institución de este premio: excelencia e innovación en términos conceptuales y constructivos.

La Fundació publica un catálogo de cada edición del Premio, donde se presentan todas las obras nominadas.

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