El C.D. Numancia ha vuelto a ser protagonista en lo negativo: los de Ángel Rodríguez perdieron 1-2 ante el Real Oviedo Vetusta. El enfado en la grada de Los Pajaritos fue evidente, con aficionados abandonando sus localidades antes del final del partido, pitos y cánticos en contra de su propio equipo.
El Año Nuevo no le ha dado ninguna alegría al CD Numancia. El equipo rojillo estrenó ayer el 2026 en casa y lo hizo de la misma forma en que acabó el 2025: perdiendo. Los Pajaritos presenciaron la derrota de los sorianos por 1-2 ante el Real Oviedo Vetusta, filial del Oviedo, de La Liga, y en la grada no gustó nada lo que se vio en el verde. Y no es de extrañar que la afición se haya cabreado: hace dos jornadas ya perdieron contra el Fabril en el templo rojillo y la última jornada también fue una derrota, ante el Atlético Astorga. El Numancia suma tres derrotas consecutivas, algo que pensábamos que era imposible de ver con Ángel Rodríguez en el banquillo.
Si antes de Nochebuena hablábamos de una pesadilla antes de Navidad, hoy podemos decir que los Reyes Magos se han adelantado y han traído carbón al Numancia. Ángel Rodríguez, que no se sentó en el banquillo por estar sancionado, volvió a jugar con cinco defensas, dos centrocampistas y tres jugadores de ataque. Si en su día este sistema le resultó muy efectivo, en las últimas jornadas no está siendo así, con un agujero en el centro del campo difícil de salvar. Si bien es cierto, llegaba con dos bajas importantes, como son Hugo Matos, con un esguince en el tobillo, e Ian Olivera, baja por enfermedad. A esto hay que sumar que Buyla se incorporó a la plantilla el sábado, tras la Copa África. Pero no hay excusa que valga.
Los primeros minutos del encuentro, aproximadamente media hora, fueron de una intensidad y exigencia importantes. Los dos equipos se intercambiaban ataques vertiginosos, muy rápidos, pero sin encontrar puerta. El Numancia avisó con una buena combinación de Alain y Álex Gil en banda derecha, pero no llegó ni a susto para Miguel, meta oviedista. Y, como ya sabéis, si perdonas en Segunda RFEF, estás condenado. La condena del Numancia la firmó Jony en el minuto 24. Narváez hizo una gran parada a Gil en ese momento, sin poder blocar, y el balón le llegó a Jony, bajo palos, con el portero vencido... Y sí, falló la ocasión sin siquiera ver puerta. La tiró fuera.
Y el Numancia lo pagó. Aunque Carlos Gutiérrez fue salvador en el tramo final de la primera mitad, también fue el villano rojillo en los últimos minutos de esa parte. En el minuto 40 llegó el primer gol del filial oviedista. El club soriano cometió una falta tonta en dos tercios de campo que colgó Berzal. El centro era muy bueno, sí, pero Carlos Gutiérrez tenía toda la ventaja. En una acción muy rara y difícil de explicar, el central tocó el balón con su rodilla y acabó metiéndose gol en propia puerta.
En vestuarios llegó el momento de mover el banquillo. Carlos no estaba teniendo su día y el Numancia no necesitaba una defensa de cinco, sino un centro del campo poblado porque los asturianos estaban volviendo locos a Delgado y Moustapha en la medular, por lo que Rodríguez dio entrada a Buyla y Néstor por el central y Delgado. Parecía que los cambios estaban siendo efectivos, pues ambos dieron más profundidad en los pases para el Numancia. De hecho, Álex Gil tuvo una gran ocasión en el minuto 54, dentro del área y solo, pero se durmió y dio tiempo a la zaga del Oviedo a replegarse y salvar los muebles.
La sentencia llegó seis minutos más tarde. Un error en la salida de balón, un desajuste en la defensa y Joaquín se vio celebrando el 0-2. Y esto es lo que le pasa al Numancia constantemente: tiene que hacer un mundo para conseguir un gol y con muy poco les marcan a ellos. A los dos minutos vieron un rayito de luz, después de que Menéndez hiciera una entrada muy fea y viera la roja directa. Llegaba el momento de volcarse al ataque y demostrar que podían dar la vuelta al partido.
Con la roja, el Numancia volvió a hacer cambios, dando paso a Marcos y Dani García por Alain, que tampoco estuvo muy lúcido en el campo, y Álex Gil. Al botar la falta, Fermín puso un caramelito a Jony en el punto de penalti, pero el ariete la mandó al travesaño. El Numancia se volcó al ataque, pero sin convicción, con más impulsos que cabeza. Marcos puso infinidad de centros desde la banda derecha, pero ninguno fue bueno: o se quedaban cortos, o se iban largos, o se estrellaban en un defensa. La afición perdió las formas y para demostrar su hartazgo empezaron a pitar a su propio equipo y desde la grada se escuchaban cánticos de "Huerta vete ya". De hecho, antes del pitido final se empezó a ver a gente levantándose de sus localidades para abandonar el estadio.
Con todo en contra, Jony consiguió recortar la distancia en el minuto 79. El ariete recibió un gran centro de Fermín desde la banda izquierda y definió de tacón. Gran gol, que sirvió de poco. Aunque el Numancia continuó atacando sin parar hasta el último minuto, daba la sensación de que estaba ocurriendo todo lo que el Vetusta quería. Muchas llegadas, pero sin ningún peligro. Los asturianos jugaron con el tiempo y sumaron de 3. Los sorianos erraron sus oportunidades y sumaron también tres, sí, pero tres derrotas consecutivas.
Dentro de todo lo malo, el Numancia tuvo suerte, mucha de hecho. Podría haber caído hasta la novena posición en la tabla, pero solo pasó de ser sexto a ser séptimo. El empate entre Ourense y Sámano, y las tablas etre el Real Ávila y el Rayo Cantabria evitaron una desgracia mayor. El Numancia cuenta con 27 puntos. El play off le queda a dos puntos, pues el Salamanca empató y el Bergantiños perdió. Pero los tres de arriba no fallaron y el liderato del Fabril está a 7 puntos, igual que el segundo puesto de la Gimnástica Segoviana. El próximo domingo, a las 12:30h, visitan al Rayo Cantabria y, esperemos, el resultado sea más esperanzador.
Únete al universo Soria Noticias Descárgate nuestra APP, entra en nuestro canal de WhatsApp o síguenos en redes.